لومړۍ 200 کرښې.
"¿Mamá? ¡Macarena!".
"¿Qué tal, hija? Muy bien".
"Te llamo para decirte que me voy de vacaciones en un velero".
"¿Y eso? ¿Con quién te vas? Con Simón, el chico que te comenté".
"¿Te acuerdas? Pero ¿así, de la noche
a la mañana te ha salido este plan? Sí,
porque tenía un hueco y he dicho: 'Ahí que me voy'...
"¿Qué pasa con la comida de mañana?".
"Con la ilusión que le hacía a tu padre".
"Ya. Bueno, se lo dices tú, ¿vale?".
"Que sabes manejarlo mejor. Vale, cariño".
"Oye. Ten cuidado, ¿vale? El mar es muy traicionero".
"Sí, mamá, pero es el Mediterráneo, no el Atlántico".
"Vamos a ir a Formentor, Cerdeña," Suerte.
A Corfú...".
"Bueno, hija, pues nada. Pásatelo bien".
"Y llámame algún día si puedes, ¿vale?".
"Es que no voy a tener mucha cobertura".
"Ah, bueno. ¿Cuánto tiempo vas a estar?".
"Macarena Ferreiro,"
¿entiende los delitos que se le imputan?
¿Entiende que se enfrenta a una condena de siete años de prisión?
- "Macarena, hija". No lo sé.
No lo hemos pensado todavía.
No creo que sea más de un mes.
"Bueno, hija, pues nada. Pásatelo bien".
Mamá. "¿Sí?".
Te quiero. "Y yo también, hija. Mucho".
"Haz muchas fotos y abrígate. Y come mucho".
"Un beso muy grande". Vale.
"Y otro de tu padre". Adiós.
Cuando usted quiera.
Acaba de llamar la niña.
Que se va de vacaciones con unos amigos.
Un plan maravilloso que le ha salido.
¿No vendrá a la comida de mañana?
- Apágalo del todo y memoriza bien el pin.
Puede que no te acuerdes dentro de siete años.
- Mira. Todo talla 38, ¿vale? Vienen seis mudas incluidas completas.
Gracias, pero me he traído mi propia ropa interior.
Es que soy alérgica al poliéster.
Ah. Eso es una Elastic Man. Para estirar.
¿Antipiojos?
No. Eso no es droga.
No es nada raro, es jalea real, para reforzar las defensas.
¿40 pastillas? ¿Y qué vas a hacer cuando se te acaben?
Hombre, pues espero haber salido antes.
No, es que estoy aquí por un error.
Voy a cambiar de abogado y lo voy a aclarar todo.
Esta es una prisión privada. Está prohibido introducir
efectos personales y usar ropa que no sea del centro.
Un número de contacto.
De un familiar, de un amigo. Por si surge alguna urgencia.
¿Qué tipo de urgencia?
Un accidente, un infarto... - Un apuñalamiento...
¡Rizos! ¿Te quieres callar?
Le voy a dar el de mis padres,
pero llámenlos solo si no queda más remedio.
Es que no les he dicho que estoy aquí.
- Venga... ¿Qué les has dicho? Que estoy navegando en un velero.
Es coña, ¿no?
- ¿Número? Eh...
912533223.
Acompáñeme.
Mi nombre es Paloma Garrido, soy la jefa de módulo,
aunque para todas las internas soy simplemente la gobernanta.
Desnudaos, por favor,
y dejad vuestra ropa en las cestas numeradas.
En Cruz del Sur el día comienza a las 7:00,
así que cuando mañana oigáis la sirena, tenéis 15 minutos
para vestiros, hacer la cama y formar para el recuento en celda.
Después comienzan los desayunos y los talleres de trabajo
de los que seréis informadas puntualmente. ¿Alguna pregunta?
¿Puedo llamar por teléfono?
- Tenéis que hacer una solicitud para cada llamada,
que tiene que ser aprobada por dirección.
¿Y me puede apuntar? ¿Algo más?
- No me han dejado pasar mi bolsa de aseo.
¿Qué pasa con el jabón y los cepillos de dientes?
¿No están aquí? - Tenéis un kit básico de aseo.
Para otra cosa, hay un economato, donde compraréis lo que queráis.
- ¿Con qué dinero? Me lo han quitado todo al entrar.
- Obtendréis cheques de la prisión a cambio
de vuestro trabajo en los talleres.
¿Algo más? Sí. ¿Hay baños en las celdas?
No, querida. Tenéis un baño común en cada módulo.
Por la noche podéis hacer uso en tránsito controlado.
Está prohibido quedarse charlando en los pasillos.
Sois novatas.
En cuanto crucéis esa puerta, os van a humillar para someteros.
Intentarán que escondáis su droga, que la llevéis de un lado
para otro, que la recojáis en vis a vis ficticios. No lo hagáis.
Poned los pies sobre la línea amarilla.
Daos la vuelta.
Las manos apoyadas en la pared.
Abrid las piernas.
Os pedirán dinero y favores a cambio de protección. No cedáis.
Os aconsejo que os mantengáis firmes.
Aquí dentro, los delitos conllevan una pena aumentada
y anulan inmediatamente cualquier intento de reducción de condena.
Es que estoy con la regla.
Fabio.
Pasa.
La próxima vez no serán 20 días de suspensión de empleo y sueldo.
La próxima vez te vas a la calle. ¿Queda claro?
Sí, señora directora. Lo he entendido.
Bien. Ahora quiero que te disculpes,
que zanjéis vuestras diferencias y os comportéis como compañeros.
¿De acuerdo?
Mira, Valbuena, me equivoqué.
Me equivoqué con lo del puñetazo.
¿Dígame? Sí. Les he llamado. Necesito...
La próxima vez no será un puñetazo.
La próxima vez te arranco la cabeza y la entierro en un estercolero.
Bueno, ahora que está todo arreglado,
quiero que aceptes mis disculpas.
Pero Valbuena, coño. Valbuena, joder.
¿Qué ha pasado? Ya se le pasará.
Estamos rodeado de violencia, Fabio.
Deberíamos ser un ejemplo para esas chicas.
Ese tío es gilipollas. Largo.
Traigo tres para el módulo dos y una para el módulo tres.
- ¿Te han metido un palo por el culo o qué?
¡Métela aquí, gobernanta!
Juana Rodríguez, celda 202.
Clara Gómez, celda 233.
Macarena Ferreiro, celda 234.
- Jefa. Ha debido de haber un error. La novata va en otra celda.
Aquí estamos completas.
- Macarena Ferreiro está asignada a esta celda.
Vamos, Ferreiro, deja tus cosas en esa balda y haz tu cama.
- Quieta, novata. - Haz lo que te digo, Ferreiro.
- No lo hagas. - Hazlo.
- ¡No! - ¡Hazlo, Ferreiro!
No.
- ¿Crees que porque te dejemos tener una mascota aquí dentro vas a hacer
lo que te dé la gana?
- Solo estoy informando a la jefa de módulo
de que aquí estamos muy apretadas y, que si entra una reclusa más,
a lo mejor tiene que dormir en el suelo.
¿Sí o no, chicas?
- ¡Contesta, cojones! - Sí.
Muy bien.
- Me llevo a la nueva para que no le amargues la vida.
Crees que tienes la sartén por el mango, pero estás muy equivocada,
así que ten mucho cuidadito.
Vamos.
- ¿Por qué no mira su teléfono móvil, gobernanta?
Y después hablamos de quién tiene la sartén por el mango
y quién tiene que tener cuidado.
Disculpe. Me gustaría cambiar el número de teléfono
por si hay una urgencia.
Quiero dar el de mi hermano. Mi padre tiene un baipás.
Mañana puedes solicitar el cambio.
¿Ya te has incorporado? Parece que sí.
Me alegro. Fabio, hazme un favor.
Lleva a la nueva a la celda 225. Ferreiro. Gracias.
Vamos.
- ¡Rubia! ¿Vienes con hambre? Yo me he hinchado de comer conejo.
Macarena Ferreiro, celda 225.
No, no, no, no.
No. No puedo. ¿Qué te pasa?
No sé.
Creo que es un ataque de ansiedad.
Necesito ver a un médico, por favor.
¿Tienes temblores?
No. ¿Visión borrosa? ¿Mareos?
¿Calambres? ¿Dolor en el pecho?
No. Bueno, entonces no te pasa nada.
Ah...
Macarena Ferreiro, celda 225.
Hola.
Soy nueva.
Me llamo Macarena.
Pues bienvenida, mi amor,
a la suite presidencial de la Cruz del Sur.
- Qué lástima. Estás pálida, parece que has visto un muerto.
- Blancanieves. Es que estoy cansada.
Pues aquí vas a descansar más bien.
Es mi cama, ¿no? Esta de abajo mía.
Es viscoelástica 100%.
- Esa cama era donde nos hacíamos las masturbaciones colectivas,
pero ahora es zona privada. Me voy a acostar.
- Qué rubia eres, mi hijita. - Rubia de bote, chocho morenote.
- Había otra: el color de la almeja lo marca la ceja.
Las cejas.
- No tiene cuerpo. - Descansa, mamita.
Descansa, que debes venir agotadita.
¡Ah!
Un reportaje. ¿Para qué?
¿Ya estáis?
- Que os calléis, que estoy haciendo una entrevista, coño.
- A ti te lo voy a contar. Estoy aquí por motivos personales.
Porque soy inocente.
- Cuando llegué a la chabola, me encontré a mi primo el Tuerto
que quería guarrear con mi niña y me lie a palos.
Se me cegó la cabeza, no era persona.
Homicidios varios.
- Pillamos un coche de un colega, el coche era robado,
y empezaron a sonar todas las alarmas,
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