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EL MARAVILLOSO MUNDO DEL OCÉANO ASIÁTICO
Rodeado por algunas de las islas más atractivas del mundo,
en el océano Pacífico encontramos el triángulo de coral.
Entre Filipinas, Nueva Guinea e Indonesia,
existe un mundo submarino tan hermoso como fantástico.
En la brillante agua,
los diversos colores de los peces y los corales,
lo iluminan todo a su paso.
Por las costas y en las tranquilas aguas, se extiende un amplio paisaje,
creado por pequeñas criaturas, pieza a pieza, durante millones de años.
Es imponente.
Estas antiguas formaciones se prolongan hasta el fondo marino.
Cada metro cúbico de estos arrecifes es el hogar
de innumerables especies, animales y plantas.
Aquí, la evolución encontró un lugar único
en el que criaturas grandes, pequeñas, peligrosas y extrañas
pueden coexistir actualmente.
No son habituales solo en el triángulo de coral,
sino también en muchas otras partes del mundo.
En casi ninguna otra parte del mundo
puedes encontrar las maravillas que hay aquí.
Todas las especies viven en perfecta armonía con las demás.
Lo que antes era un suelo pobre y arenoso,
ahora es símbolo de variedad y abundancia natural.
Acompáñanos
y visitemos el universo de los corales.
Este mágico mundo
está formado por cientos de miles de criaturas.
Obras naturales tan diversas
solo están en limitadas partes del mundo.
La Gran Barrera de Coral, frente a la costa australiana,
puede ser el arrecife más famoso.
Pero en las aguas entre Indonesia, Filipinas y Nueva Guinea,
se extiende un triángulo de coral con la mayor diversidad marina.
Son 5,7 millones de kilómetros cuadrados
repletos de estas criaturas.
Es el hogar del 75 % de todas las especies de coral.
Mientras que en el Caribe no se encuentran ni el 10 %.
Esta variedad sin nombre hace del triángulo de coral
un fantástico e impresionante paisaje submarino.
Las costas no solo están bordeadas por las increíbles formaciones coralinas,
sino que también están ocupadas por miles de criaturas marinas.
Las cálidas aguas del Indo-Pacífico son el entorno idóneo
para peces pequeños, grandes, depredadores y pacíficos.
Muchas criaturas encontraron su hogar entre los cañones de coral,
en incontables cuevas y en praderas de algas voladizas.
Aunque en su mayoría son especies desconocidas,
no hay demasiada variedad.
Se pueden encontrar más de 2000 tipos de peces de coral
en el triángulo de coral.
Hawái, conocido como paraíso natural, y alabado por su variedad de especies,
ni siquiera tiene 500 tipos.
Las condiciones únicas del mar Pacífico
no solo atrajeron a muchos peces comunes,
sino que también dieron lugar a otras especies totalmente nuevas.
Son conocidas como especies endémicas
y hacen que el arrecife sea único y tenga prestigio.
Fue un camino largo y tortuoso
hasta que el arrecife llegó a ser lo que es hoy.
El comienzo de este pintoresco mundo submarino
se esconde en la historia de la geología.
El triángulo de coral bordea la región volcánica más activa del mundo,
el cinturón de fuego del Pacífico.
Esta enorme cadena de volcanes, con sus chimeneas y embudos volcánicos,
se extiende desde Sudamérica a Alaska
y desde Alaska a Japón y Nueva Zelanda.
Pero solo unos pocos se encuentran en tierra firme.
La mayoría están en el fondo marino.
Aquí es donde las placas volcánicas se desplazan unas debajo de las otras
y se fusionan con el manto de la Tierra.
Las erupciones y eyecciones de minerales
y otros materiales a lo largo de los años,
dieron lugar a miles de islas en el cinturón de fuego.
Cerca del triángulo,
se formaron muchas islas tras las erupciones
y el posterior apilamiento de roca volcánica.
Estas islas de aguas poco profundas hicieron que los corales,
con su asombrosa belleza y variedad de peces,
se instalaran en esa zona.
La belleza del triángulo de coral no da lugar a controversias,
pero es también, por sus perfectas condiciones de vida
para los animales marinos,
la base de alimentación de unas 120 millones de personas
que dependen de la pesca y de otros recursos del arrecife
en las islas limítrofes.
Uno de los seres más conocidos es el pez anémona.
El pez anémona es una especie específica,
pero solo a dos de las 29, se les conoce como peces payaso.
A pesar de todo, los exponentes de los peces anémonas
son conocidos como peces payasos por la mayoría,
entre otras cosas por la aventura animada de un padre pez payaso
que busca a su hijo.
Pasa casi toda su vida dentro y alrededor de una anémona.
Los tentáculos de la anémona protegen a su pequeño compañero
de depredadores y cazadores.
A cambio, este valiente pez espanta a otros peces
como el pez mariposa o el pez lima,
que adoran el sabor de la anémona.
Se cree que las anémonas son plantas, pero son animales.
Inclusos son capaces de cambiar de ubicación.
Pero hacerlo es muy estresante para el animal,
ya que suele estar arraigado en el suelo
para poder pescar alimento con sus tentáculos.
La mayoría de las veces, las colonias de anémonas,
se encuentran justo entre la pintoresca variedad
de arrecifes.
En cuanto a las corrientes submarinas,
los numerosos malecones, desagües y reformas
las protegen de las fuerzas de la naturaleza.
Al ser un mal nadador,
el pez anemona agradece muchísimo esa seguridad.
Nuestro siguiente residente que pasea por los jardines de los corales
no es tan peculiar como el tímido pez anémona.
Pasar casi toda su vida en una anémona
no es algo que las anthias harían.
Las anthias forman los mayores cardúmenes
en todos los arrecifes del mundo.
Cientos y hasta miles de estos animales forman grupos
para cazar plancton oceánico,
el alimento de casi todos los peces pequeños.
Estos gigantescos cardúmenes llenan el arrecife de un rojo anaranjado
e incluyen uniones más pequeñas.
Aunque los pocos machos lideran las uniones de cardúmenes,
la mayoría son hembras.
Esto es porque todas las anthias nacen siendo hembras.
Hay muchas variaciones de tamaño y marcas entre los géneros.
Los científicos lo llaman dimorfismo sexual,
pero como nuestros ojos solo ven el color rojo anaranjado
de las hembras jóvenes en los cardúmenes,
esos dimorfismos son difíciles de reconocer.
Las hembras permanecen en los harenes hasta que muere el macho.
Luego, la hembra más fuerte se convierte en macho a los pocos días
y asume el liderazgo del harén.
Este cambio de sexo no es raro en las regiones coralinas
y ha ayudado a muchas especies a sobrevivir durante años de evolución.
Casi incansables,
los cardúmenes se abren paso por el arrecife.
Sus formaciones monumentales parecen vigilar el mar
desde hace años.
Como parte del suelo,
el arrecife aparece como un componente de la Tierra desde su formación.
Pero como todo animal, el coral empezó siendo muy pequeño.
La base de los enormes arrecifes de coral es un solo pólipo,
un pequeño cnidario.
Juntos, con también pequeñas algas, forman un colectivo simbiótico.
Mientras los pólipos garantizan al alga,
llamado Symbiodinium, un lugar seguro,
el alga suministra energía a los pólipos
con ayuda de la fotosíntesis.
Cuando el alga comienza la fotosíntesis,
se produce un enlace de dióxido de carbono a azúcar.
El resultado es energía útil, que es la base de los arrecifes.
Pero de noche,
los corales se pasan a otros alimentos.
Los tentáculos de los corales atrapan el microscópico plancton,
que es usado por los pólipos para producir energía.
Pero la capacidad de los corales para obtener cal del agua marina
es más relevante para la formación
de un arrecife gigantesco, que capturar plancton.
Este aragonito se desprende en el fondo de los corales
y expande el esqueleto de estos poco a poco.
El pez piedra agradece mucho
la posibilidad de poder acoplarse a ellos.
Los peces piedra son una subespecie de los peces con aletas de rayas.
Su cabeza se caracteriza por una boca ancha y aplanada.
Su piel es irregular y entremezcla varios colores.
En las laderas del arrecife, estos cazadores se preparan
y analizan el entorno en busca de comida.
En cuanto a nadar,
están en una posición inferior a la de sus presas,
por lo que usan su entorno y se camuflan con su ambiente.
Como su nombre sugiere,
los peces piedras se parecen mucho a las rocas,
y les encanta camuflarse con ellas.
Debido a las estructuras del arrecife,
el pez piedra encuentra bastantes posibilidades para ocultarse.
Estos peces pueden ser peligrosos para las personas.
Sus espinas contienen un veneno muy doloroso.
Pero como son muy malos nadadores,
no suelen darse accidentes.
Aparte de sus torpes parientes,
este pez león se mueve con gracia por el mundo coralino.
Sus aletas pectorales en forma de abanico
le dan un aspecto elegante y peligroso a la vez.
Las numerosas rayas del pez león no solo son de decoración.
También difuminan su contorno
y le dan una especie de traje de camuflaje.
Es uno de los cazadores más peligrosos del arrecife.
Como el pez piedra, el pez león es conocido por su veneno.
Sus aletas se extienden por todo su cuerpo
y están llenas de veneno.
Es extremadamente doloroso, pero no mortal para las personas.
Sin embargo, no utiliza su veneno para cazar.
Lo reserva por si otros depredadores como la morena,
le atacasen.
Si el pez león tiene que defenderse,
muestra sus venenosas aletas a su enemigo.
Casi siempre, consigue hacer retroceder a su rival.
Sus delicadas aletas no son solo algo bonito,
son esenciales para su supervivencia.
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