Pierwsze 200 wierszy.
20 AÑOS ATRÁS
Vamos.
¿Qué dice?
Quiero que escribas lo que digo.
¡No! ¡Su majestad no le perdonará esto!
¡Yeong-san!
¡Yeong-san!
No tienes mucho tiempo para salvar su vida.
¡Es un varón! ¡Tiene un hijo varón!
¡Su majestad!
¡Cometieron traición!
El príncipe Hamyeong y Min Ik-pyeong
invadieron el palacio con unos soldados.
¡Debe huir rápido!
Quiero que protejan a la reina y mi hijo.
Su majestad.
INJEONGJEON
Hallamos una carta que escribió usted
que iba camino a Qing.
Nosotros, los vasallos,
no serviremos a un traidor que quiso entregar Joseon
a los bárbaros de Occidente.
Amenazó las bases del país con sus reuniones sociales
e hizo que la gente del país viviera en la miseria.
Admita sus faltas y arrodíllese.
Dejemos algo en claro.
No fue la carta que hizo que me traicionaran.
Fue porque rehusé oír a los nobles.
Solo quería que todos tuvieran oportunidad de aprender y hacer algo importante.
Tal como le di oportunidad a hijos de familias comunes
de convertirse en funcionarios.
Haré lo mismo con hombres y mujeres plebeyos.
¡De eso es culpable!
¡Quiso anular las estrictas costumbres morales del país!
¿De qué sirven esas costumbres
cuando solo permiten a los privilegiados estudiar
para abrir sus alas?
Este país no debería...
¡Jae-gyeong!
¡Jae-gyeong!
- Recuéstenlo rápido. - Bien.
¿Qué pasó? ¿Quién hizo esto?
Cambié la carta de su majestad.
No sé qué hacer ahora.
Dígame qué hacer.
Haré lo que sea
para corregir esto.
No es culpa tuya.
Seguro lo planearon hace mucho tiempo.
Maestro.
Por favor, protege a Hui-yeon.
Debes seguir con vida.
Soy historiadora. Déjeme pasar, por favor.
Su alteza real nos ordenó custodiar Nokseodang con rigor.
¿Ni los historiadores pueden pasar?
- ¿Cómo esto es "custodiar"? - Su alteza.
FINAL
Señorita Hae-ryung.
Estaba tan preocupada.
Unos hombres vestidos de negro irrumpieron en la casa
y desordenaron su habitación y la de su hermano.
Trabajan para Min Ik-pyeong.
¿Estás segura de que nadie salió herido?
Sí. Encontramos otro lugar donde quedarnos.
Vamos ahí.
Tengo miedo hasta de caminar afuera.
Gak-soe, muéstrame el camino y llévame a Jae-gyeong.
¿Qué?
¿Yi Jin hizo eso?
Sí.
Su alteza real puso guardias frente a Nokseodang
y le prohibió al príncipe Dowon dejar el lugar.
Debió de tomar una decisión.
La reina madre le envía una carta.
Su majestad eligió una fecha.
Mi señor.
Hae-ryung.
¿La que encontró el informe diario fue la hermana del tercer inspector Goo?
Sí, soy Goo Hae-ryung, aprendiz de la Oficina de Decretos Reales.
¿Leíste el informe diario?
Sí.
Sin embargo,
no puedo decirle qué decía.
No puedo decirle a nadie,
y eso lo incluye a usted.
Creerás que es tu deber porque eres historiadora.
No obstante, el informe diario debe darse a conocer a todos.
De haber tenido eso,
no habríamos tardado tanto en conseguir lo planeado.
Si su plan es enmendar la situación
con respecto a lo sucedido en el año de gyeongo,
quiero ser parte de él.
- Hae-ryung. - Ese día,
ustedes perdieron a su maestro.
Pero yo perdí a mi padre.
¿Por qué siguen pensando que no fui una víctima?
Su alteza real se niega a escuchar a nadie,
y hay soldados custodiando Nokseodang.
Ya no podemos garantizar la seguridad del príncipe Dowon.
Si tienen un plan,
por favor, díganme.
Secretario Real en jefe.
¿En serio habló con su majestad?
Sí, me dijo que vendría.
Debió llegar hace rato. ¿Por qué no viene?
¿Creen que intenta darnos la espalda
porque las cosas se salieron de control?
No me sorprende. La gente se fue enterando del rey derrocado.
Y sumado a eso, hasta los historiadores
hablan del año de gyeongo.
El funcionario Min
fue quien comenzó esto.
No debió llevar esa petición al palacio.
Cuidado con lo que dice.
Castigaré
al funcionario Min yo mismo.
Pero el centro de todo esto es el príncipe Dowon.
El hijo del rey derrocado sigue vivo.
Y por eso la reina madre y la gente de Seoraewon
aún tienen falsas esperanzas.
Mi señor, ¿piensa...?
Habrá un banquete
por los 20 años de entronización de su majestad.
Y antes del banquete,
el príncipe Dowon habrá desaparecido.
Cielos.
Tome.
Su alteza, debería comer.
No puede morirse de hambre solo porque no se siente bien.
No, está bien.
¿Cómo están las cosas afuera?
Bueno, todo está tranquilo.
- Como la calma antes de la tormenta. - ¿Y Hae-ryung? ¿Ella está bien?
Cielos, no puedo creer que se preocupe por ella incluso en esta situación.
La situación es lo que me preocupa.
Me encerraron solo por hablar del incidente.
Pero Hae-ryung
hasta escribió una petición a su majestad.
Y no puedo hacer nada
para mantenerla a salvo.
NOKSEODANG
¿Quién anda ahí?
Alguien entró al lugar. ¿No vio a nadie?
No, es imposible.
No puedo creer que hagan un banquete a pesar de la situación.
Deberían tener más consideración.
A su majestad le importa más su imagen que todas las escrituras de Confucio.
Quiere demostrar que la familia real está bien.
En serio no entiendo.
Siempre ignora lo importante.
¿La Oficina del inspector general?
¿Qué?
¿Qué hacen aquí?
Funcionario Min, de pie.
El segundo canciller ordenó su encarcelamiento
por causar problemas y reprender a los vasallos
basado en un simple rumor.
- Llévenselo. - Sí, mi señor.
¿Qué? No, esperen.
Si el problema es la petición, pueden llevarme a mí.
Yo fui quien la escribió.
El funcionario Min solo hizo lo que le pedí y la leyó.
¿Qué creen que hacen?
¿Cómo pueden acusarlo así? Solo leyó una petición en voz alta.
No pueden castigar a historiadores por lo que dicen.
El historiador registra la historia, no la relata.
- A un lado. - No pasarán.
Esto es una clara represalia.
¡Quieren silenciarnos!
¡Suficiente!
No hagan una escena.
- Siéntense. - Funcionario Min.
Pero...
¿Estás bien?
- Sí. - ¿Cómo pasó esto?
¿Cómo usan una razón tan absurda
para arrestar a un historiador?
Funcionario Yang, ¿no va a hacer nada?
¿No oyeron quién dio la orden?
Arresta a su propio hijo.
Cualquiera que haga algo podría acabar literalmente muerto.
¿Qué te trae por aquí?
Comandante.
Tengo que pedirle un favor.
Se terminó su turno.
A sus puestos.
Su alteza.
- Hae-ryung - Su alteza.
LIBRERÍA
¿Quién vive aquí?
Debería entrar.
Lo están esperando.
Yo...
So Baek-seon, comandante del ejército,
me siento honrado de recibir al único heredero
de la familia real.
Serví a la reina
desde que estaba embarazada de usted.
Yo estuve ahí el día
en que nació.
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