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ASTÉRIX: EL REINO DEL MEDIO
Estamos en el año 50 a. C.
Toda la Galia está ocupada por los romanos.
¿Toda?
No.
Una aldea poblada por irreductibles galos
resiste todavía y siempre al invasor.
Y la vida no es fácil
para las guarniciones de legionarios romanos
en los reducidos campamentos de Babaorum, Aquarium,
Laudanum y Petibonum.
Lo que más me gusta en la vida
es pasearme noche y día
por el bosque en busca de comida
y que mi amigo me siga.
Eso rima.
Obélix, no llevamos una vida sana.
Comemos demasiada carne.
- ¿Demasiada carne? - Sí.
Jabalí para desayunar, almorzar y merendar.
Y a veces para cenar.
Ni hablar de la cerveza.
No creo que sea muy bueno.
¿Y qué quieres comer?
No sé. Podríamos equilibrarlo de vez en cuando con...
verduras.
Verduras...
¿Verduras?
¡Ay, qué risa, Astérix!
¿Lo oíste, Ideafix?
¿Te ves mordisqueando un apio en vez de un hueso?
¡Verduras!
Sí, ríete.
No veo por qué nos arruinamos la salud de esa manera.
Igual que con la poción mágica.
Puede ser mala para la salud.
Ni siquiera nos lo planteamos.
Además, ¿de verdad la necesitamos?
¿Estás bien?
No, no estoy bien.
Pero de vez en cuando una ensalada, unos champiñones...
Unas castañas.
No es temporada, pero ya sabes.
Ya tienes un jabalí. Déjalos en paz.
¡Hola, mis cuchi cuchi cuchis!
Ave.
Perdón, nos perdimos. No sabíamos que la aldea estaba cerca.
Yo te lo dije mil veces.
- No. - Sí.
Y me dijiste: "Estoy harto de los galos,
estoy hasta el casco,
les haré tragar los menhires".
No sé mentir.
Déjame a mí.
Voy a demostrarte que no la necesito.
La fuerza está aquí
y aquí.
Así que siéntate, observa y no te muevas.
Hola.
El casco, es por el casco.
Perdón, ¿va a intervenir?
No, no puedo.
¡Ven a ayudarme!
¡Más fuerte!
No, no es justo.
¡Tramposo!
No. Nada que ver.
Podría no haberla tomado.
No tiene por qué...
Sí.
ASTÉRIX Y OBÉLIX: EL REINO DEL MEDIO
Me alegra que cada vez vengan más.
Desde Bretaña,
tú sostienes mi pantalón.
¿Por qué no viene nadie?
No huelen muy bien...
- ¿Y tú sí? - ¿Qué?
No, nada.
¿Ves, Panorámix? No me deja ahumar mi jabalí adentro.
No porque el señor Astérix haya decidido dejarlo
debo dejarlo yo también.
¡Falbalá!
¿Cómo están, chicas?
- ¿Vamos al mercado? - ¡Sí!
Hola, Falbalá.
Hola, Obélix.
¡Falbalá!
Quería decirte...
Tallé este menhir pensando en ti, es un regalo.
Qué amable, pero ¿qué hago con él?
Nos vemos.
No lo quiere...
- No quiere el menhir. - Es lógico, pesa una tonelada.
¿Qué va a hacer con él? ¿Un anillo?
Panorámix, tu hoz.
Gracias, Esautomátix.
Bueno, ya está.
A ver...
Escucha.
A ver, Astérix puede cambiar su alimentación,
pero no puede obligar a los demás.
Panorámix, ¿qué te pasa?
No sé, me hundo.
¿Te hundes?
Serán arenas movedizas.
Panorámix, aquí no hay arenas movedizas.
Creo que habría que señalizarlas.
¡Carreta a la vista!
¡Carreta a la vista!
Discúlpame.
Ciertas noches , algo que grita...
¿Quieres callarte la boca?
¡Por una vez que vino un cliente!
¡Como si tuvieras pescado fresco!
¿Qué? ¿Que mi pescado no es fresco?
Voy a ver.
PARA LOUISE Y MARCEL
No se muevan.
Granodemaíz, ¿qué haces aquí? No es otoño.
¿Los atacaron?
- ¿Y tu tío? - Cállense, por Dios. ¡Cállense!
Amigos, ¿todo bien? Bueno.
Vengo de China. Necesito su ayuda.
Vengan a ver.
¿Te teñiste de rubio?
Eso iba a decirles.
Soy galo, ¿de acuerdo? Siempre fui galo.
Por favor, no metan la pata. Se lo suplico.
Luego lo explico. Vengan.
¡Son hermosas!
Esa,
la que se apoya en la otra,
es una princesa.
Se llama Chi Le.
Es la hija de la emperatriz de China.
Saben dónde está China, ¿no?
Sí...
Claro...
- ¿Ella también es princesa? - No.
Es su guardaespaldas, For Tac Hon.
Les aviso que está loca.
Aporreó a todo el mundo.
A los escitas, a los partos, a los hunos...
Qué bella mujer.
¿Una mujer guardaespaldas? Dejen que me ría.
Adelante, ríete.
Y deléitanos con tu experiencia de gran macho dominante.
¡Claro!
Sí, macho dominante, intenta tocarla a ver.
- Vamos. Por favor. - De acuerdo.
¡Ahí está!
¿Tomaste la poción?
No.
No sé qué me pasa.
Yo sé muy bien qué te pasa.
Y para ahora mismo.
La princesa y yo... somos más que amigos, ya sabes.
- ¿Sí? - Sí.
¡Princesa!
Llegamos.
¿Qué pasa aquí?
- ¡Viene el jefe! - ¡Vámonos!
Él es Abraracúrcix. Es el jefe de los galos.
¡Qué oportuno, por Tutatis!
¿Y tu tío, Espigademaíz? Me vendió otro pañuelo pequeño.
- ¿Ah, sí? - Sí.
Dijo que se iba a estirar. ¿Tengo cara de tonta?
- No. - ¿Dónde está?
Me envía él. Déjenme hablar.
Les presento a la princesa Chi Le,
la hija de la emperatriz de China.
¿Quién es?
- Gracias, Granodemaíz. - De nada.
Oh, jefe Abraracúrcix, deje que le explique por qué estoy aquí.
Panorámix, ¿China está lejos?
Uy, sí. Es donde nace el sol. Por allí.
Como la historia de la princesa puede ser muy muy larga
y llena de emociones,
les resumiré los acontecimientos de forma más sintetizada.
La princesa vive con su madre, la emperatriz,
que, desde que murió el emperador, dirige, no sin dificultades,
el país dividido en seis reinos.
Querida por su pueblo, debe, sin embargo, enfrentarse a príncipes ambiciosos
que desean su trono en secreto.
Los problemas empezaron el día del cumpleaños de la princesa Chi Le,
la que vieron en la aldea.
Esto es un flashback.
¿Otro jarrón?
Todos los años lo mismo. ¿Quién quiere tantos jarrones chinos?
Hoy cumplo 20 años y jamás salí de este palacio.
- ¡Estoy harta del jardín y los guardias! - Es por tu seguridad, y sabes...
Padre me prometió llevarme a Lutecia a ver los comercios, las tabernas...
Quiero conocer la Galia.
Ya lo hablamos. Es peligroso viajar tan lejos.
No irás.
Ten, abre ese.
Es una moneda de oro con tu cara. El primer ejemplar.
¿Para comprar un vestido en Lutecia?
Chi Le...
Príncipe Dan Sin Qin.
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