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Aquí tienen lo suyo.
Resulta que mi artista favorito está de gira por todo el mundo.
Ya.
No podré ir a todos los conciertos, pero sí a los que sean cerca.
Oye, ¿quieres dejar de ignorarme?
Llevas rato respondiéndome con monosílabos.
Perdona, es que le estaba dando vueltas a algo.
Puedes desahogarte conmigo.
El otro día me dijo alguien que estoy siendo muy injusta.
¿Y dio en el clavo?
Eso me temo porque no fui capaz de rebatírselo.
Llevo dándole vueltas, pero no encuentro la respuesta.
No puedo dejar de comerme la cabeza.
Normal.
Es que tú también has pasado por ello.
Por la tristeza de la separación cuando quieres a alguien
y por lo que duele hacer daño a alguien.
Adentrarnos más y más en la adultez no conlleva tener la respuesta a todo.
Vaya caras más largas, chicas. Venga, a comer.
¡Qué pinta tiene!
Una pizza Margarita con extra de tomatitos.
¿Y eso? si no está en el menú.
Es exclusiva para clientas especiales.
Cada vez te pareces más a tu hermano.
Venga, que os aproveche.
Por cierto, Mizuho.
¿Tienes tiempo este finde?
Ya estoy aquí. Vamos, sube.
¿Vamos en coche? ¿Adónde me llevas?
De ruta gastronómica por Enoshima.
Como dijiste que estabas ideando menús nuevos,
creía que ibas a usarme como conejillo de indias en el restaurante.
También es importante salir por ahí a probar cosas nuevas.
También es verdad. ¿Vas a cerrar por hoy?
Qué va, le he pedido a mi hermano que me cubra.
-¡Togo! -Buenas, cuánto tiempo.
Dejad que el hermanito se encargue y disfrutad del día.
Gracias, Togo.
A ver si quedamos para ponernos al día.
Cuando quieras.
Venga, vámonos.
Hacía mucho que no coincidíamos, pero le veo muy bien.
Ya, es que siempre disfruta de la vida a tope.
¿Suele pasar por el restaurante a ayudarte?
Sí, sobre todo en vacaciones y en temporada alta.
También vienen a comer algunos de sus alumnos con sus familias.
Qué bien. El profe Togo no cambia. Siempre tan popular.
Ya ves.
He decidido dejar la uni para llevar el restaurante.
Quiero que vuelvas a ser profesor.
¿Ahora me vienes con esas?
No te preocupes, tampoco le tenía mucho apego a la profesión.
Disfruto mucho con el trabajo que tengo ahora.
Bueno, ya sabes tú que no hay nada que se me resista.
No disimules, que sé que lo dices con la boca chica.
Deja ya de tragártelo todo en silencio y di lo que de verdad sientes.
A veces, callar es otra forma de amor.
Entiendo que a ti te parezca que soy el único que carga con todo.
Pero la decisión de hacerlo fue mía
porque para mí la familia es lo más importante.
Así que deja de darle tantas vueltas.
Yo también he decidido esto por mi cuenta.
Ya tengo mi título de cocinero.
Si hago esto, no es por ti, es porque de verdad quiero hacerlo.
Así que a cambio te pido que también tú hagas lo que deseas.
Quiero que vuelvas a ser profesor.
Ver para creer. Y yo que pensaba que tendría que cuidar siempre de ti.
Y resulta que mi hermanito ya es un hombre hecho y derecho.
Esta vez te concedo la victoria. Gracias, Shugo.
Y ya que estás, encárgate de preparar algo para celebrar mi vuelta al curro.
Iría al pelo un flan estilo italiano.
¿Por qué me lo emplumas a mí?
Porque te lo pide el buenazo de tu hermano.
Corta el rollo, tío.
Templo de Enoshima
Productos del mar
No hay sitio como este para ir de tapas mientras paseas.
¿Te apetece algo en especial?
Pues no, así que demos una vuelta y entremos donde quieras.
Hay que empezar sí o sí con takoyakis.
¡Ten cuidado, Mizuho!
Mira bien por dónde vas que casi te atropellan.
Perdona, iré con más cuidado.
¿Shugo?
Verás, creo que será más seguro que te lleve de la manita.
Pero bueno, que no soy una niña.
Qué vergüenza.
-Querías takoyakis. Pues vamos. -Pero bueno, Shugo.
Oye, tienes pegado un trozo de alga.
¿Eh? ¿En serio?
-¡Has picado! -Qué tío…
Esta cosa se ha hecho viral en redes.
Anda, ¿en serio? Pues su sabor tampoco es nada del otro mundo.
Qué va, si está buenísimo.
¿No has pensado en crear una receta con alguna forma rara?
Le daré una vuelta.
¡Me encanta!
Nos hemos puesto las botas, ¿eh?
-¿Quieres parar a descansar? -Vale.
Da gusto estar aquí con esta brisa.
-Sí. -Mira eso.
Aquella vez también vimos un ala delta.
Este es mi paisaje favorito. ¿Te acuerdas de aquello?
Me quiere sonar.
Lo que sí que recuerdo es que en aquel momento quería ser tu número uno.
Supongo que los que estáis en la cima no podéis entenderlo.
Lo más excitante del amor es…
¡Ser la tercera opción!
¿Os enteráis? Y la verdadera esencia del amor es…
¡El amor no correspondido!
¿Shugo?
Perdona, me he quedado empanado. ¿Seguimos con la ruta?
-¿Dónde toca ahora? -El acuario.
¡Qué ilusión! Hace un montón que no voy.
La última vez fuimos todos a ver el espectáculo de delfines.
-Pero hoy estamos solos tú y yo. -Cierto.
Perdona, ¿os importa sacarnos una foto?
Si te apetece, puedes salir en ella con nosotras.
Lo siento, pero es que he venido con una personita especial.
Vamos, Mizuho.
Antes subía y bajaba estas escaleras como si nada.
No estás en forma, ¿eh? Va, cógeme del brazo.
Hoy noto diferente a Shugo.
Pero está claro que has cambiado desde entonces.
Estás mucho más guapa.
¡Que te caes! ¿Te has hecho daño?
Perdón, creo que me lo he torcido.
-¿El tobillo, dices? -Sí.
Culpa mía por no caer en que vas con tacones.
Tanto patear, tendrás los pies hechos polvo.
Qué va, no tienes culpa de nada.
Agárrate bien.
-¡Shugo! -Cálmate o te vas a caer.
Bájame, que puedo andar sola.
¿Con una torcedura y esos taconazos?
¡Hala, mira! ¡Igualitos que en las pelis!
¡Madre mía, qué hombre!
Tengo el coche cerca. Otro día vamos al acuario, ¿vale?
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