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Enfermería
¿Vendrás a mi casa hoy?
No, mejor no.
¿Por qué?
¡Doctor!
Porque debo atender a una pequeña y ruidosa molestia.
¿Qué quieres ahora? Ya no estoy en horario de trabajo.
Oh, tiene visita. Lo lamento.
Rayos, entra ya.
Lo siento, Misaki, te llamo luego.
De acuerdo.
No le pongas las manos encima a un chico tan joven, ¿eh, Hokuto?
Ni loco.
¿Ese chico era tu novio?
No, digamos que es mi amante.
Ay, estos adultos…
Entonces, ¿me estás pidiendo a mí, un hombre de casi 27 años,
que te preste ropa de chica y muy femenina?
¿Te escuché bien?
Sí.
¿Cómo voy a tener semejante cosa?
Tú te metiste en esto. Soluciónalo tú sola.
Sé que estoy pidiendo demasiado,
pero eres el único con quien puedo contar.
¿Me estás ignorando?
Lo siento. Ya me voy.
Oye, espera.
¿Qué le pasa? Desde ayer anda haciendo cosas a escondidas.
Hace mucho que no me ponía una falda.
Hasta me prestó un adorno para el pelo.
Ella es Rio, mi hermana menor.
Menos mal, parece que es la talla correcta.
Disculpa la molestia.
No es nada, mi hermano ya me explicó tu situación.
¿Qué le habrá contado?
Mucha suerte.
Gracias, Rio.
Oh, voy a llegar tarde.
Vestida así, de verdad luce como una chica normal.
¡Mi hermano ya viene!
Gracias.
¡Hermano!
¡Mizuki!
Bienvenido a Japón, Shizuki.
Pequeña revoltosa.
¿Tienes idea de la sorpresa que llevé cuando papá y mamá me dijeron
que te habías transferido aquí?
Lo siento.
Bueno, lo importante es que estás bien.
-A ver, déjame verte mejor. -Hermano…
Puedes mirarme, pero bájame.
Oh, perdón, perdón. Sorry!
¿Qué rayos estoy haciendo?
Por cierto, Mizuki,
¿qué le pasó a tu cabello?
Me lo corté antes de venir a Japón.
¡¿Por qué?! ¡Con lo mucho que me gustaba más largo!
¿Hasta cuándo estarás en Japón, hermano?
Vine a un programa de intercambio en una escuela de medicina de acá,
así que unas dos semanas.
Dos semanas…
Debo impedir que descubra que voy a una escuela de hombres a toda costa.
¿Ya te acostumbraste a la preparatoria de Japón?
Ah, sí, me divierto mucho.
¿Pasa algo?
No, solo pensaba en que ya tomas decisiones propias. Estás tan grande.
Hermano…
Pero es verdad.
De lo contrario, no lo habrías decidido mientras yo estaba en el internado.
¿Y bien, pudiste conocer al saltador de altura ese?
Ya tocó el tema.
Sí… me alegra mucho haber venido a Japón.
Bueno, ya debo volver.
Te mostraré Tokio la próxima vez.
Sano ya le caía mal desde antes, mejor no le digo nada.
Conque la Academia Osaka, ¿eh?
-Escucha esto, Ashiya. Entonces… -Cierto…
¿Y esto? ¿En qué momento se hicieron tan amigos?
-Ni idea. -También nos sorprendió.
El superior es tan frío conmigo.
Aunque me armé de valor y le di los buenos días,
solo respondió "Sí, buenos días" y ya.
Estoy tan deprimido.
Te entiendo. Cuando la persona que te gusta es fría contigo,
afecta tu ánimo durante todo el día.
¿Sabes? No es que me gusten los hombres en general.
Me enamoré del superior Nanba porque es él.
Somos los únicos que sabemos cómo es sentirse así.
Lo siento, yo tampoco lo entiendo.
A ver, a ver, ¿qué pasa? ¿Por qué tanto secretito?
Nakatsu.
-Inclúyanme a mí también. -Me salvé.
No, es una reunión solo de chicos lindos.
Vete al rincón.
¡¿Qué no te parece lindo de mí?!
Tienes cero sentido de la estética, ¿entiendes?
¡¿Qué dijiste?!
-¡Nakao, serás…! -Aprovecharé de huir.
-¿Dónde estabas, Sano? -Hablaba con el asesor del club.
Ya veo.
Sano piensa competir en las eliminatorias.
-Nos vemos. -Tú puedes.
Podrá saltar para entonces, ¿verdad?
No, sé que lo logrará. Estoy segura.
¡Mizuki!
-¡Hermano! -¿Qué significa esto?
Es una escuela para hombres.
Hermano, escucha…
No tengo nada que escuchar. Te llevaré a casa. Andando.
¡Hermano!
¡Ay, ay, detente, Mizuki!
¡No quiero!
¿Podrías soltarlo de una buena vez?
¿No ves que no quiere ir?
-¿Quién rayos eres tú? -Oh, Sano.
¿Dijiste "Sano"?
¡Conque tú eres el tal Izumi Sano, el que engañó a Mizuki!
¡Él no me engañó!
Los mismos gestos. Se nota que son hermanos.
Entonces muéstrame ahora mismo cómo saltas.
Hermano.
Solo viniste a Japón para ver su elegante figura al saltar, ¿no?
Con verlo una vez será suficiente.
No, por las secuelas del accidente, ahora Sano…
¿Secuelas? ¿De qué hablas?
Ya tengo clara la situación. Les propongo algo.
Si Izumi logra saltar el listón mientras estoy en Japón,
aceptaré que Mizuki se quede en este país.
¿Que qué?
¿De acuerdo? No lo olviden.
Ashiya.
Saca a pasear a Yujiro en mi lugar por un tiempo.
Entrenaré todo lo posible hasta las eliminatorias.
Bien.
Soy una inútil, no puedo ayudarlo en nada.
¿Mizuki?
-Nakatsu. ¿Vienes del club? -Sí.
¿Qué tienes? Luces deprimido.
No, no es nada.
-¿Seguro? -Sí, estoy bien.
Oye, cuando acabes de pasear a Yujiro, ¿irías conmigo a un lugar?
Mira, ya está bien asado.
A la orden
Es la primera vez que como okonomiyaki.
Está humeando. Hoy yo invito. Come cuanto quieras.
Sí.
¡Qué llico está!
¿Verdad que sí? Tiene mi sello de calidad.
¿Vienes aquí a menudo?
A veces, pero es la primera vez que vengo con alguien.
Supongo que es porque extraño mi ciudad.
Cuando recién llegué a Tokio, era el único de Osaka.
Me sentía bastante solo, ¿sabes?
Cuando me baja la nostalgia, vengo aquí.
Y me digo: "Resiste, que no estás solo".
El sabor del okonomiyaki me recuerda a mi hogar.
-Nakatsu. -¿Sí?
Gracias.
Que no se despierte…
Huelo comida.
S-Sano, ¿estabas despierto?
Te traje algo de okonomiyaki. ¿Quieres?
Sí.
-Oye, Sano… -¿Qué?
Tal vez no debería decirte esto, pero…
¿Qué cosa?
¡Haz tu mejor esfuerzo!
¡Ay, lo dije!
Siento que gasté mucho tiempo y energía dudando si decir esa pequeña frase.
Bueno, es lo mínimo que deberías decir para motivarme a saltar.
No malentiendas. Competiré porque Kagurazaka no para de molestar.
Lo tuyo es solo un extra. ¿De acuerdo?
Si lo entiendes, deja de deprimirte y anímate.
¿Se había dado cuenta?
Cielos, ahora que comí, más hambre me dio.
-¿Vamos a cenar? -Pero si acabas de comer.
Tonto, no me llenaré con tan poco.
Necesito más energía.
Vaya, parece que otro bicho raro se metió a la escuela.
En primer lugar, un saltador que no salta no vale nada.
Seguro que fallará en la competencia y no cumplirá con mis condiciones.
Y aunque lograra saltar,
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