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¿Y bien?
¿Cómo te llamas?
Si necesitan un nombre, pueden llamarme Saber.
¿"Saber", eh?
Pues vaya nombrecito.
¿De qué tienda…
sacaste la espada que tenías?
Tengo derecho a guardar silencio.
No quiero que se agoten.
Si Francesca no se equivoca,
ese debería ser el rey Arturo.
Pero dijo que lo juraba por Arthur Pendragon, ¿no?
Sí.
Es raro jurarlo por uno mismo.
¿Qué hay de la supuesta Master?
Responde a nuestras preguntas honestamente.
Pero está muy cansada
y hay magia de sugestión afectando sus recuerdos.
Excepto por los tatuajes similares a Hechizos de Comando,
parece una mujer normal.
Si le quitó la autoridad de Master a alguien,
tiene que ser una maga muy hábil.
¿Podría ser una maga fabricada enviada por fuerzas externas?
¿Los Einzbern?
Avistaron a uno de sus homúnculos en Snowfield.
De ser así, es posible que ella no tenga mucha información.
No dejen de vigilarlos.
Ni a ella ni al Servant.
Y tampoco ignoren a Caster.
Caster solicitó que le permitiéramos jugar en un casino.
Por qué, ¿eh?
Ni en sus sueños.
¿Qué clase de Espíritu iría a un casino en plena Guerra del Santo Grial?
Todo al rojo.
Lo siento.
Si pretendes utilizarme,
no te dejes amedrentar por otros, Tiné Chelc.
Sí.
Lo siento mucho, señor Gilgamesh.
Conque este es el lugar de la ciudad que más gente y fortuna reúne.
No está mal.
¡¿Por qué?!
Esta sala de juego usa las monedas
para crear un mundo particular en el que gastarlas.
¿Un mundo?
Ya te lo dije, ¿no?
Eres una niña,
así que puedes admirar todo lo que ven tus ojos.
Aunque reconozco que mi presencia ha de eclipsarlo todo, ¿no es así?
Así es, señor.
Pero no creas en mí ciegamente.
Si algo te hace brillar los ojos, úsalos para discernir cuál es tu camino.
¿Cuál eliges tú?
¿Quieres reclamar esta tierra por voluntad propia
o tan solo eres una marioneta?
Yo…
No importa.
Mientras tenga amigos,
me tomaré en serio la Guerra del Santo Grial.
Y si decides usarme como Servant por voluntad propia,
prepárate para mostrar un poco de carácter.
Sí.
Todo al negro.
Yo también lo apuesto todo al negro.
Solo quiero aprovecharme de tu suerte.
Para animarme antes de empezar a trabajar.
Gracias.
Al menos me sirvió de ritual.
Más tarde devolveré esta fortuna a tu jardín, rey Gilgamesh.
No te pongas nerviosa, jovencita.
Ya veo.
No eres un mestizo cualquiera.
Preséntate.
Hansa Cervantes.
Soy el inspector de esta Guerra.
Un placer.
¡Que no se te suban los humos!
Sí, tienes toda la razón.
Me invocaron en un escenario tan bonito
que se me subieron los humos.
Te dejaste llevar, mataste a un hombre y destruiste la ópera, ¿no?
Yo no maté a ningún hombre.
Lo que deberían hacer es averiguar cómo reparar la ópera.
Si me lo dicen, contribuiré.
¿Acaso un loco como tú tiene forma de pagar algo?
También puedes poner el dinero tú.
Te lo agradecería.
¡Ya no te…!
A cambio…
puedo mostrarte un truco.
Es increíble.
Los sorprenderá.
Voy a…
desaparecer.
¡Desa…!
¡Alto!
¡No te muevas!
Nunca me moví.
Y claro que podría marcharme de aquí
o hacerles algo.
Les estoy mostrando respeto a mi manera.
¿Respeto, dices?
No dejaré que me retengan.
Solo vine a demostrar que esa mujer es inocente.
Desapareceré cuando amanezca.
Hasta entonces, me someteré.
Deberían ir pensando cómo van a explicarlo.
¿Quieren que les ayude a pensar?
No parece ser consciente de que la Guerra es un secreto.
Altera los recuerdos de esos tres allí dentro.
Entendido.
Señor, tiene una visita.
¿Quién es?
Un sacerdote de la Iglesia.
¿Eres una turista?
¿De dónde vienes?
Entonces, ¿eres japonesa?
No mientas.
¿A qué viniste?
Qué horror.
Pareces cansada.
No te asustes.
En forma mística, puedo atravesar la pared.
Pausaron el interrogatorio
y vine a verte.
Te dije que no interfirieras.
Pero no eres mi Master, ¿o sí?
No, no soy tu Master.
Pues no tengo que obedecerte.
Así que puedo interferir cuanto quiera.
Prepárate, porque voy a cuidar de ti.
Te lo pido, déjame en paz.
No me interesa la Guerra del Santo Grial.
No puedo.
Creo que las fórmulas de tus tatuajes
conectaron el Camino entre mi magia y la tuya
en vez de la del mago con los Hechizos de Comando originales.
Es decir que,
pese a no ser Master y Servant,
ahora tú y yo estamos en el mismo barco.
¿Qué?
No dijo nada de eso.
De no ser por ti,
me habría desvanecido enseguida al no conseguir magia.
Te lo agradezco.
Si estás agradecido, déjame en paz.
¡No!
Voy a cuidar de ti.
Voy a interferir.
Te salvaré, quieras o no.
¿Salvarme?
¿De qué?
De los otros participantes, claro.
Pero si no soy un Master…
Seas un Master o no,
mientras nuestra magia esté conectada, serás su objetivo.
No podría ser peor.
No creas.
Sería peor que te atraparan y te ejecutaran, ¿no?
Eres muy extremo.
Me lo dicen a menudo.
Por cierto, puedes llamarme Saber.
Es una deshonra no darte mi nombre verdadero,
pero lo haré en algún momento.
¿Me podrías decir qué hacías allí?
Y esos tatuajes…
No.
Perdóname.
Primero dime tu nombre.
¿Eres el jefe de policía Orlando Reeve?
¿Y tú?
Hansa Cervantes.
El inspector al que envía la Iglesia Central de Snowfield.
Imagino que lo entiendes, ¿no?
No sé de qué hablas.
Si quieres poner una barrera por toda la comisaría y hacerte el tonto, allá tú.
Simplemente te quedarás sin escapatoria cuando pierdas a tu Servant.
Me ahorras trabajo.
Sé que no tienes relación alguna con la Torre del Reloj.
Y que has reunido
a unos 30 individuos artificialmente dentro de la comisaría.
Me sorprende que sepas tanto.
Ya fracasaron ocultando la ceremonia.
¿Están aquí ese Servant y su Master?
¿Y si dijera que sí?
Son participantes de los que la Iglesia no tiene información.
Me gustaría saludarlos.
De acuerdo.
No es un tema del que debamos hablar aquí.
Sígueme.
No, gracias.
No pienso lanzarme a la boca del lobo cuando no los conozco.
Aplaudo tu precaución.
Pero ¿no pensaste que este vestíbulo ya era la boca del lobo?
Los ahuyentaste con magia.
¿Qué sabe la Iglesia?
No tienes derecho a guardar silencio.
Y no llamarán a ningún testigo al estrado.
Creo que ves demasiadas películas.
No es buena idea enemistarse con la Iglesia.
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