The first 200 lines.
Me voy.
Dicen que la ira solo lastima a quien la siente.
Pero no estoy de acuerdo.
La ira hace que me levante cada mañana.
Sí, puedes dejar que te destruya...
o que te alimente.
Todo depende de cómo uses la ira...
y contra quién la dirijas.
ÉL Y ELLA
- Arruinar la Navidad y ser imbécil no es... - No, no.
Señor, no hay pruebas de que St. Hilary sea una secta satánica.
- ¿Su cuñado es el asesino? - ¿Vio a Rachel Hopkins?
- Espera, Jack. Toma. Pistas. - Dios mío.
- Señor. - No...
¿Ya tenemos algún posible sospechoso?
El alcalde estalla de bronca desde anoche.
- Clyde Duffie. - Mierda.
Jack, no te quiero cerca de él, ¿sí?
Esconde algo.
Lo de la recompensa es una pantalla.
- Igual que todo esto. - ¿Cómo sabes?
Tengo una pista.
¿Es cierto, Jack?
Si habla de Clyde Duffie, sí.
Es el anuario de St. Hilary. Clase de 2004, cuatro amigas.
Rachel Hopkins, Helen Wang, Zoe Harper, Anna Andrews.
Las cuatro eran amigas. Miren la muñeca de cada chica.
¿Qué carajo son?
Pulseras de la amistad hechas a mano, idénticas a estas,
que se hallaron post mortem...
atadas a las lenguas de las víctimas.
¿Y eso qué prueba?
Creo que se pelearon a muerte. La pregunta es por qué.
¿Una rivalidad adolescente? ¿Una pelea entre chicas de hace 20 años?
¿Eso sospechas?
Sí, eso sospecho. Y sé que está relacionado.
Quiero seguir por aquí.
- ¿Cómo? - Con Andrews.
¿Anna, la esposa de Jack?
- Sí, señor. - Priya, espera.
Señor, Clyde Duffie es nuestro sospechoso. Eso es lo que estamos investigando, ¿sí?
- Yo llevo este caso. - Creí que trabajaban juntos.
- Yo también. - Llegué a esto por mi cuenta.
Señor, hablé con el jefe de Andrews en el canal esta mañana.
Me dijo que ella se tomó una licencia hace 12 meses.
En ese tiempo, nadie logró contactarla.
Y hace tres días, apareció en el canal sin avisar,
exigiendo cubrir el asesinato de Hopkins.
¿Exigiendo? ¿Realmente usó esa palabra?
Dos excompañeras suyas fueron asesinadas.
Hay una conexión, y quiero saber más.
Rachel y Helen tuvieron muchas compañeras.
Es una escuela para chicas, cielos.
Tiene razón. Aunque no la tuviera, ¿por qué no puede ser Zoe?
Jack, no te ofendas, pero Zoe podría ser tan sospechosa como Anna.
Cuánta mierda.
El sospechoso principal es Clyde Duffie, ¿sí?
¿Qué es esto? ¿Nos sacamos teorías del culo?
- Cálmate, Jack. - No me calmo nada.
Ella viene aquí con estas estupideces, y la gente empieza a creerse esto.
¿Sabes lo peligroso que es?
Ni Anna ni Zoe son sospechosas, ¿entendido?
Es una foto de un anuario. Solo eso tienes.
Una foto de mierda.
¿Por qué vamos a asumir que hay una asesina en esa foto?
"Mentirosa".
Helen Wang conocía a quien la mató.
El mismo patrón que con Hopkins,
sin heridas defensivas ni señales de pelea.
Quien haya sido sabía que Wang estaría en St. Hilary.
Y sabía cómo entrar sin activar alarmas ni romper ventanas.
¿Quién sabría eso? ¿Quién podía saberlo? Una exalumna.
Miles de alumnas pasaron por ahí.
Cualquiera podría saber eso.
Pero ¿quién se metió a la escena del crimen?
¿Quién habló con la víctima el día que la asesinaron?
¿Quién dijo que recibió una llamada que resultó ser falsa?
¿Quién usaba una pulsera idéntica a las que encontramos en las víctimas?
Y luego, pregúntense:
¿quién revivió su carrera después de desaparecer un año
gracias a un asesino en serie en un pueblo?
Y da la casualidad de que es su pueblo natal.
¿Impulsar su carrera sería el móvil? Me suena conocido.
- ¿Quieres mi puesto, Priya? - ¿No oíste nada?
- Sé que es difícil. - ¿Difícil? Al carajo.
- Oye, espera. - ¿Qué?
Hay otras pistas. Enfócate en eso.
Con gusto. Cómo hablan mierda.
Esta gente no sabe nada, carajo.
Habla con la señora Andrews.
Tienes 48 horas. Luego llamo a la caballería.
Mierda.
Oiga, Duffie.
¿Tiene un minuto?
Quiero mostrarle algo.
Quizá pueda explicarme. ¿Qué es esto, señor Duffie?
- ¿De dónde sacó eso? - ¿Importa?
A mi abogado sí le importará.
¿Y, señor Duffie?
Es asfixia autoerótica. ¿Y qué?
¿Qué dijo?
No sé, estaba amordazado.
Bien. ¿Vas a seguir con el jueguito? ¿Quieres ver adónde llegas con eso?
¿De qué jueguito hablamos?
No me trago ese cuento de mierda del esposo triste.
Tu esposa...
Tu esposa te humilló.
Se cogía a todo lo que se movía, Clyde.
Aquí en el pueblo y también afuera.
Le impusiste esas malditas reglas, y ella las desafió.
Y tú la odiabas.
No la amabas. La odiabas, carajo.
Luego fue por tu dinero.
¿Te pidió más de lo que le pasabas?
¿Te negaste y amenazó con mostrar el videíto? ¿Fue así?
Sí, hirió tu orgullo, Clyde. Pisoteó tu hombría.
Encima quería joderte con el dinero. Y te tenía bien agarrado.
Los dos sabían que los puritanos del norte de Georgia
no iban a comprarle más pizzas
al pervertido patético del video ese, ¿no?
Un tipo que está atado... ¿y que tiene una bola en la boca?
En primer lugar, no conoce a los consumidores estadounidenses.
Y segundo, ¿deduce todo eso de unos segundos de video?
Este es el asunto, Clyde.
Desde ya te lo digo, no saldrás de esto con tu labia.
Mataste a tu esposa. Tú la mataste.
Y luego sacaste a la puta perra bajo la lluvia como coartada.
Casi te sale.
Pero dijiste: "Mierda, no encuentro su celular".
Y llamaste y llamaste, aunque te dije que no lo hicieras.
Hiciste que se agotara la batería.
Limpiaste todo rastro de tu ropa y tus zapatos.
Casi lo logras.
Excepto por ese pequeñito cabo suelto, Helen Wang, ¿no?
Tengo los mensajes, pendejo.
Tengo registros.
La llamaste en cuanto nos fuimos. ¿La amenazaste? ¿La amedrentaste?
¿Qué? ¿Le recordaste que era la directora de St. Hilary?
"No querrás verte envuelta en un caso de chantaje por un video sexual".
La tenías exactamente donde la querías. La tenías bajo tu control.
Pero luego... cambió de opinión.
Tuvo un arrebato de decencia.
Llamó al sheriff, hizo una cita.
Y te le adelantaste. Tú la mataste.
Dios, eres un animal.
Eres un animal, Duffie.
Mírame a los ojos y dime que me equivoco.
¡Guau!
Me descubrió, detective.
Sí, no quería a mi esposa.
Era una zorra de primera, intensa y difícil de manejar.
Ofrecí la recompensa para tener buena imagen.
Y quería agotar la batería
para que ese video y otros no salieran a la luz.
Rachel chantajeaba a alguien y Helen estaba involucrada.
Pero no era a mí a quien chantajeaban.
Mentira.
No vengas con eso. Tengo los mensajes.
Hablan de "C.", de Clyde, y usan la palabra "chantaje".
No me mientas.
No soy el único C., idiota.
- Señor Duffie, está arrestado. - No, no lo creo.
¿Y eso? Tendrá que venir conmigo.
Señor Duffie, debe salir de la casa y venir conmigo ahora.
Creo que sé quién las mató.
Te voy a decir.
Es alguien de aquí que sabe que está más allá de toda sospecha.
Quizá sea la última persona de la que uno sospecharía.
No se me ocurría quién podía ser.
Pero ese video solo pudo haber salido del teléfono de Rachel.
¿Quién crees que es, J.?
Señor, debe venir conmigo. Está bajo arresto.
No. Creo que iré a ver al sheriff para arreglar todo este asunto.
No debe hablar con el sheriff. Yo soy el que está a cargo de este caso.
Te cogiste a mi esposa. Ahora yo te jodo a ti.
No se suba a ese auto.
No entre en ese auto.
Te dejo un consejo: búscate un abogado implacable.
Lo vas a necesitar.
Maldición, señor Duffie, ¿qué le dije?
¡Oiga!
Mierda.
La busqué en el hotel, pero no estaba.
Bajará en un minuto.
Cuidado, que quema.
- Gracias. - De nada.
Tiene una bella casa.
¿Siempre vivió en Dahlonega?
Desde el 79.
Nos mudamos aquí con Sam después de casarnos.
¿Y qué opina?
¿De qué?
De estos asesinatos.
Me parecen mal.
¿Tiene alguna idea de quién podría haber hecho algo así?
Detective Patel.
Suena bien.
Hola, jefe.
- ¿Tienes algo? - Sí, mire eso.
- Gracias. - Claro.
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