Dark Victory

Dark Victory

Скачать Spanish субтитры

Информация о релизе

Dark Victory 1939 720p BluRay x264-HD4U
Dark Victory 1939 1080p BluRay x264-HD4U
Dark Victory 1939 BRRip X264 AC3-PLAYNOW
Dark Victory 1939 720p BRRip X264 AC3-PLAYNOW
Dark Victory 1939 720p BRRip x264-YIFY
Dark Victory 1939 1080p BRRip x264-YIFY
Комментарий от Commotion7
BluRay Rips

Теги

BluRay
x264
720p
720
HD
brrip
1080
AC3
Опубликовано: 2015-06-08
Загрузки: 19
Для слабослышащих: No

Предпросмотр субтитров (Spanish)

Первые 200 строк.

Hola, ¿es ésta la casa? He intentado localizarla.

Michael, ¿te das cuenta de que son las 5:30 de la mañana?

- ¿Quién es, Agatha? - Michael.

Dimos una fiesta anoche y el último invitado aún no se ha ido de casa.

Cógelo. Cógelo.

¿Diga? Cocina.

- Soy Lucy. Sí, señorita Ann. - Sí, lo sé. Lo sé.

¿Qué es ese ruido? El teléfono ha sonado por toda la casa.

Hablaré con él.

Michael, ¿qué quieres a estas intempestivas horas de la mañana?

Vaya, buenos días, señorita Ann.

Una mañana preciosa, ¿verdad? ¿Podría hablar con la señorita Judith?

No, por supuesto que no. No lleva ni dos horas durmiendo.

No la molestaría por nada del mundo.

Señorita Judith Traherne de los Traherne dormilones.

¿Ah, sí? Bueno, el señor Michael O'Leary de los despiertos O'Leary.

Hay un comprador para el potro. Podemos sacar 10.000 si es rápida.

Si te refieres a Challenger, ni por diez, ni por veinte.

Estoy mareada, no tonta.

Si no le importa que se lo diga, señorita Judith...

es mejor que se ocupe de los premios...

y me deje los caballos a mí.

Me importa que lo digas. Anoche te di órdenes, Michael.

Debería abofetear a ese hombre.

A veces es impertinente pero, ¿qué podemos hacer?

Es el mejor entrenador que hay.

- Supongo que sí. ¿Qué hora es? - Las 5:30.

Buenos días, Martha. Hola, Daffy, vamos.

- Vamos al establo, Martha. - ¿En serio?

¿No podrían volver a la cama y dormir un poco más?

- ¿Nos traes café, Martha? - Sí, señorita.

Bien...

allá vamos. Ven.

- ¿Estás dormida? - Es un bonito mundo para vivir.

- ¿Qué quieres decir? - Déjame conducir.

- ¡No! - Dame eso.

No lo haré.

Buenos días, señoras.

- Las he hecho levantarse. - No seas descarado.

Creo que tienen los mejores caballos del país.

Lo mínimo que pueden hacer es dejar que las vea.

Si los caballos pueden levantarse para correr y saltar...

ustedes pueden levantarse para verlos.

¡Michael, basta!

- Hola, Judith. - ¡Hola!

- ¡Hola, Jones! - Algún día nos vamos a matar.

- Ann, vamos. - Gracias por traerme.

Llévatelo, Bob.

- Yo no lo toleraría. - No lo haré.

- Hay que despedirle. Enseguida. - Lo haré.

Cree que puede mandarnos como a caballos. Ann, despídele.

¿Yo? No soy la dueña, sólo soy la secretaria.

Pero, cariño, tú tienes el carácter. Siempre me lo dices.

- ¡Judy! - Hola a todos.

¡Buenos días, Alec!

- Vaya fiesta. - Me alegra ver que aún estás en ella.

Todo listo para esta noche. Sólo tengo que cambiar la orquídea.

- Buenos días, Ann. Dulce y lista Ann. - Buenos días, parásito.

¿Por qué no te vas a la cama antes de que te metan en una para siempre?

Bueno, en confianza, es una treta.

Michael me dijo que me daría una buena comisión...

si convenzo a la dulce Carrie para que compre tu potro, Challenger.

- ¿Michael? - Y me viene bien el dinero.

- ¡Hasta aquí hemos llegado! - Judy, querida.

Me llevaré ese potro si me lo dejas a buen precio.

No vendo el caballo, pero sí a su cuidador.

Es a él a quien quiere comprar, pero ni siquiera la mira.

- ¡Nunca he oído tal descaro! - Judith...

- ¿quieres vender el potro? - ¡No! Coronel, querido.

Creo que debe comprarlo, coronel. Es un cielo.

Hasta puede invitarlo a tomar el té.

Podría jugar en su jardín con sus hijos y sus perros.

Es un amor. Relincha.

Por desgracia, un saltador necesita más que una bonita sonrisa.

Coronel Mantle, mi padre cogió a ese potro en sus brazos y dijo:

"Judy, aquí hay un campeón. Como Victory..."

"Out of Field Nurse o Man O'War. Llamémosle Challenger".

Coja a ese caballo en el poste de tres kilómetros...

con el corazón a punto de reventar y se derrumbará.

Michael, tú te derrumbarás y yo me derrumbaré...

pero ese caballo tiene educación.

Supongo que eso va por mí.

Te dije que quería montarlo. ¿Dónde está?

- En su establo, desayunando. - Bueno, pues tráelo aquí.

Cuando te digo que hagas algo, hazlo.

Sí, mamá.

¿Otra vez la cabeza?

Va y viene.

- Ahora verá si el caballo tiene coraje. - ¿Qué vas a hacer?

Michael...

¿cuánto hace que te tengo?

- Un mes y tres días. - Recuérdame que piense en despedirte.

No creo que vaya a despedirme. Nos llevaremos bien.

Sólo porque haya llamado cobarde a su niño mimado...

Algún día aprenderás que el valor se lleva en la sangre.

Coja a su caballito y corra.

¡Bien hecho, Judy!

¿Qué le pasa? No he visto...

- ¿Cómo te sientes ahora? - Bien.

- ¿Y el hombro? - Muy bien.

No entiendo cómo no resultaste herida.

- Ann, ¿sabes algo? - ¿Qué?

El potro no me tiró. Yo le tiré.

- ¿Qué dices? - ¿Sabes qué pasó?

Vi dos obstáculos. Intenté llevarle al equivocado.

¿Viste dos obstáculos?

Sí, eso fue lo que pasó.

Fue una sensación horrible. Todo se nubló.

¿Por qué no se lo dijiste al doctor Parsons?

El pobre y confuso Parsons. Ya sabes lo que siempre dice:

"Querida, has estado fumando hasta muy tarde".

Y la casa siempre está llena de montones de gente...

Si supiera lo que pasó la semana pasada en Colony.

¿Qué pasó en Colony?

Pasaba una anciana. Le arranqué el paraguas de la mano.

- ¿Por qué? - Alguien dijo que estaba borracha.

Otra vez, saliendo de casa de Helene en Park Avenue...

me encontré a una mujer con su perro atado.

- Choqué contra la correa. - ¡Vaya, Judith...!

No le hice daño al perro, pero la mujer estaba furiosa.

Confidencialmente, cariño, esto es más que una resaca.

Si no se lo dices a Parsons, lo haré yo.

No lo harás, Ann.

Eres mi mejor amiga y no se lo dirás a nadie.

No te lo habría dicho, pero...

Bueno, no dejaré que culpen a un animal de mis errores.

Sí, Elizabeth, ¿qué pasa?

- El doctor Parsons está aquí. - ¿El doctor...?

Le prometí que verías a un especialista por los mareos.

No tengo tiempo para médicos. Martha, trae mis cosas.

Oye, cariño, puede que estés enferma.

No tengo tiempo para eso. Sólo son tonterías.

Muy bien. Si vas a la ciudad, te acompaño.

No dejaré que otra caída te arruine la ropa.

No seas tonta. Sola estoy perfectamente.

Eres tozuda como una mula.

- ¿Preparadas? - Dice que no va.

Gracias, Martha.

Querido, tengo mucho que hacer.

Haga que un buen especialista la examine a ella.

Adiós, niños.

Cuidado.

No, lo siento, doctor Parsons, me temo que será inútil.

El doctor Steele ha cerrado su consulta.

Permanentemente. No, no va a volver.

- De nada. - Suena bien, ¿eh, Wainwright?

- Me voy a poner a llorar. - Debo salir en 45 minutos.

¿Qué debo hacer con este caso del doctor Parsons?

Está preocupado. Me pidió que le retuviera a la fuerza.

Dile a Parsons que he esperado nueve años para tomar este tren.

No voy a perderlo porque una tonta se haya caído del caballo.

Escucha esto:

"La señorita Judith Traherne, hija del difunto deportista y fabricante".

- Escribir eso en su historial. - El doctor Carter le espera.

Lo siento mucho, doctor. Cuando me fui me estabas llamando idiota.

Los chicos del club hablaban de ti.

- No se lo creen. - ¿El qué?

Un hombre de tu posición abandonando una consulta como ésta.

Joe, ¿qué sabes de neurocirugía?

Bueno, si tuviera valentía quirúrgica me dedicaría a ella.

Entrar en un cráneo humano...

y juguetear con la maquinaria que lo hace funcionar todo.

- Es romántico, ¿verdad? - ¿Romántico?

Aquí tienes algo romántico.

- ¿La factura del florista? - Sí.

Flores para mi último paciente. Era un joven compositor de talento.

La noche antes de la operación empezó una nueva composición.

No la terminó.

- Quizás lo leyeras en el periódico. - Sí.

La operación fue un gran éxito. Pero el paciente murió.

- Es un chiste viejo, Fred. - ¿En serio?

Mira el índice de mortalidad de cualquier cirujano...

y descubrirás lo poco gracioso que es.

¿Te marchas porque has perdido el valor?

¿Qué?

- ¿Qué más se puede pensar? - Vuelvo a la medicina.

- ¿Qué quieres decir? - Un laboratorio en Vermont.

El Departamento de Investigación Médica me apoya. Fisher será el patólogo.

Resulta que es el mejor hombre del país.

¿Cuántos hombres darían los ojos por una consulta como ésta?

- ¿De qué va esa investigación? - De células.

- ¿Células? - Células del cerebro.

¿Por qué células normales y sanas se vuelven locas? ¿Lo sabes?

- No. - ¡Nadie lo sabe!

Pero les llamamos quistes, gliomas, tumores y cáncer.

Esperamos curarlos con el bisturí sin conocer la causa.

Nuestros pacientes tienen fe porque somos médicos y...

Dile a los chicos que se pueden repartir mi consulta. Son bienvenidos.

Tú y Pasteur.

Algún día alguien descubrirá un suero que será para esto...

como la insulina para la diabetes y la antitoxina para la difteria.

Y quizás se gane el título de Doctor en Medicina.

- ¿Sí? - El doctor Parsons está aquí.

- ¿En serio? - Insiste.

Bueno, tendré que ser educado.

- Tengo que irme. - Su tren.

Sí, lo sé.

- Hasta pronto, Fred, amigo. Volverás. - No te hagas ilusiones.

- Buena suerte, amigo. - Gracias.

- Fred, ¿no puedes posponerlo? - Lo siento, doctor, he cerrado.

Комментарии

No comments yet. Be the first to leave one.

Keep it about this subtitle — sync, quality, typos.500 characters left