لومړۍ 200 کرښې.
¿Qué? ¿Con Scotland Yard pisándome los talones?
¡Un carajo!
¡Venga ya!
Solomons.
Eso fue por detrás, ¿no? Callejón abajo, sí.
Fuimos a ver a no sé quién. ¿Cómo era? ¿Mickey? ¿Mick?
¿Mikey?
No, Harry...
Coño.
-¿No era Harry Michaels? -¡Eso es!
¡Harry Michaels, cojones!
Eso es. Harry Michaels.
¿ Y a santo de qué?
¿No tenía algún problema?
¿De qué coño va este tío?
No, su hermano tenía un negocio de discos. Tenía un nombre curioso.
-Puedo verlo dando vueltas. -Los discos suelen hacerlo, Dodgy.
Venga, que alguien le lleve a casa.
¡Barry! Eso es, Barry.
Deram Records.
-¿De qué coño estoy hablando? -Que me follen si lo sé.
Nadie diría que acaba de salir del sanatorio.
¿Está perdiendo?
-Está la hostia de senil. -Es un viejo cabrón.
Ni os imagináis a quién me encontré el otro día.
-¡A Larry Lord! -¿El viejo Lordy?
Hay que ver, ha engordado muchísimo.
Está hecho un cerdo.
Escuchad.
Hablando de viejas glorias...
Freddie Mays sale la semana que viene.
Será bonito volver a verle después de... ¿Cuánto hace?
Treinta años.
¿Treinta?
Una buena temporadita, ¿verdad?
-Encerrad a vuestras hijas. -¡Querrás decir a las abuelas!
Vaya, ¿adónde ha ido?
No habrás invitado tú al cabrón este a la fiesta, ¿verdad?
¡Venga, hombre!
No te ha ido nada mal, ¿verdad?
Acércate, viejo.
Aquí tienes, abuelo.
Búscate una buena tía.
¿Qué os habéis creído?
¿Que soy gilipollas?
1968.
Estaba jugando al billar cuando de repente entró Charlie el Gordo.
No es que estuviera gordo, estaba delgado,
pero le llamaban así porque su madre sí lo estaba,
y porque así le distinguían del otro Charlie, Charlie el Flaco.
Éste sí que estaba gordo, pero era tarde para cambiar los nombres.
En fin, que me dijo:
Ve a ver a Freddie Mays.
¡La hostia puta! El corazón me iba a cien.
Freddie Mays.
Freddie Mays, ''El carnicero de Mayfair''.
Era una leyenda.
Se había cargado a un poli en Bethnal Green y estaba limpio.
Así es como se llega a la cima: matando a un poli corrupto. A lo grande.
Después de eso Freddie era el rey.
¡Vaya casa!
Un palacio del copón.
Entró.
Ahí estaba, con sus zapatos de piel italianos y sus calcetines de seda.
¿ Y el traje? Venga ya. Ese hombre era la clase en persona.
Un estilo impecable.
¡Qué hombre!
Un hombre de verdad.
-Bueno, ¿qué tal? -Bien.
-¿Una copa? -Sí.
Porque pareces algo asustado, hijo. ¿Tienes miedo?
No.
¿Miedo?
No necesitaba ninguna copa. Ya estaba borracho.
Borracho del olor a piel italiana.
Como una cuba del olor a éxito.
Me han dicho que has estado con John el Loco.
Sí.
Por lo visto llevaste bien el incidente de la semana pasada.
Sí.
-Trevor también se ha enterado, ¿verdad? -Sí.
-Me parece que piensa que eres gracioso. -¿En serio?
Nuestro Trevor es un poco chulo. Algo así como un pensador independiente.
Le encanta mofarse. La de cosas que llega a hacer.
Cuando se trabaja para mí, se hacen las cosas a mi modo.
Nada de obrar a mis espaldas. Nada de ir por cuenta propia.
Y nada de puto pensamiento independiente.
¡Joder!
Freddie.
Porque me irrita.
No veo una mierda.
Sí, ésa es la palabra: ''irrita''.
En fin,
resulta que tenemos una vacante.
Estás contratado, chaval.
De repente me soltó 500 libras.
¡500 libras en la mano! ¡De las de 1968!
Hazme un favor. Saca la basura.
Y cómprate ropa como Dios manda.
Y ahí estábamos, de punta en blanco y perdiendo el tiempo con sinvergüenzas.
-¡Ven aquí, cabrón! -¡Ven aquí!
¡Ven aquí, cabrón!
¡No!
-¡Por favor, dadme hasta el jueves! -¡El puto jueves no llega nunca!
¿''Dadme hasta el jueves''? Gilipollas.
Patético. Excusas de mierda. ¡Para todos los gustos!
De la ''A'' a la ''Z''. El alfabeto entero.
Capullos.
Dos minutos después están en el pub haciéndose los machos...
como si fueras tonto del bote o algo así.
Sujetadle.
-¡Un momento! ¿Hay algún problema? -¡Sí, tú!
-Pero en fin, nada que no pueda arreglar. -Vamos, no hagas una tontería.
¿Como perder el tiempo hablando contigo?
¿Te acuerdas de cuando hablamos la última vez?
Te quedaste con una sonrisa en la cara, ¿no?
¿Asientos de cuero? Hay que abrir las ventanas con este tiempo.
Vamos, Freddie. El taxi ni siquiera es mío.
¡No es mío, hijo de puta!
Soltadme. ¿Qué estás mirando?
¡Freddie, no lo hagas, cabrón!
¿Tú qué miras?
¿Qué pasa con vosotros, cockneys?
Ya está. Conozco a uno que podrá arreglártelo.
Y ahora quiero ver ese dinero.
Mañana.
-¡Vamos! -¡Freddie!
¡Cabrón!
¡Vuelve al trabajo, vago de mierda!
¡No, por favor!
Y ahora, a devolver el coche al asfalto.
Vamos, Freddie. ¡No, por favor!
¡No, parad!
Y ahora, Giggler, no te metas en más líos.
¡Quitádmelo de encima!
-¿Estás bien? -Sí.
Bonito.
Muy bonito.
Creativo.
Me gusta, esto se merece una copa. ¿Qué vas a tomar?
Ponlo, venga.
¿Está puesto? Ya va.
Venga, Billy.
A mi mujer le encanta ésta. Qué pena que no esté aquí.
Me gusta.
¿Una de éstas, cariño?
Ahora mismo no.
Es bueno para la puta alfombra, ¿no?
¿Tienes hojaldres de salchicha, Charlie?
Está bien.
Agarraos.
¡Todos juntos!
Si el día había sido bueno, en fin, siempre lo eran,
acabábamos en casa del Gordo Charlie.
Toda la banda.
Estaba John el Loco.
Sí, estaba bastante loco.
Billy, que no era muy listo.
Roland, siempre con dos tías.
A Derek le bastaba con una.
Eddie. El pobrecito Eddie.
Y Tommy, la mascota de Freddie.
Contentos como una jaula de monos.
Alfombras de pelo largo y champán barato.
Sin ambición. No como Freddie.
No como yo.
¿Sí?
Callad un momento.
¡Quitad la puta música!
¡Eddie! ¡Quítala!
-¿Qué? -Sube la música, Eddie.
-Ponla, tío. -Está al teléfono.
Vale.
Chicos, al coche.
El club está ardiendo.
-¿Ha dicho que está ardiendo? -Hasta luego.
Me cago en la puta. Vamos, Derek. En marcha.
¡Venga, Derek!
-¿Cuánto llevas aquí? -Acabo de llegar.
-¿Has visto a alguien? -No.
-¿No había nadie en la entrada? -Se suponía que Joe. No vino.
No sé dónde está.
-¿Han salido todos bien? -Creo que sí.
Cuéntaselo.
Lo siento mucho.
¿Qué te va a hacer Freddie? ¿Descontártelo de tu sueldo? Cuéntaselo.
Había dos de ellos en la mesa seis.
Pidieron champán. No comieron nada.
Unos minutos después de marcharse...
Lennie Taylor.
Eran habituales, ¿no?
Bueno, ha sido un descuido. Ella ya lo ha pagado.
Venga, cielo, intenta describirlos.
¿Qué demonios va a hacer?
Los gorilas de Lennie Taylor...
incendiando nuestro club.
Lennie Taylor, mamonazo. ¿ Te crees mejor que Freddie Mays?
Lennie Taylor de los cojones.
Eres un pedazo de carne muerta.
¡Tonto del culo!
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