As primeiras 200 linhas.
¿Aló, Alesia 12 12? No cuelgue, la llaman de Tokio.
Claire. Por fin.
Habla Castor. Aló.
Responde, amor mío.
Claire. ¿Recibiste mi carta?
Sí.
¿Hiciste lo que te pedí?
No.
Pero ¿lo harás?
No.
Claire.
¿Aló, París?
DIEZ AÑOS DESPUÉS...
EL BUEN PLACER
Élisabeth.
ADIOS NO ESPERES QUE VUELVA
Creí que me había olvidado.
Es usted la cuarta que pierde sus llaves.
Ah, no, Gatito.
No, no y no. Mira, lo nuestro se acabó.
No me vuelvas a llamar o mi padre se enfadará.
Vodka. Un vaso grande.
No fiamos más, joven.
-Estamos cerrando. -Deme la botella.
¿Aló, Claire? ¿Eres tú? Habla mamá.
Aló. Aló.
Es el contestador, de nuevo.
No duermes en tu casa. Llámame, mi amor.
Estoy preocupado.
Sí, aún estoy aquí.
Ha reconocido mi voz.
¿El Presidente?
Es la hora del Consejo...
Es urgente.
-Espere... -Tiene usted razón.
Se lo diré personalmente.
-Señor Presidente... -¿Sí?
Adelante, Sr. Primer Ministro. Ahora voy.
Viene el Presidente.
El Presidente de la República.
Señor ministro de Asuntos Exteriores,
le ruego que sea tan conciso como Tácito,
aunque le incomode.
Sr. Presidente, efectué el viaje a Oriente Medio
al mismo tiempo que el Secretario americano.
Vi la prueba de que los Estados trataban de proceder
a una nueva evaluación de la situación en Oriente Medio...
Hola.
Aquí todo ha cambiado.
¿Cómo estás?
Parece que bien.
Sí, muy bien.
¿Y?
Pues...
Sí.
No. El 20 aún estaré en Nueva York.
Perdón.
Dime qué es eso tan grave que ha sucedido
Anoche me arrebataron mi bolso de mano.
Adentro había una carta tuya.
Una carta que guardaba en una cartera.
Toma.
Es cierto, ahora solo bebes del francés.
¿No puedes parar eso?
Claire.
Soy yo. Creí que estabas trabajando en tu casa
esta mañana.
¿Cenamos juntos?
Llámame, amor mío.
¿Qué decía la carta?
Es la carta de Tokio.
Intenté avisarte, pero...
no es fácil hablar contigo.
-Me acordé de tu secretaria... -¿Has mostrado esa carta?
No, a nadie.
-La guardaba... -Debiste ponerla en una caja fuerte.
Y en Suiza.
-¿Qué debo hacer? -Nada.
Alguien te llamará.
¿Dónde está el Ministro?
Dígale que venga dentro de 15 min.
El presidente.
Él disparó cuando el embajador salía de su casa.
Llevaba tres pasaportes.
Tenía dos de más, ¿no es verdad?
¿Lo identificaron?
Tenía 33 años. Un libio que venía de Italia.
Si el Sr. Herbert lo dice...
Incluso pensé escribirlo, señor ministro.
¿Cuándo parte usted? ¿El lunes?
No se precipite.
Les pediré que se den prisa.
Su mesa es la mejor del Gobierno.
Pierde usted su tiempo con esos perros de la prensa.
Están contra nosotros.
No todos.
Gracias.
¿Y, el libio confesó?
Estamos en eso.
No es más libio que yo, pero lo dejo mentir.
Por ahora, nos conviene.
Este nombre, ¿aún lo recuerdas?
"Claire Després".
Claire...
Necesito saber a quién frecuenta,
cómo vive
y de dónde provienen sus ingresos.
Me pregunté muchas veces qué había sido de ella.
Ella telefonea mucho.
-También quiero sus escuchas. -¿El motivo?
Cualquiera.
Necesito uno.
-Es una orden. -Ah, bueno. ¿Eso es todo?
No.
Dice que le robaron una carta mía,
y que sería inquietante que la tuvieran
nuestros adversarios.
-¿"Inquietante"? -Inquietante.
¿A quién se lo dijo?
¿La volviste a ver?
Usted nunca se entera de nada, Sr. Ministro del Interior.
El embajador ha muerto. Qué estúpido.
Mándele un telegrama a la viuda.
No dejó ninguna viuda. Es su hija.
¿Dónde estaba la carta?
En su bolso de mano.
Desde hace diez años. ¿Te das cuenta?
-Hola, Claire. -Hola.
-¿Me reconoce? -Apenas.
Le sienta el cabello gris.
Le da un aire serio.
-Aquí, todo ha cambiado. -Todo, incluso yo.
-Sí, está usted espléndida. -¿Ah, sí?
-¿Y antes, no? -No, no estaba espléndida.
Estaba usted deliciosa.
Eso fue en otra vida.
Deme eso.
Es increíble cómo transformó la casa.
-Es mi oficio. -Sí, es verdad.
Cuénteme eso. Parece que le pagan mucho
por hacer dibujitos en sábanas y platos.
No es eso exactamente, pero casi.
Eso es muy bello.
Ah, sí. Ah, sí. Esto es...
Es muy, muy bello.
¿Me trae noticias?
Mi pulsera.
Era de mi abuela.
Una anciana la encontró en la calle y la llevó a una comisara.
Solo las ancianas pueden hacer algo así.
Su ladrón...
debió de guardar el dinero y tirar lo demás.
A veces tienen la cortesía de mandar los documentos.
¿Y si pongo un anuncio?
-Gracias. -"Cartera roja perdida.
"Recuerdo. Buena recompensa".
Sí, podemos intentarlo.
Yo lo haré.
Para que no sepan quién es Ud.
Dígame, Claire.
¿Conoce a este hombre?
Sí.
¿Qué sabe de él?
Tiene orejas puntiagudas,
una mujer fea y es subdirector de no sé qué.
Es divertido cuando imita al Primer Ministro.
Usted tuvo con él... relaciones particulares.
No tan particulares. Y fue hace tiempo.
Pero ¿aún lo ve?
A veces, en casa de amigos. ¿Por qué?
El jueves, él le dijo: "El asunto está listo,
"nunca te lo agradeceré lo suficiente". ¿A qué se refería?
Él buscaba un apartamento, y yo...
¿Cómo sabe que él me llamó?
Lárguese, Pollux,
o seré desagradable con usted. No me gustan los policías.
Si hubiese más, no le habrían robado su bolso.
-Si se lo robaron... -¿Cómo "si"?
-Es tan solo una hipótesis. -¿Cuál?
Un examante sabe que usted tiene
un documento que compromete al Presidente.
Es un opositor conocido, activo.
Arde en deseos de usar esa carta,
usted se deja convencer...
Una cuenta que ajustar,
y se finge un robo para encubrirla a usted.
¿Por qué le avisé a Castor?
Quizá sintió usted remordimiento.
Espera su confesión.
Es tan solo una hipótesis. Usted lo conoce.
-Cuando se siente amenazado... -Es paranoico.
No, no del todo.
Mire, a él le perdoné muchas cosas...
Pero que sospeche de mí, no.
Donde está ahora, no confía en nadie. Ni en mí.
Hace 30 años que él lo atropella. A mí no me tratan así.
Si no, soy malvada.
¿Sí?
Es para usted.
Gracias.
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