لومړۍ 200 کرښې.
Oye, ¡es mía!
¡La tengo!
¡Regresa con mi pelota!
Cielos, qué fea.
¿Viste su cara?
Qué fea.
Una niña muy fea.
Detente. ¡Te acusaré!
¡Basta!
Gemelas.
Las gemelas arden.
Han estado ardiendo.
No pueden hacer nada al respecto.
Solo arden.
Tienen sus propios modos.
Comen, duermen, sueñan. Solas, pero juntas.
Y siempre ardiendo.
Las gemelas, las gemelas que arden, siempre al margen, mirando desde afuera.
Se te cayó esto.
Si una se mete en líos,
la otra puede sentirlo y llega corriendo.
Gracias.
Racine es la ruda, a la que aún le queda algo de bonita.
Cine.
Por su aspecto, Anaia no puede ser mala.
Pero Racine sí.
¿Qué miras, bonita?
Ella es mala por las dos.
De todas formas iba a despedirnos.
Es un pendejo.
Es un pendejazo.
Es un pendejo pito chico.
¡Es un pendejo comemierda con aliento a mierda!
DIOS ES DIOS
¿De quién es?
No lo sé.
Y de repente, es como si
todo lo que estaba perdido intentara regresar.
Hola, pequeñas.
Mamá.
Mírense.
Mierda.
¿Tenemos una mamá?
Sí. Aquí lo dice.
Dijeron que murió en el incendio.
Pues, no.
¿Vive en el sur?
Sí.
¿Muy en el sur?
Sí.
¿Gemela?
- ¿Qué? - Sé qué vas a decir.
Parece que debemos ir a buscarla.
¿Ves? Sabía que dirías algo estúpido.
¿Por qué estúpido?
Porque no nos conoce ni nosotras a ella.
Sabe nuestros nombres.
Sabe dónde encontrarnos. Debemos ir a verla.
No tenemos trabajo ni nada más que hacer.
¿Por qué no vino en todos estos años?
Debemos averiguarlo.
- Vamos. - ¿Ahora?
Ahora mismo, porque se irá.
¿Adónde irá?
Morirá.
¿Morirá?
- ¿Se morirá? - Sí.
Lo dice en la carta.
¿Solo te escribió a ti?
¿No me escribió a mí?
El sobre está a mi nombre,
pero habla de ti.
¿Y no me escribió?
Quizá sabía que te pondrías toda sentimental.
¿Yo?
Sí, tú.
Aunque no haya estado con nosotras, quizá lo intuya.
Las mamás saben esas cosas.
Quizá sintió que te pondrías sentimental.
Que te deprimirías.
No lo estoy.
Sí.
- No. - Sí.
No.
Sí.
Lloraste la vez que no pudimos sacar al gatito del motor.
El que murió.
Lloraste, ¿te acuerdas?
- Toda sentimental. - Sí.
A veces me pongo sentimental.
Como una tonta.
Sí.
Como una perrita.
Eso ya es demasiado. Cambio.
Ya en serio, gemela, necesitamos ir.
Tengo cosas que hacer.
Debo ver a Ellis.
¿Cuál Ellis?
El viejo.
Él.
Nos vamos a ver.
Aquí vamos de nuevo con el hombre que conoció en línea.
¿Por qué debes verlo?
Debemos hablar del futuro.
¿No me dijiste que no le gustaba que lo miraras mientras lo hacen?
Dejo que me dé por atrás.
Si lo miro, quizá me enamore.
No quiero enamorarme.
Gemela…
Los hombres no me desean como a ti, Cine.
Algunas nos conformamos.
Si no vamos ahora, quizá no tengamos otra oportunidad.
Adonde va Racine, Anaia siempre la sigue.
No hay otra opción
más que ir a encontrarse con su puto destino.
BIENVENIDOS A VIRGINIA
TENNESSEE EL ESTADO VOLUNTARIO LES DA LA BIENVENIDA
Cine quería saber si se parecía a su mamá,
si quizá tenían la misma sonrisa o risa o algo.
Te ves bien.
Gracias.
- ¿Crees que le guste? - ¿Le gustará?
¿Estás lista…
…para ver a Dios?
¿A Dios?
Ella nos hizo, ¿no?
Te va a caer un rayo.
BIENVENIDAS A CASA RACINE Y ANYA
Mi nombre está mal escrito.
Buenos días.
Está bien.
Son mis niñas.
¿Es marihuana?
Quizá para el dolor.
Qué progresista.
Ignoren el humo.
Es para el dolor.
¿Ves?
Me alegra que vinieran.
Hice a la enfermera poner el letrero.
Nos gustó mucho.
Soy fea, pero no muerdo.
Acérquense para que las sienta.
Mis niñas.
¿Cómo has estado?
Ya sabes,
muriéndome.
Sí.
Eso veo.
Trabajamos en una oficina.
Naia tiene novio.
Y algo más.
¿Disculpa?
Nada.
Es callada.
Hola, mamá.
No te escribí, Naia, porque te pondrías sentimental.
Eras así desde niña.
No quería alterarte.
Quería que creyeran que había muerto.
¿Quién quiere una mamá
que está tan quemada que parece un caimán?
¿Qué pasó?
Niña…
Ay, niña.
Ay, niña.
Pues…
Solo era…
…un día cualquiera.
Les preparaba la comida en la cocina cuando…
Y otra vez.
Y comencé a rezar.
Recé: "Por favor, que sea una rama en la ventana".
Aunque sabía que no había árboles cerca.
¿Quizá era el perro del vecino?
No había nada ahí más que una mujer exhausta.
Y él solo estaba ahí parado.
Su cara estaba en blanco, como una rebanada de pan, y dijo:
"Hola".
Como si no acabara de irrumpir en mi baño
ni existiera la orden de restricción.
No había mucho que decir.
Pude haberle recordado
que no debía acercarse a 90 metros de la casa…
…o que preparaba la cena.
O…
…pude dejarlo tocarme.
Sí tenía un lado tierno.
Deben entender
que los hombres así siempre tienen un lado tierno.
Les dijo que era un juego.
Despertemos a mamá.
Tienen esas cicatrices…
…porque intentaron quitarme el fuego.
Naia, te quemaste más porque fuiste quien más intentó salvarme.
Tengo náuseas.
Estará bien.
Ella solo, ya sabes…
Siempre fuiste mi niña grande, Racine.
Llegaste primero,
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