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Meiji 34 (1901), Tokio
Golden Kamuy
Episodio 56
Historia de amor en Tokio
¡Sujetadlo entre todos!
¡Sigue atacando incluso con un solo dedo!
Qué crío más salvaje.
Separaos.
¡Sargento Kikuda!
Sois cadetes del ejército de tierra.
No hagáis el ridículo en público.
El sargento Mokutarou Kikuta pertenecía a la primera división
e instruía a los cadetes en la Academia del Ejército Imperial Japonés.
Es peligroso soltarlo.
Ya está. Tenías hambre, ¿eh?
Al oír que estaba dándole guerra a diez cadetes o más,
pensaba que sería un demonio.
Me vendrá bien.
Eh, chico. Ven conmigo y te daré de comer.
Restaurante
La comida es barata y mala, pero sirven buenas raciones.
¿Por qué os estabais peleando?
Me han mirado mal ellos.
Qué estupidez. Ni que fueras un perro callejero.
Si te hubieran detenido, lo habrías pasado muy mal.
Y los he aplacado yo, golfillo.
¿Por qué me llamas golfillo?
Porque eres un granuja que se comería hasta un hierbajo.
¿Y qué quieres que haga?
En la Academia del Ejército hay un cadete llamado Yuusaku Hanazawa.
Es hijo del comandante de la séptima división de Asahikawa.
Quiero que lo sustituyas en las charlas de un posible matrimonio.
¿Que lo sustituya?
El comandante Hanazawa quiere que su hijo sea un abanderado.
Pero su esposa, Hiro Hanazawa,
se opone por la mortalidad de ese puesto.
Pero al ser esposa de un militar, no puede decirlo ni muerta.
Llamó en secreto a una empresa de matrimonios concertados de Tokio.
Los jóvenes de hoy en día
parece que se apuntan para verse sin sus padres.
La señora Hanazawa se fijó en una muchacha en concreto.
Se llama Kaeko Kaneko.
Su padre es del Conglomerado Mitsubishi
y la chica estudia en la escuela para paresas.
Las expulsan de ahí en cuanto se prometen.
Las que se quedan hasta graduarse se consideran demasiado mayores.
Kaeko Kaneko tiene prisa porque aún no se ha prometido.
¿Pese a ser hija de un rico?
Todos los hombres son ricos,
así que no les importa su dinero.
Pero es guapa.
Todo el mundo adorna las fotos de presentación.
En persona se nota que es una mujer difícil.
En sus cartas con la señora Hanazawa,
la madre le pedía que desvirgara a Yuusaku.
¿Desvirgarlo?
Ser virgen es una condición implícita para los abanderados.
Si lo desvirga y, con suerte, se queda embarazada,
podrán trasladarlo del ejército al conglomerado.
No obstante, el comandante se percató del ardid de su esposa.
Puesto que él está en Hokkaido,
lo consultó con el comandante de la primera división.
Y la tarea recayó en mí.
En vez de dar tantos rodeos,
podría hablar con su esposa, ¿no?
Sí.
Pero la señora ya ha cruzado una línea
involucrando a extraños.
Esto podría afectar a la moral de la séptima división entera.
Porque la esposa del comandante actúa de forma poco patriótica.
Perfecto. Así estás mejor.
¿Es tu uniforme, Kikuda?
Sí. No lo manches.
Podías haber encontrado sustitutos en la academia.
¿Por qué yo?
No seas idiota.
Si usara a alguien del ejército, extendería rumores sobre los Hanazawa.
Ponte el sombrero también.
Te queda bien.
Tu rostro tiene clase, golfillo.
Y Yuusaku Hanazawa es hijo de un alto mando.
Tu cara es convincente.
Si me uno al ejército, siempre tendré algo que comer, ¿no?
Hermano, llévate este sombrero.
Bueno… Os veréis en un restaurante.
Podrás probar algunas delicias.
Restaurante
Pero habrá que entrenarte.
Y perfeccionar tu actitud antes de que os veáis.
¡No juntes los platos!
Gira la tapa del bol y ponla lejos.
¡Sí, general!
¡No disuelvas el wasabi!
Los palillos no se clavan ni menean.
Los palillos no se clavan ni menean.
Los palillos no se lamen ni se usan de pala.
Los palillos no se lamen ni se usan de pala.
-¡Vamos! -¡Vamos!
Muy bien. Ya no tengo nada más que enseñarte.
¡Que comience el plan para defender la virginidad de Yuusaku!
¿Comida occidental? ¡Qué desastre!
¿Oh?
Mierda, lo va a pillar nada más empezar.
No creo que pueda hacer esto, Kikuda.
Será…
Ya intenta hacer la señal del fracaso.
Ay, Yuusaku.
Te imaginaba más serio.
Quería relajarnos un poco a ambos.
¿Estás nervioso? ¿Por eso no te quitas el gorro?
No sé qué decir.
En casa y en la academia como platos tradicionales
y no estoy acostumbrado a esto.
En la foto parecías distinto.
Aunque…
¿Son tus primeros langostinos empanados?
Están muy de moda.
Están deliciosos con la salsa de huevo.
¿De verdad existe un manjar como este?
¿Vienes aquí a menudo?
Sí. También frecuento Rokumeikan.
Mis amigas de la escuela son de familias de nobles,
ministros, secretarios y gobernadores.
Desde que murió mi padre,
yo le he llegado a robar la comida a los gatos.
¿Cómo ha ido?
No he hablado mucho de mí
y he fingido ser un muermo.
Muy bien hecho, golfillo.
Normalmente se queda dos o tres veces.
Cuento contigo.
Era callado y asentía a lo que decía.
Me ha causado buena impresión.
Y lo mejor… ¡es que es guapo!
A usted siempre le atrae el físico.
Por eso aún no está casada.
No me imagino casándome si solo nos hemos visto dos veces.
Así funciona. Sobre todo entre los nobles.
Todo el mundo quiere casarse con alguien a quien ama,
pero hay que asumirlo.
¿Qué pasa?
En mi ciudad natal tenía dos amigos llamados Ume y Toraji.
Yo iba a casarme con Ume.
Pero mi familia se contagió de tuberculosis
y murieron todos menos yo.
No quiero matarte, Ume.
Pensaba volver si no enfermaba en dos años.
Iba a ir a buscarla.
Pero se casó con Toraji.
Él también la quería desde muy pequeño.
Por eso…
¿Por qué has vuelto?
Sigues en su corazón,
pero ¡Umeko es mi mujer!
Enhorabuena por la boda, Toraji.
Me dijo que seguía en su corazón.
Pero se casó de todos modos.
¿Eso también hay que asimilarlo?
¿Perdón? ¿Estás preguntando si es feliz
por haberse conformado con Toraji?
¿Qué sabes tú de Ume, idiota?
Bueno…
No te vengas arriba solo por ser guapo.
No eres más que un crío meón.
¡Qué rabia me das!
¿Crees que siempre serás su número uno?
No seas vanidoso.
¡No la subestimes!
¿Por qué se enfada tanto?
Estás siendo descortés con ambos.
¿De dónde eres, golfillo?
Mira en esa dirección y pide perdón.
¿Será que no sé cuándo rendirme?
No pasa nada. Los hombres somos patéticos.
Encierra a esa chica en el fondo de tu pecho
y sácala de vez en cuando.
Como hombre, entiende la ansiedad de Toraji.
Es mejor que no vuelvas donde están ellos.
Sí.
Me casaré con Yuusaku.
No quiero que se me escape.
Para seducir a un hombre solo has de insinuarte un poco.
Y cuando se vaya a correr, lo retienes con las piernas.
Yuusaku es de buena familia.
Además, los hombres eligen según el aspecto.
Eso es lo que voy a hacer yo.
Mi primo me acusa de ser superficial,
pero él está muy feliz habiendo elegido a una guapa.
Y es una pueblerina de pelo rebelde.
Restaurante
Los langostinos estaban de muerte.
En Tokio puedes comer bien si tienes pasta.
Asciende, golfillo.
¿Yuusaku Hanazawa quiere ser abanderado?
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