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Voy a declararme a esa chica.
Pues nada, me voy.
Ahora que lo pienso, ¿qué hace Raven aquí?
¿No será que quien le gusta es Cecilia?
No fastidies… Acabo de animar a mi rival.
Calma, Cecilia no se dejará conquistar tan fácilmente.
¡Pero este tío estaba en el grupo del héroe!
Tal vez…
Yo te protegeré, Cecilia.
Confío en ti, Raven.
¡Si pasa algo así, apaga y vámonos!
¿Raven?
¿Cómo ha ido?
A pesar de tus ánimos… Lo siento.
Adiós, mundo cruel.
¿Ha olvidado usted algo?
Es que estoy preocupado por la salud de Cecilia.
¿Disculpe?
Acabo de estar con ella, sueno sospechoso de narices.
La señorita ya se ha retirado a descansar.
Tajante
Haga el favor de volver otro día.
Raven ha estado aquí, ¿verdad?
¿Raven? Sí, acaba de marcharse.
Quería conversar con Happiness.
A quien quería declararse Raven…
¡¿era a Happiness?!
Buenas.
¿Sí?
Ha venido a verte un tal Raven. Un chico de pelo rojo.
Es amigo mío.
Se te ha declarado, ¿no?
¿Qué le has dicho?
"Imposible".
Clara y concisa.
Entiendo. Imposible, ¿eh?
En fin, si no te gusta, es lo que hay.
-Te equivocas. -Entonces, ¿por qué le has dicho eso?
Por cierto, ¿cuándo os conocisteis?
-Imposible. -¡Happiness!
Otro día será.
Bien, me gustaría discutir con vosotros lo de Raven y Happiness.
¿Quién es ese?
El espadachín del grupo del héroe.
Ah, el humano que no hacía más que el ridículo contra el capitán.
¿Cómo ha permitido que un humano se haya acercado a Happiness?
Tranquilízate, que no fui yo quien los presentó.
Que un humano muestre interés por ella no me gusta en absoluto.
Las arpías tienen un atractivo sin igual.
Los humanos suelen cazarlas por sus plumas o para esclavizarlas.
Yo mismo la salvé de unos humanos que la perseguían
-y se unió al ejército del rey demonio. -No te falta razón.
Pero aun así, creo que a Happi no le disgustan los humanos.
También hay humanos muy buenos.
Si ha querido hacerse sirvienta es porque se sentía a gusto allí.
Sí, opino lo mismo.
Entiendo que tengas tus reticencias, Duke,
pero te aseguro que Raven es un buen chico.
Y seguro que Happiness también lo piensa, ¿no crees?
Anda.
-¿Clayman tiene el día libre? -Disculpa.
Tú eres el que habla tanto con el vicemaestro del gremio, ¿verdad?
-¿Vicemaestro del gremio? -Así es.
-¿Y ese quién es? -Me refiero a él.
Al señor Clayman, el vicemaestro del gremio.
¿Ese vago es el vicemaestro del gremio?
Qué pereza…
Te entiendo perfectamente.
¿Y dónde se ha metido Clayman?
Podría afectar a la reputación del gremio,
y no puedo decirlo en voz alta.
-Está en el hospital. -¿Cómo?
¿Qué hay, vicemaestro del gremio?
¿Has venido a visitarme? No tenías por qué molestarte.
Estás hecho un desastre. ¿Qué te ha pasado?
Hice enfadar a mi mujer.
¿A su mujer?
El otro día fue nuestro aniversario.
Fui a comprarle un regalo, pero nada me convencía.
Tardé tanto en decidirme, que me quedé sin comprar nada.
Por si fuera poco, como llegué tarde a cenar,
mi mujer se pensó que me había olvidado del aniversario.
El resto es historia.
¿Hospitalizado por rencillas matrimoniales?
Eso no le daría muy buena fama al gremio.
Pues ya tiene que ser fuerte tu mujer.
Es una antigua aventurera de rango A.
-¿De rango A? -Y yo también.
Éramos compañeros.
Aceptábamos encargos de nivel alto y nos conocían como…
"La parejita de poltrones invencibles".
Yo no estaría tan orgulloso del sobrenombre.
Sé usar magia de sanación. Te curaré las heridas.
Estate quietecito.
No te cargues la oportunidad de que mi mujer me cuide hasta curarme.
No sé si lo pillo, pero perdón.
¿Cómo estás, cielo?
Te he traído una muda. Vaya, si es usted.
¿Sophia? Entonces, tu mujer es…
¡Me alegro de verte, cari!
¡Ni cari ni leches!
Siempre me llamas por mi nombre.
Te he visto las braguitas.
-Me da lo mismo. -¿En serio?
Es mi marido después de todo.
Le agradezco que haya venido a visitar a mi marido.
No hay de qué.
¿Qué tal está Cecilia?
Le ha bajado la fiebre. Ya se encuentra mejor.
Menos mal. Me gustaría ir a verla, si es posible.
La señorita Cecilia ha salido a hacer unos recados.
Habría preferido que se tomase las cosas con calma unos días, pero…
Es una chica muy ocupada.
-Sophia. -Dígame.
¿Tan importantes son los regalos para las chicas?
¿Qué ideas le ha metido mi marido en la cabeza?
Tranquila, no tiene nada que ver con eso.
Me gustaría hacer algo por Cecilia.
Si su intención es sincera, estoy segura de que lo apreciará.
Muchas gracias. Nos vemos.
Marido y mujer, qué bien suena eso.
Si me casase con Cecilia,
¿viviríamos así?
Cariño, la comida está lista.
¿O más bien sería algo como esto?
Siento llegar tarde, Yoki.
Estoy muerta de hambre.
¿Pero por qué me la imagino en mi vida anterior?
¿Aquí viven los caballeros?
Raven.
Voy a entrar.
¿Cómo estás? ¿Me oyes?
Happiness.
-Yoki, ¿la conoces? -Bienvenido al mundo real.
Lo cierto es que nos conocemos desde hace tiempo.
Por eso estaba un pelín preocupado.
Si no te importa, ¿me cuentas cómo empezó todo?
Claro.
Un día, estaba patrullando yo solo.
Oye, monada, ¿te vienes a divertirte con nosotros?
-¿Y tú qué miras? -¡Aquí no pintas nada, esmirriado!
Jefe, ese es Raven, el líder de los caballeros.
¿El del grupo del héroe?
Vámonos.
Gracias.
Es mi deber.
-Tu voz es bonita. -¿Qué has dicho?
Que tu voz es bonita.
No digas tonterías. Mi voz no me pega nada.
Da igual.
Qué envidia.
Gracias. Adiós.
Reconocí el uniforme que llevaba.
Por eso fuiste a casa de Cecilia.
¿Conoces a Cecilia?
Bueno, es difícil de explicar.
Eres increíble, Yoki.
Abandonaste tu hogar para ganarte la vida como aventurero
y ser digno de estar con la persona a la que amas.
Sí, más o menos sería algo así.
Comparado contigo, yo soy…
Ya empezamos. Valórate un poco más.
Verás, Happiness no se lleva bien con los hombres.
Ha tenido muy malas experiencias con ellos.
Entiendo. Y la habré espantado por declararme de forma precipitada.
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