لومړۍ 200 کرښې.
Por el crimen perfecto.
Crimen. Ay, mis acaudalados hermanos de fraternidad.
67 dólares.
Y una máquina de escribir de segunda mano.
Te dije que la dejaras, pero estabas tan asustado que no pudiste soltarla.
La próxima vez estaré bien, Artie.
Si es que hay una próxima vez.
Cuando hicimos el trato, dijiste que sabías obedecer.
Dijiste que querías que yo diera las órdenes.
Eso quiero. Siempre y cuando mantengas tu parte del trato.
- ¿Por qué hiciste eso? - Había un hombre en el camino.
- Ni siquiera lo viste. - Sí lo vi.
Tranquilízate, Artie. Nos atascaremos.
- Oigan, vuelvan aquí. - Está bien.
Tú maneja.
Vuelvan aquí. Quiero hablar con ustedes.
- ¿Intentan matar a alguien? - Está borracho. Mejor vámonos.
- No pueden irse así. - Espera un momento.
- Detente. - Se creen muy listos, ¿verdad?
- ¿Qué? - Ve hacia allá.
Vuelvan aquí, les mostraré quién es listo.
Está pidiéndolo. Dáselo.
Es una orden, Judd.
Más rápido.
Dale.
¡Dale!
- Casi lo matamos. - Es un borracho.
¿Quién se habría enterado?
Habría sido homicidio.
¿Y sabes por qué intenté hacerlo, Juddsie?
Porque me dieron ganas.
Por eso.
Artie.
- Artie, ya llegamos a casa. Artie. - ¡Pum!
Pensaba en qué pasará en la fraternidad.
Todos corriendo acusando a todos sin saber que fuimos nosotros.
- ¿Te los imaginas, Juddsie? - Sí.
Artie, escucha.
- Sobre el borracho del camino... - Olvídalo.
Alguna otra noche habrá otra oportunidad.
Cuando yo vaya solo.
¿Solo?
¿Te imaginas a esos pobres diablos...?
¿Bromeas al decir que no habrá una próxima vez?
¿Bromeo?
Por favor, Artie. Haré lo que me digas.
¿Cualquier cosa?
Quiero hacer algo verdaderamente peligroso.
Algo que ponga a hablar a todos, no a unos cuantos.
Con la mitad de la policía corriendo en círculos...
sin una pista mientras nosotros nos reímos.
Sí, pero juntos, Artie. Algo perfecto. Algo brillante.
Una prueba para el intelecto superior, algo minucioso.
Y muy peligroso. Sólo así será divertido.
Sí.
Volverías a sentir pánico.
No, no lo haría.
Debemos hacerlo como experimento.
Indiferentes, sin involucrarnos personalmente.
Y lo haremos porque podemos.
Sí podemos.
Juntos.
Está bien, genio.
- Vete a casa a descansar. - ¿Te llamo mañana?
¿Judd?
¿Dónde estabas? Padre está preocupado por el auto.
- Y por ti también. - ¿Y por mí también?
Qué conmovedor. Veo que su preocupación por mí...
- no le dio insomnio. - No te pases de listo. ¿Dónde estabas?
De seguro tú y Artie no hicieron nada bueno.
- Como si no supiera. - ¿Y para qué preguntas?
Espera. Quiero hablar contigo.
Creo que no tenemos nada en común, Max.
Y suéltame el brazo. Yo no te respondo a ti.
Ni a nadie, ¿verdad, chico?
Aparte de Artie y de tus aves...
no te importa nada más en el mundo.
¿Mi interés en la ornitología te molesta?
No seas tonto.
Me alegra tu éxito. Pero me irrita...
ver que alguien brillante se vuelva...
un zopenco por alguien como Artie Strauss.
Ya veo.
Para tu información, querido hermano Max...
Artie Strauss es uno de los más brillantes...
Sé todo sobre Artie Strauss...
y su inteligencia.
No dudo que ustedes tengan el doble de inteligencia que yo...
pero desearía que no la usaran...
para hacer trampa en la baraja...
ni para reírse y hacer planes en tu cuarto toda la tarde.
¿Nunca vas a un juego de béisbol ni persigues chicas?
Cuando tenía tu edad...
Estoy seguro de que tuviste experiencias fascinantes, Max...
pero cuéntamelas en otra ocasión.
No espero que seas considerado conmigo...
pero Artie es un caballero. Algo que dudo que entiendas.
Claro que entiendo.
¿Quieres que te diga algo más sobre él?
- Es un sucio y malévolo... - ¡Cierra la mugrienta boca!
- ¡Déjate de insinuaciones! - ¡Despertarás a todos!
- ¡No me importa! - Tranquilízate.
Es tu amigo, pero soy mayor y sé que te causará problemas.
- Suéltame. - Me preocupas. Escúchame.
Judd, escúchame.
El código tribal de "Ojo por ojo, diente por diente"...
ha sido el instinto del hombre de gobernarse a sí mismo.
Profesor McKinnon, yo estoy de acuerdo con Nietzsche.
Los códigos tribales no se aplican a los líderes de la sociedad.
No. No, Sr. Steiner.
No veo en dónde se apliquen aquí...
las teorías de su amigo Nietzsche.
Hamurabi, Moisés, Solón, Justiniano.
Todos ellos eran conocidos como legisladores.
En realidad, mi pregunta fue si Moisés y los otros...
sentían que ellos debían obedecer esas leyes.
Todos los hombres están obligados por las leyes, Sr. Steiner.
Y si Nietzsche hubiera sido abogado en vez de filósofo alemán...
él también lo habría sabido.
¿Me dirá que Moisés sintió que estaba...?
¿por encima de las leyes que estableció para su pueblo?
No lo sé, señor.
Tenía un grupo heterogéneo...
y debía llevarlo a través del desierto.
¿Puede citar un ejemplo de alguno de estos hombres...?
¿que no haya respetado la ley o los derechos del individuo?
¿Nietzsche puede explicar eso, Sr. Steiner?
Creo que sí, señor.
Si lo ha leído, recordará que concibe al superhombre...
como un ser que no tiene tales emociones...
como ira, codicia, lujuria y el deseo de poder.
Rebasa mi comprensión...
aunque no la suya ni la de Nietzsche.
Quizá mis ideas son anticuadas.
Pero aún me aferro a la teoría...
de que si todos fuéramos superintelectos, aun así...
- desarrollaríamos nuestras leyes. - Superleyes, señor.
Vaya.
Una voz extraña entre nosotros.
Yya que no la había oído antes, Sr. Brooks...
debo suponer que no estaba aquí cuando empezó la clase.
Sólo es una suposición, señor. No se admite como prueba.
Muy bien, Sr. Brooks. Me sorprende.
Pero por esta vez, seguiré el ejemplo de Nietzsche...
me pondré sobre la ley, y así lo calificaré.
Ya terminamos.
Cada vez que estiro el cuello, me corta la cabeza.
Tú te sales con la tuya, ¿por qué?
No sé. Me parece que no piensa muy rápido.
Se supone que es uno de los más brillantes de la facultad.
- Supongo que sí. - Sobre este asunto de Nietzsche...
¿en verdad crees que hay superintelectos?
Sí, en realidad lo creo.
- ¿Artie? - Entré en el callejón...
y me disparó con una 38.
Ay, por favor, Artie. Ya basta.
¿Crees que bromeo? Muy bien, ¿qué crees que es eso?
Parece un hoyo de polilla.
Le dispararon cuando traía whisky de Canadá.
- Por diversión. - Sí, por diversión.
¿No lo crees? Les diré qué haremos.
Todos iremos mañana por la noche.
Los Cuatro Doses. ¿Conoces el lugar?
- Se hace tarde, Artie. - Espera un momento.
Déjame arreglar esto.
Sid, pregúntale a Benny, es el encargado.
- Mike, ve. Sally, Pete. - Sí.
Sid, lleva a Ruth.
Trabajaré hasta tarde en el Globe.
¿Y? ¿A qué hora terminas?
No. Te diré qué haremos. Alcánzanos ahí. Yo iré por Ruth.
OJudd irá por ella. Espera. Conoces a Ruthie Evans, ¿o no?
- Hola. - No tenía el placer.
- Ya lo tienes. ¿Está bien? - Sí, bien.
Quizá la Srta. Evans prefiere esperar a Sid.
- No. No me importa. - Grandioso. Nos vemos a las 9:00.
- Celebraremos. - Sí.
¿Qué celebraremos?
Un negocio que preparamos, ¿verdad, Juddsie?
- Ya vámonos, Artie. - Muy bien, ¿para qué nos quedamos?
Robaremos un banco. Es fácil con una horquilla.
- Nos vemos. - Es como hablar con un cohete.
- Lo sé. - ¿Por qué les dijiste que irías?
Ellos son hijos de millonarios.
Yo no tengo tanto dinero para gastar.
Fue idea de Artie. Déjalo que pague.
¿Cuántas veces debo decirlo? Cuando voy a un lugar...
- me gusta pagar lo mío. - "Me gusta pagar lo mío". Lo sé.
- Pasaré hambre una semana. - Descuida. Mi madre te alimentará.
- Oye, Brooks. - ¿Sí, señor?
Me gusta. Es de interés humano.
¿Hay un ratón en el laboratorio de física?
Por eso lo escribí, señor.
Podríamos acompañar el artículo con una fotografía.
La conseguiré. Deme al fotógrafo...
Relájate. Sacaré una del archivo. Tengo otro trabajo para ti.
Sacaron de una alcantarilla a un niño ahogado...
en el parque Hegewisch.
Toma la información. Habla con Tom Daly antes de irte.
Él investiga un secuestro. Quizá se relacionan.
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