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BASADO EN EL LIBRO DE PAULA PIMENTA
CENICIENTA POP
Esta soy yo, realizando mi sueño.
¡Ser una DJ exitosa en la noche!
Siempre que pienso en ti.
Hay un sentimiento profundo.
¡Cíntia, despiértate!
Y esa es Patrícia, destruyendo a mis sueños, como siempre.
¡Cíntia, despiértate!
¿Te duermes en la fiesta de tus papás? ¿Qué pensará la gente?
Que eres una doble cara que hoy acabará con nuestra felicidad, ¡imbécil!
Eso debería haberle dicho.
Pero como no sabía lo que sucedería, dije:
Tienes razón, Patrícia, eres un encanto, voy a darme una vuelta.
En mi casa, la vida siempre era una fiesta.
Esos son mis papás.
¡Tan lindos, enamorados!
En mi familia, todos creían en el amor.
- Ay, los hombres son una desgracia. - ¿Qué pasó, tía?
Rafa se puso celoso al verme hablando con el mozo…
Todos menos tía Helena.
¿Acaso Rafa paga mis cuentas?
¿No las paga, tía?
Por ahora, sí, pero solo hasta que me convierta
en el mayor nombre de la poesía concreta brasileña.
- Ay, tía... - Nadie comprará mi libertad.
¿Sabes? Tomaré otro jugo, porque no estoy presa a él.
¡Vaya, Cíntia, estás muy linda!
Pareces una princesa.
Y ustedes, dos fantasmas de una película de terror.
Me encantaría haberles dicho eso a esas hipócritas, las hijas de Patrícia.
Pero les dije:
Ustedes también.
- ¡Perdón! - ¡Perdón!
¡Hola, Rafa! Mira la sorpresa que les tocaré a mis papás en el piano.
¿Tú la compusiste?
- Animarás a la música de la pareja. - Es la intención, ¿no?
- ¿Crees que les gustará? - Claro, Cíntia.
Nunca decepcionas. ¡Dale!
Rafa es un personaje.
Él y tía Helena son el famoso caso de opuestos
que forman una pareja perfecta.
Es como dicen del amor: «Cuando llega, es en definitiva».
¡Ay!
Ese soy yo, Freddy Prince.
Ahora, les contaré mi versión de esa fiesta.
¡Bonjour, hermosos!
Hoy el canal de Belinha entrará en la mansión Dorella
para ver cómo los ricos se divierten.
¿Cómo bailan, cómo se visten, cómo se alimentan?
Ahora lo descubriremos. ¡Vengan todos!
Listo, Bê. Ya no puedes quejarte de mí.
Regresemos a la fiesta, debo tocar.
Los hombres son una desgracia…
Si fuera tú, desistía del cuarteto de cuerdas
y me dedicaba a mi música.
La música clásica solo se valora en Alemania.
En Alemania y aquí, porque me están pagando bien.
Usaré ese dinero para mis grabaciones.
- ¡Qué vendido! - ¡Y te digo más!
Si yo no viniera a tocar, ¿cómo entrarías?
¿Para qué tengas historias exclusivas en tu canal con apenas seis seguidores?
Un día seré muy famosa
y me implorarás que te apoye y divulgue a tu música en mi canal.
Voy a pensar si te permitiré tocar mi música, ¿sí?
¡En tus sueños!
Antes de regresar, debo cambiar mis calzados
porque mi cliente exigió zapato formal.
Creo que los dejé en mi bolso.
¡Calma, aún hay tiempo!
Caminemos, quizá veamos algo interesante.
- Estoy trabajando, Bê. - ¡Solo piensas en trabajo!
Te quedas aburrido todo el día, escribiendo canciones de amor perfecto.
«Ay, ¿dónde estará mi princesa?».
Necesitas una de carne y hueso para que puedas entender sobre el amor.
Esas no tienen nada que ver conmigo, Bê, mira.
Aquí será difícil.
- ¡Perdón! - ¡Perdón!
Mira, el cuarteto ya regresó. Ve a tocar y yo filmaré el entorno.
¿Se terminó el receso?
¿Qué tocaremos ahora?
Quién te tocará soy yo, si no te pones zapatos decentes.
Dale, muchacho, quítatelos.
No, no me los quitaré.
No eres la dueña, eres solo una empleada.
¿No es así? Secretaria entrometida. Aquí no das órdenes.
Además, eres muy mal educada.
Eso le hubiera dicho si supiera quién realmente era ella.
- Dale, muchacho, quítatelos. - ¡Sí, ahora mismo!
Manda el que puede y obedece el que quiere.
¿Verdad? Robson, posiciónate aquí ahora.
Ay...
Mira…
Olvidé mis zapatos en casa. Tenemos un problema.
¿Tenemos, payaso? Tú tienes un problema.
Mira a tu alrededor. ¿Lo ves?
- Fiesta de gente importante, ¿entiendes? - No, no entendí.
Gente como yo, sofisticada, fina, elegante.
- ¿Grosera? - No, sincera.
Pero puede ser lo mismo, ¿no? Depende de la situación.
Tu situación es la siguiente:
Encuentra unos zapatos decentes o a la calle.
Bueno, pero devuélvemelos, ¿por favor?
¿Te enojaste, músico? ¿Los quieres?
¡Toma, ve por ellos!
¡Ay, Dios mío, Cíntia!
¡Dios mío! ¿Estás bien?
- ¿Pasó algo, te golpeó? - No, estoy bien.
Fue solo un músico que vino a tocar con esta basura
- pero lo sacaré ahora. - Tonterías, déjalo tocar.
Así como está, no es ningún problema.
¡Insoportable! ¿Hasta cuándo la tendré que aguantar?
¿Y yo, mamá? Ella tiene todo más que yo.
Más ropas, zapatos, carteras, mesada.
- La única cosa que tengo más que ella... - ¡Es envidia!
- Ya es algo. - ¡Cálmense, mis hijitas!
Esto pronto cambiará. Pueden apostar.
A postar, ¿dónde, en Instagram?
¿Qué les pasa? Podía ser en Facebook, ¿no?
- ¡Dios mío! - Mira, va a comenzar.
¡Vaya, qué bueno!
¡César!
¡César!
Ven, mi amor.
¿Qué le ocurrió al piano?
- Hija... - Discúlpame, quería sorprenderte.
- Pensé que te gustaría. - ¿A mí? Era Beethoven.
- Y lo arruinaste con, no sé qué. - ¡Cálmate, César!
- Me avergüenzas. - ¡Papá!
- ¡Cálmate! - Te luciste.
¡Se lo mereció por ser metiche!
Si yo tuviera un papá poderoso como él...
¿Quieres tener la vida de reina que esa tonta no valora?
¿Lo quieres? Vamos.
No, tú quédate, no te invité. Vamos.
¿Entendiste, Graziele? Ahora, ve. Escóndete, dale.
¡César!
¡Qué humillación!
Un hombre tan importante como tú no merecía eso, ¿sabes?
Pero aquí estoy, mi amor.
Aquí estoy, para lo que venga.
- Siempre de tu lado, ¿bien? - No quería fiesta, lo sabes.
- Lo sé. - ¡Pero Ana me insistió!
No te estoy reclamando, ¿o sí, cariño?
No te digo: Deja a tu mujer,
yo merezco a esta vida, mis hijas necesitan a un papá,
sé hombre y asume que soy la persona correcta para ti.
¿Te estoy diciendo eso?
Claro que no, mi amor, eres un ángel. Jamás dirías eso.
Jamás, tu amor me basta.
Ignora a tu papá, hija, sabes cómo es, ¿no?
- Tu papá es anticuado. - Está equivocado, Ana. Y tú también.
Dejar la arqueología para casarte con ese fósil.
- ¡Helena! - ¿Fue para compensar?
Fue por amor. ¿Sabes lo que es amor?
Por amor la gente abandona algunas cosas.
¡Y, hasta hoy, no me arrepiento de haberme casado con César!
César...
Hasta hoy, ¿no?
En ese momento, dejé de creer en el amor.
Tan cerca, tan lejos, Dondequiera que estés.
Ya no quiero saber.
Podríamos haber sido todos tus sueños.
Pero quizá un sueño, es solo un sueño.
Por favor, no me busques No tengo nada que decir.
Quizá sea mejor así.
Con mi mamá, aprendí que debemos mirar hacia el futuro.
Dos años después de salir de casa de mi papá,
sentíamos que nuestros sueños ya no tenían límites.
Qué bueno, llegaste a tiempo, mi amor.
Creí que no llegarías.
- Claro que vine, mamá. - Te extrañaré demasiado.
Y a tu tía loca, ya que me quedé aquí un buen rato, ¿no?
Dos años, ¿no? Dos años no son dos días.
Me acostumbré contigo aquí, hermana.
Sabes que es una oportunidad única.
- Lo sé, lo sé. - Luchaste por esa beca,
- arqueología siempre fue tu pasión. - ¡Desde niña!
Cazaba huesos en lo de abuela y decía que eran de momias.
Y la abuela decía: «¡Es hueso de gallina del almuerzo, plaga!».
Mira qué hermosa familia me gané.
Lo dice como si fuéramos casados.
¿Por qué tan pesada, amiga?
Estaré bien, mamá, te prometo.
Ve por tus sueños, yo iré por los míos.
- Estudiar música en Londres. - Lo lograrás, hija.
- Sé que lo harás. - Cíntia brillará en la música.
- Tengo fe en su futuro. - Yo también.
- Aprovecha. Buen viaje. - Cuídala.
- Tranquila. - Gracias.
- Adiós, mamá. - Besos, mi amor, cuídate.
Tú también.
Ven a mi vida.
Para mí y para ti.
Puedo ver que es cierto.
EL REY DE LAS FIESTAS ROMÁNTICAS DE INTERNET
¿Te acordaste de Gato?
¿Qué gato? No recuerdo tener ningún gato. ¿Estás loca?
El ratón, cariño. Debes darle de comer.
Ah, ese Gato.
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