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El que ya leyó
se dirige a los que no leyeron todavía
y les ofrece una lectura
que sea una invitación a leer.
Así que le cedo la palabra a Lucio.
Muchas gracias, Martín.
Leo.
"Atravieso el aire
con una mano guiada por la respiración de un ángel
que insiste en buscar lo que es suyo".
Y pensaba un poco en lo que decía Martín hace un rato y…
…pensando en este momento del mundo en donde…
el lenguaje está tan estandarizado, ¿no?, más estandarizado que nunca
y donde la sobrecomunicación, paradójicamente, nos termina…
aislando de nosotros mismos…
pienso…
en la importancia de escribir y de leer poesía hoy en día.
Y acá viene la contradicción.
¿Para quiénes escribimos?
¿Quiénes leen poesía hoy?
Bueno, gracias, Lucio.
Seguro que van a salir ahora todos corriendo a comprar el libro.
Era un… era un halago, entiendo.
Es un… eh, sí, sí.
- Un halago con mucha admiración. - Gracias.
- - Muchísimas gracias.
Me gustó mucho, Marie.
- ¡Gracias! - Sí, sincera… Sí, me sorprendió.
Para bien, ¿eh? Sí, no, porque si no…
Me daba un poco de miedo, ¿eh?, que lo leyeras, te digo.
¿Por qué?
Y, porque sos muy bravo vos.
- Ay, Marie, no es así. - Vamos, Lucio.
- ¿Qué? - No te gusta nunca nada.
- ¿Ves? - Dejate de joder.
Mirá quién habla, el destructor de la nueva narrativa argentina.
- No me vas a comparar. No. - ¿Cómo…? Estamos en confianza.
- Cuando algo no… - ¿Te gustó de verdad?
- En serio. - Me gustó mucho, Marie.
- Me gustó de verdad. Sí, sí. - Qué bien.
¿Vos ahora estás con algo?
Y sí… bueno, intentando.
Bueno, él se toma su tiempo, ¿viste?
- Le gusta ir, para, vuelve… - No soy tan genial como ella.
Bueno, aprovechá porque ahora tenés tiempo.
Ya va a aparecer algo, ya va a surgir algo.
Ah, no te puedo creer. Pero ¿quién lo invitó?
Y, yo lo invité. ¿Cómo no lo voy a invitar?
¿Cómo lo vas a invitar, Marie? Es una situación incomodísima para mí.
Por favor…
Aprovechá. Hablen un poco, traten de hacer las paces.
¿De qué querés que hable?
Te lo pregunto de verdad. A mí me cagaron.
- No tengo nada que hablar. - No te cagó.
- Te ganó el concurso. Nada más. - No, si lo vas a defender…
Bueno, no te iba a resolver la vida tampoco esa cátedra, ¿no?
- Bueno. - ¿Qué?
No, no te voy a arruinar la noche.
- Gracias. - De nada. Me voy a buscar a Sol.
Bueno, sí, andá, que no se acueste tarde la nena.
- - Chau.
- Marie, querida. - Querido, ¿cómo estás?
- Gracias. - No llegué, perdoname.
- No. - Me fue imposible.
- -
- Buenos días. ¿La administración? - Buen día.
- Subiendo, al final del pasillo. - Gracias.
Última firmita por acá.
Bueno.
- Ahí está. - ¿Te di la lista de alumnos?
- Todavía no. - Esperá un minutito.
Profesor Garmendia.
- ¿Cómo estás? ¿Llegaste bien? Soy Amalia. - Ah, Amalia. ¿Cómo estás?
- Vamos a la clase. - Me están por dar la lista.
- Ah. - Sí.
¿Y tu papá cómo está?
Ahí anda.
Nos tiene a todos un poquito preocupados.
Sí, sí. Pero no, pero va a estar bien.
Sí, claro que va a estar bien. Lo sé por experiencia.
Va a salir. Además, él es un luchador.
Y lo que no te mata te fortalece.
Es así.
Mmm. Sí.
- A ver, querida. Gracias. Vamos. - Bueno. Gracias.
Siempre pasa. Es una pena, pero es así.
Bueno, también… a veces faltan profesores.
- ¿Ves? Estos chicos están en hora libre. -
Claro.
- - Sí.
- No… - ¡Buenos días! ¡Buenos días!
- - Buenas.
Hola. ¿Cómo les va?
Bueno, les presento al profesor Garmendia, que va a reemplazar al profesor Jarcowsky.
- Hola, ¿qué tal? ¿Cómo andan? - Hola, profe.
Acá tenés la lista.
- Gracias. - Cualquier cosita, me llamás.
Bueno. Gracias.
¿Alguien me puede decir para qué sirve la literatura?
¿A alguien se le ocurre?
- Para tirarse a dormir. -
¿Algo más?
- ¿Tu nombre? - Karen.
- Karen. - Sí.
- ¿Qué pensás? - No leo.
- No te gusta leer. - No.
Para nada.
Eh…
Sí.
La literatura sirve para contar historias.
- ¿Tu nombre? - Mayomi.
Mayomi, es verdad. Ahora…
no necesitamos a la literatura solamente para contar historias, ¿no?
- ¿Tu nombre? - Dilan.
¿Para qué pensás que sirve la literatura?
Para nada.
A ver, decilo un poquito más fuerte a ver si…
se despierta ahí el… el amigo de atrás.
¡Que la literatura no sirve para nada!
- - Está redormido.
Casi.
Bueno, acá el compañero dice que la literatura no sirve para nada
y creo que tiene razón. Coincido.
La literatura, en realidad, no nos sirve para nada.
No… no tiene ninguna utilidad. No es un bien.
No podemos comer, no podemos… respirar,
no podemos comprar nada con la literatura.
¿No? En términos prácticos…
es completamente prescindible.
Entonces ¿para qué venís? ¿Qué hacés acá?
¡Uh!
- ¿Tu nombre? - Kevin.
Kevin.
Para ver si le podemos encontrar algún sentido a esta materia
las clases estas que estemos juntos.
Bueno, quiero que agarren una hoja y escriban,
eh… las cosas que les gustan y las cosas que no les gustan.
Y le ponen el nombre.
Por ejemplo: "Soy Dilan, me gusta el trap y no me gusta su clase".
- Uh. -
- Algo así. Muy bien, Dilan. - Te la redijo.
Desarrollalo un poco más, pero esa es un poco la idea.
Disculpá, ¿sabés dónde está la sala de profesores?
Hola. Sí, dale, te llevo.
- Ah, bueno. - De paso, te presento al resto.
Yo soy Clara, profesora de Biología.
- Bienvenido. - Gracias.
Lucio, suplente de Literatura.
Sí, ya sé quién sos.
Ah, ¿sí?
¿No sos el hijo del Chileno?
¡Ah! Sí, sí.
- ¡Hola! ¿Cómo va? - Hola.
Él es Lucio, el reemplazo de Aníbal.
Hola, Lucio, bienvenido. Nando.
- ¿Cómo estás? - Para lo que necesites.
- Uno nuevo. A ver cuándo se va. - ¿Un té?
- Bueno, dale. Gracias. - ¿Tenés taza?
No, no traje.
No te hagas problema que hay.
Bueno, gracias.
- Yo soy Florencia. ¿Qué tal? Bienvenido. - ¿Cómo estás?
- Ah, Matías. Nadia. José. - Bienvenido.
Decime, ¿leíste el Facundo de Sarmiento?
Sí, sí, claro. Civilización y barbarie .
Bienvenido a la barbarie.
- Ay, Dios… - Pará, Grace. No lo asustés.
Eh, acá también tenés si querés comer algo, ¿eh?
- Dale. - Lo que quieras, podés agarrar.
¿Cómo te fue en las primeras horas?
Bien.
Un poco dispersos al principio, pero después engancharon, me parece.
Y bueno, no es la facu, ¿viste?
No.
No, ya. Pará, pará, pará.
Lo dejamos acá y usted se arregla.
Bueno, ya. Rajen. Rajen de acá. Ya, ahora.
Fuera. Fuera, fuera, fuera.
- Ya vamos. - Rajate de acá.
- ¿Qué pasa? ¿Cuál es el problema? - No, no pasa nada. ¡Jonny!
Vení. Abrí el auto. Abrí el auto, por favor.
- ¿Qué pasó? - Abrí el auto.
- No quiero esta pintura. - ¿Qué pintura?
- Subilo. Subilo nomás. Vamos. - ¿Quién lo mandó?
- Dejá, dejá, dejá. - Okey. Abrí, abrí, abrí.
Ya. Todas, ¿eh?, todas. Rápido.
Bueno, aquí voy a poner las mesas.
Estamos haciendo los baños y… tengo que pintar.
Y entonces, ¿por qué no aceptaste las latas esas que te trajeron?
No, no quiero nada con ese tipo yo.
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