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SOYUZMULTFILM
Basado en la obra de los escritores y
bardos de Arjánguelsk, Rusia septentrional,
Boris Shergin y Stepan Pisakhov
LA RISA Y EL LLANTO EN EL MAR BLANCO
A mi país lo envuelve, por el norte,
el gran mar polar,
el Océano Ártico.
Del océano polar al sur se extiende el Mar Blanco,
nuestro Gandvik.
En el Mar Blanco desemboca el río Dvina,
limpio y silencioso río.
Fluye del sur al norte,
y, al pie del monte Arjánguelsk, se encuentra con el mar.
La ciudad de Arjánguelsk es una entrada al mar.
Sobre ella se cierne el cielo azul.
Hasta el horizonte se extiende el mar.
Numerosas son las marismas
de nuestro Dvina, de Arjánguelsk.
¿Dormís, muchachos?
No, no dormimos.
Vivimos. No, no dormimos.
Vivimos.
Habla, anciano.
De nuestra región de Arjánguelsk se han
dicho tantas falsedades y sandeces,
que he decidido relatar toda la verdad.
Todo lo que contaré
es cierto.
Por ejemplo...
los témpanos eternos.
Por ejemplo,
nuestro río Dvina, en su tramo más angosto,
mide 32 kilómetros de ancho.
Y en su tramo más ancho,
es más amplio que el mar.
Hay gente que usa los témpanos para cruzar el río.
Pues tenemos témpanos.
Hay gente que vive del negocio del hielo.
Traen témpanos del mar y los alquilan
a quien los quiera.
EL TÉMPANO ETERNO
En otro tiempo, las novias recibían un témpano eterno como dote.
y también una pelliza de piel de zorro,
para así tener atavío y transporte para sus visitas al otro lado del río.
Amor eterno
Paz y amor
En verano vienen muchas visitas. "Alquiler de témpanos"
Iban a ver al jefe y empezaban a regatear,
para conseguir el mejor témpano a 3 kópecs por persona.
¡Si un viaje en tranvía cuesta aun hoy 15 kópecs por cabeza!
Pero el jefe decía “Bueno”, aceptaba aparentemente
y les endosaba un témpano viejo, sucio y ajado,
casi agotado.
Ahí tiene su artículo de ocasión.
Así ocurría.
ACERCA DE LOS OSOS
En estas tierras, los ojos hacen de lecheros por las calles.
Están amaestrados.
Los oseznos polares venden semillas de girasol,
y lían cigarrillos a mano.
Y hay pájaros piadores,
búhos árticos, gansos, cisnes,
águilas del norte,
pingüinos...
Los pingüinos, aunque no viven aquí, vienen a ganar dinero.
Tocan el órgano y el tambor por las calles.
Pero el oso pardo tiene estrictamente prohibida la entrada.
Esto es el norte, después de todo.
"PROHIBIDA LA ENTRADA A OSOS PARDOS"
Una vez se cayó en el bosque un saco harina de un carro.
La encontró un oso pardo.
Se revolcó en ella y adquirió la apariencia de un oso polar.
¡Papá!
Fue al mercado a vender semillas y kvass.
¡Papá!
Lo pillaron, claro. Su verdadero pelaje quedó al descubierto.
¡Papá!
¡Nada de osos pardos!
Nuestra gente es amable.
Le dieron manzanas secas, un gran terrón de azúcar
y le dijeron que volviese algún día a buscar su carretilla.
CANCIONES HELADAS
En verano, aquí nunca oscurece.
No dormimos.
De día trabajamos,
y de noche vamos de fiesta.
Echamos carreras de renos.
Y en otoño nos preparamos para el invierno.
Secamos las luces del norte.
Al principio tampoco brillan tanto.
Las estiramos y las colgamos en manojos,
y allí se quedan, ni se secan ni se ajan.
Y en invierno las cogeremos,
las mojaremos en agua caliente y las prenderemos.
Relucen, limpian el aire y huelen bien.
En otro tiempo, las temperaturas alcanzaban los -200 o -300.
Que yo recuerde, llegaron a los -500.
Con semejante frío, toda palabra se congela al salir de la boca.
Cada palabra tiene su propio aspecto, luz y color.
Las mujeres hacían ganchillo con las canciones, y otras cosas bonitas.
Las colgaban delante de la casa,
con las mejores palabras sobre el alero,
y curiosos poemas a los lados.
No había lugar más ornado que nuestra aldea de Uyma.
Una vez llegó un comerciante de allende los mares
y vio los ornamentos: las canciones heladas.
¡Qué maravillosa, interesante y excitante rareza!
MUY BIEN
CANCIONES HELADAS
El forastero decidió encargarles algunas canciones,
que llevaría a su país para escuchar y causar sensación.
ACEPTAMOS
CANTAREMOS
Nuestras hijas, madres, abuelas, todas las que podían cantar,
comenzaron a cantar canciones
y a congelarlas.
Las canciones no impiden trabajar; pueden cantarse durante la faena
y dan su rendimiento.
CANTAD
Empaquetaron las canciones en unas cajas especiales
y marcaron las partes frontal y la trasera de cada una
para que no sonasen al revés.
Se cantaron muchas canciones.
En primavera, las enviaron en barcos de vapor.
Fueron entregadas en un país extranjero.
Todo el mundo estaba intrigado:
¿qué serán esas canciones de Arjánguelsk?
El teatro estaba a reventar.
Está nadando un cisne
Mi cisne blanco
Está cantando un alma
Una hermosa doncella canta
Con su limpia alma
Aunque los forasteros no comprendían nuestro idioma,
sí captaron la belleza de las canciones.
Hermosas canciones tenemos en Arjánguelsk.
Largas y duraderas.
Es verdad.
Nadie canta mejor que nuestras mujeres.
Sin canciones, por si os interesa,
nos invade la oscuridad.
Con las canciones, se airea nuestra esencia.
Las canciones nos iluminan como lo hace una lámpara.
Mashka, Mashka.
Zhuzha, Zhuzha.
Aquí se está como entre plumas, a resguardo del duro clima.
Abuelo Sen, ¿otro cuento?
Os contaré un cuento sobre dos hombres.
Un cuento pomor os narraré
sobre el buen Iván y un malvado zar,
y sobre Ulyanka, la artera hija del zar.
Y también os contaré un cuento épico
sobre dos buenos amigos y la serpiente Scarapeya.
En cierta región de nuestro reino,
en un lugar sencillo como un mantel,
vivía Iván El Bueno con su madre, en los suburbios.
Su hogar era humilde donde los hubiera.
No tenían leña para el fuego, ni comida que llevarse a la boca.
Por eso, Iván decidió vender su único sombrero
para comprar a su madre pan de jengibre por su santo.
Así que al mercado se fue.
Desconocido, ¿por qué torturas a ese animal?
¡Ni que me hiciese falta tu permiso!
Véndeme el gato.
Bueno.
¿Todo entero?
Todo. Se lo regalaré a mi madre por su santo.
Mío es el sombrero, tuyo el gato.
De acuerdo.
Madre, traigo un gatito.
Me llamo Mashka.
Es Mashka. Te lo regalo por su santo.
"Por el santo de su madre"
Ni aunque nos lo diesen gratis nos haría falta.
Entonces, Iván decidió vender su última camisa,
para comprar harina y pescado.
Pero hombre, ¿otra vez torturando un animal?
¿Y a ti qué te importa?
Queremos comprarte ese perro.
Claro.
Tu perro, mi camisa.
Es un perro sin igual. Se llama "Zhuzha" y tiene el pelaje blanco.
Toma.
¿Y tu camisa?
La cambié por este perro, Zhuzha,
con su pelaje blanco.
Mira que comprar perros y gatos
sin nada que comer en casa...
¿Qué más podía hacer?
Iván decidió vender su chaqueta de bolsillos.
Allá se fue al mercado por tercera vez.
Lo siento por la chaqueta, Mashka.
A Iván le sienta tan bien...
Desconocido,
¿qué haces jugando con animales? ¡Déjala!
Esta serpiente la tengo a la venta.
Cómprala, a tu madre le hará gracia.
Te la cambio por la chaqueta.
Tiene bolsillos, claro.
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