Pierwsze 200 wierszy.
Ko Mun-yeong.
Ko Mun-yeong.
Huye.
Huye.
- Está bien, Ko Mun-yeong. - Corre...
- Huye. ¡Vete! - Fue un sueño.
Por favor, vete.
¡Sal de aquí ahora!
Lárgate de aquí.
Vete ahora mismo.
Está bien, no me voy a ir.
¿Qué haces aquí?
- Tenías mucha fiebre anoche. - ¿Y qué?
¿Me acostaste y jugaste al doctor?
Quédate en la cama.
Llevaré a Sang-tae al trabajo y te traeré algún remedio.
No hice nada malo.
Esa mujer insistía en que era mi mamá.
Le dije que había muerto. Nada más.
Bueno, está bien.
CAPÍTULO 7: EL PERRO ALEGRE
Ciudad Seongjin... plaza Seongjin.
Centro médico público Michuri.
Ciudad Seongjin... plaza Seongjin.
Centro médico público Michuri.
Senderismo... Entrada a sendero. Puente Oeryong.
Deja de memorizar eso. Ve a lavarte.
Te llevaré al restaurante de Jae-su. Vamos juntos.
Puedo ir solo. Solo.
Lo sé.
Pero tengo que ir a la ciudad.
¿No tienes que ir a la clínica hoy?
Voy a...
faltar al trabajo hoy.
- No puedes irte así. - Retrocede un poco.
Bien.
Puede haber una conversión, y desaparecerían los delirios,
así que vamos a controlar a la paciente de cerca para ver qué pasa.
- Sí, señor. - Bien.
Señor.
Creo que también debería hablar con Ko Mun-yeong.
Primero averigüemos qué le dijo a la paciente.
Seguramente algo como: "Su hija está muerta".
Y se desmayó por el golpe emocional.
¿Cómo lo sabría la señorita Ko?
Tal vez se lo dijo el señor Moon.
- Son amigos, ¿sabe? - No es cierto.
Todos saben que él jamás revelaría información de un paciente.
Como sea, tenemos un problema tras otro
desde que la señorita Ko llegó a la clínica.
- Tenemos que hacer algo al respecto. - Sí.
Estoy de acuerdo.
Yo también.
¿Podría dejar de rascarse la caspa y tomar una decisión?
Vamos a suspender su clase de cuentos
hasta averiguar qué pasó.
- Bien. - Bien.
¿Eso es todo?
Dígale al señor Moon que quiero verlo.
Hoy no vino. Llamó para avisar que surgió algo en casa.
¿En serio?
Sang-tae, ¿qué te parece renunciar al restaurante
de Jae-su?
Haces muchas cosas desde que nos mudamos aquí.
Dibujas el mural de la clínica
y vendes pizza con Jae-su.
Cuando empieces con las ilustraciones...
vas a estar muy ocupado.
No es malo estar ocupado.
Claro, no es algo malo.
Pero si estás demasiado ocupado, te puedes enfermar.
- Podría dolerte todo... - Como un perro.
¿Qué?
Cuando estás enfermo, a la noche te quejas como perro.
Yo no, pero tú siempre lloriqueas como un perro cuando duermes.
Hola.
¿Qué? ¿Hago así?
Qué raro.
No estoy enfermo.
Ya no tengo varios trabajos,
así que me siento bien.
Es porque te duele el corazón.
"El cuerpo no miente,
así que llora cuando siente dolor.
Pero el corazón es mentiroso, así que no dice nada, aun cuando sufre.
Por eso cuando duermes,
lloras y te quejas como un perro".
¿Tanto te gusta ese libro?
Sí, El perro alegre, de la señorita Ko Mun-yeong.
"Escrito por Ko Mun-yeong.
Érase una vez...".
Todavía no abrimos.
¡Infeliz! Te mudaste con ella sin hablarlo conmigo.
¿Creíste que me alegraría...?
¿Hola?
Sí.
Hablamos luego.
- Bien. - ¿Luego? ¿Cuándo?
¡Oye! Te estaré esperando, ¿sí? ¡Oye!
- Hola, Jae-su. - ¡Santo Dios!
Dios. Hola, Sang-tae.
No se siente bien.
Vamos. ¿Cuándo comenzó a sentirse mal? ¿Y cuáles son los síntomas?
¡Necesito detalles!
No atiende mis llamadas. Tengo un mal presentimiento.
- Pasé la noche preocupado... - Le diré que lo llame.
Tengo que irme.
FARMACIA GEUKJIN
No puedo creer que me haya cortado así.
Dios, ese cretino desalmado.
¿Verdad?
Sería mucho más atractivo si se relajara un poco.
Está siempre muy tenso. Es una pena.
Pero, físicamente, es muy de mi tipo.
Tienes que moverte con cuidado cuando estás conmigo,
y sigues siendo tan lenta. ¿Cómo es posible?
¿Verdad? De haber sido más lista,
no habría confiado en usted y venido aquí.
Me disculpo por eso.
Es todo culpa mía.
Tengo que ir a ver a Mun-yeong.
Paga con esto
y tómate un latte o algo así en algún bar.
¡Nos vemos luego, señor!
Qué hijo de perra.
Quizá debería aliarme con Ko Mun-yeong.
Quien quiera comer la fruta debe trepar el árbol.
Mamma mia!
¡Vamos!
SEÑOR LEE
Te queda bien el pelo largo porque te pareces a mí.
Nunca te lo cortes.
Pero me cansé de él.
Tienes que escuchar a mamá, ¿no?
Respóndeme.
¡Respóndeme!
Sí,
mamá.
Por favor...
¡Sálvame!
Mun-yeong.
¿Estás bien?
Quiero cortarlo,
pero no puedo.
¿Cortar qué?
Mi mamá.
¿Otra vez tienes parálisis del sueño
por esa alucinación?
¿Hace cuánto?
¿Cuándo comenzó?
El día que llegué aquí.
No puedes quedarte aquí. Te llevaré de vuelta a Seúl ya mismo.
Te lo advierto. No toques mis cosas.
¡Entonces, yo también te lo advierto!
Te noquearé si es necesario,
así que no intentes detenerme.
Sé que quedarás destrozada
si de nuevo te persiguen esas alucinaciones.
Así que no puedo dejar que te quedes aquí.
Tuve un mal presentimiento
en cuanto hablaste de las zapatillas rojas y te mudaste con ese enfermero.
No deberías involucrarte con él...
Te conozco hace diez años.
Sé qué esperar.
- Ven conmigo. - ¡Suéltame!
¡Ven conmigo!
- ¡Déjame! - Vamos.
Suelta mi mano. ¿Quieres morir?
Claro, moriré para que tú sigas viviendo.
Y tienes que salir de aquí para vivir.
Vamos. Suelta eso.
- Dios. - No me voy a ir.
- Vamos. - No me iré.
- Suéltate. - Jamás.
Tienes que salir de aquí. Suéltate de una vez.
¿Qué diablos hace?
No se meta.
Mun-yeong y yo...
¿Me puede soltar?
Bueno...
Me la llevo.
Debería empacar y salir de aquí también. ¡Rápido!
Vamos, Mun-yeong.
¿Acaba de pegarme?
- Sácalo de aquí. - Oye.
¿Por qué te haces la débil?
Llevarla contra su voluntad es violencia.
¿Qué?
Y su violencia habilita la mía.
¡Eso duele!
¡Espere!
Mun-yeong.
¡Oye, ese tipo no sabe nada de ti!
Soy el único que puede cuidarte y protegerte.
¿Mun-yeong?
¡Carajo!
EDICIONES SANGSANGESANG
Cierra bien la puerta cuando estás sola.
- Si alguien... - ¿Crees que podrían lastimarme?
Vamos. ¿A mí? Seguramente resulte al revés.
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