The first 200 lines.
¡Salgan del camino! Muévanse.
¡Oye!
¿Qué carajos?
River, tienes que hacer lo que te diga.
- ¿Tienes a Catherine? - No sé nada de ella.
Si la lastimas, sabes que te mataré.
Solo me pidieron que viniera a darte un mensaje.
- Estás mintiendo. - Por favor.
Me enviaron una foto de mi hermana con sus hijos en el parque.
- ¿Quién te la envío? - No lo sé, ¿sí?
Pero tengo que hacer lo que me pidieron o los matarán frente a su mamá.
Son malas personas, River... Por favor...
Soy una mierda y un pendejo
y no te culpo por odiarme, pero son niños, River.
Asesinarán niños.
Sí, pero también matarán a Catherine. ¿Quiénes son?
¿Lo tengo que repetir...? No sé. Ya no soy agente. Dime tú.
Quieren que vayas por esto. Lo escribí.
¿El archivo del ministro? Sabes dónde está, ¿verdad?
Claro que sé dónde está.
Entonces, sabes que no puedo hacerlo.
- No, tienes que ir por él. - No, es imposible.
Nadie puede llegar a esa parte de la Central.
- Tienes que hacerlo. - Aun si pudiera, nunca...
Para el mediodía.
¿Medio...? ¿En una hora?
O mi sobrino, mi sobrina, mi hermana y Catherine van a morir.
- No, necesito más tiempo. - Por favor. ¡Inténtalo!
- Por favor... - Está bien.
- ¿Y a quién se lo doy si lo consigo? - No sé.
Solo... No sé.
Solo dijeron que hablarían al mediodía.
- ¿Y por qué no te lo pidieron a ti? - Ya no soy agente.
Lo sabes.
Y yo estoy en el Refugio y te encanta recordármelo.
Sí, pero no perteneces al Refugio. Todos lo saben.
Y quizá también ellos.
Tal vez te quieren porque eres... Carajo...
Porque eres especial.
Saben que eres la única persona que puede lograrlo.
¿Qué? ¿Por qué me ves así?
No puede ser. Dios.
Dios mío.
River, por favor, vete. Corre. Ahora.
Por favor, no dejes que me maten. Por favor...
Carajo. Está bien, lo haré.
Por favor.
¿Qué estás haciendo?
¿Qué haces? River.
Mierda.
BASADO EN EL LIBRO TIGRES DE VERDAD DE MICK HERRON
CABALLOS LENTOS
Mire dónde pisa.
¡Muévanse!
Gracias. Con permiso. Perdón.
Muévanse. Perdón. Voy a pasar. Gracias.
- ¿Podrías...? - ¿Por qué tanta prisa, amigo?
Perdón.
¡Quítate!
ESTACIÓN REGENT'S PARK
Déjenme entrar. Rápido.
Vamos.
Necesito hablar con el jefe de seguridad.
Tienes que esperar.
Háblale por teléfono ahora.
Con eso ni siquiera puedes entrar al edificio.
Dios, cómo te extrañé.
Apaga el teléfono.
CATHERINE Te quedan 25 minutos
¡Dije que lo apagues!
Sí, un momento.
Apágalo.
Aquí está, señor.
Gracias.
¿Me estás jodiendo?
- No. - Entonces, ¿no es mentira?
- ¿Tienes otra cosa que hacer, River? - No.
No, no es mentira y no, no tengo que ir a otra parte.
No quiero que estés más tiempo de lo necesario, traes mala suerte.
- Entendido. - ¡Oye!
Esa silla es para espías de verdad.
Espías que no la cagan en Stansted o que no envían Códigos Septiembre falsos.
Mira, me parece que no te caigo bien.
Me gustaría ver cómo te comen vivo unos cerdos.
Bueno, tiene deseos muy particulares.
Pero no te estoy mintiendo.
¿Tienes el diamante?
De nada. Nos vemos después.
Espera.
- ¿Cómo lo conseguiste? - ¿Qué?
Solo había tres personas en el techo.
Standish, Longridge y Guy. Tú no.
Mira, es obvio que la persona que se lo llevó
actuó de forma impulsiva y se arrepiente.
- ¿Quién fue? - No lo sé, Duffy.
Lo dejaron en mi escritorio con una nota que decía que te lo regresara.
¿Trajiste la nota?
No. Y no se puede saber quién es con la nota.
No, obviamente tú no podrías.
Ya tienes tu diamante. Eso es lo importante, ¿verdad?
Espera.
Vamos a ver si es auténtico, ¿te parece?
- ¿Por qué no lo sería? - No sé, River. Tú dime.
- Mira, me lo dieron a mí... - Sí.
...y yo te lo di a ti. Es todo lo que sé.
Bueno, vamos a averiguarlo juntos, ¿sí?
¿Tengo que ir? ¿Por qué?
Porque dijiste que no tenías nada más que hacer, River.
Sí, está bien, vamos.
River, si me estás engañando,
te golpearé tan fuerte que se te caerán todos los dientes.
Standish no apareció en las morgues ni en los hospitales.
Alguien la secuestró.
Le escribió a Cartwright o eso dijo él antes de que se fuera.
- ¿A dónde fue? - No lo sé.
- Pues márcale. - Eso intenté.
Su teléfono está apagado, así no puedo localizarlo.
Dios, son igual de útiles que un condón de papel.
¿Dónde está la pequeña y el grandulón?
- ¿Sabes qué tiene? - Sí.
Helado, jarabe, crema batida y malvaviscos. Por eso lo compré.
Eso trae las calorías de una semana.
Yo las quemo. Sé que es más difícil bajar de peso a tu edad.
Mira, quizá no seamos lo que el otro quiere,
pero solo somos tú y yo.
Compartimos una oficina y nada más.
Sí y River y Louisa tienen la otra.
Ho está por su cuenta.
Y Lamb y Standish tienen una codependencia horrible.
Entonces, deberíamos hacer equipo.
¿Para qué?
Para salir del Refugio.
A menos que te quieras quedar ahí por siempre.
Yo tengo tiempo para pensar y considerar mis opciones, no como tú.
Solo te llevo cinco años.
Lamb.
¿Standish se comunicó contigo o con Shirley?
No. Ya te hubiéramos dicho.
No estoy seguro porque andan perdiendo el tiempo
con un helado.
Regresen. La secuestraron.
- Dijo que la secuestraron. - ¿Quién fue? ¿Qué quieren?
No me lo dijo. Quiere que regresemos de inmediato.
¿Cómo se enteró que estábamos aquí?
Sí, eso es lo que importa ahora.
Secuestraron a Standish ¿y tú lo escuchas y continúas con tu día?
Andando. Si sabe que estamos aquí, también sabe que aún no nos vamos.
Dios, nos meteremos en muchos problemas.
Seguro Ho rastreó nuestros teléfonos.
Probablemente tiene cámaras en el baño de nuestras casas.
Sí, necesito que le des otra bofetada.
- ¿Tardaremos mucho? - Dijiste que no tenías nada que hacer.
Por nada me refería a ir al Refugio, claro.
- ¿Cartwright? - Entonces... Señora.
¿Qué haces aquí?
Supuestamente trajo el diamante que faltaba.
No te pregunté a ti. Le pregunté a él.
De hecho, devolví el diamante que faltaba.
Y vamos a examinarlo y ver si es real.
Puedes hacerlo solo. Necesito hablar con Cartwright.
Señora, técnicamente usted ya no me controla ni a los agentes.
Pero a los Caballos Lentos sí. Qué suerte.
Vamos, Cartwright.
Regresa a mi oficina cuando termines.
Si tengo que venir a buscarte, no te irá bien.
Señora.
11:40:20 HORAS - MINUTOS - SEGUNDOS
Nunca regreses a este lugar.
Me arruinaste la carrera.
Cuando apareces, empiezan a llover ranas
y sale sangre de los grifos.
- Solo vine a devolver el diamante. - No me importa el diamante.
Cuando estaba perdido, Duffy andaba como loco, lo cual disfruté mucho.
Hasta que arruinaste todo, como siempre lo haces.
- No era mi intención arruinarlo. - Cállate.
- Por todos tus constantes desastres... - Sí.
...ahora tengo que mover cajas.
11:40:48 HORAS - MINUTOS - SEGUNDOS
Y tú y todos los demás idiotas del Refugio
hacen que parezca imposible.
- Para ser justos, son muchas cajas. - No quiero excusas.
Quisiera que nunca hubieras nacido.
- Creo que me tengo que ir. Sí. - Sí.
Y vete hasta que llegues al mar.
Y, cuando llegues, no pares y abre la boca.
Ya conoces la salida.
Hola.
- ¿Hola? - Hola, esto es extraño, ¿o no?
Sí.
- No sé por qué me detuve. - Ni yo.
- ¿Quieres tomar algo? - No, gracias.
No. Está bien. Bueno, nos vemos.
No lo creo.
A menos que te dé mi número.
¿Recuerdas que te eché de mi casa?
Sí. Solo deseaba que quedáramos bien.
Sé que piensas que soy un idiota.
Y lo soy.
Pero no tanto como lo crees.
Mira, es solo que en este momento no estoy bien,
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