The first 200 lines.
Me mudé a Tokio hace unos días.
Y ahora, cuando me despierto por las mañanas,
esto es lo que veo.
¿Cuántas veces tengo que decírtelo?
Buenos...
Sí hasta escribí mi nombre allí.
Qué tacaña...
Vamos.
Lo necesito para mi resaca. Sólo beberé la mitad, lo prometo...
No.
Ayer que estábamos en la tienda me dijiste clarito que no querías.
Bueno, estaba borracha.
¿Y bien? ¿Te han llamado?
Aún no.
Parece que volver a la casa de la que te fuiste no es tan fácil.
¿Y tu trabajo?
Sigo buscando.
Tengo cosas que hacer hoy, y lo sabes.
Esto parece un hospital que un Instituto.
Es que un Instituto particular.
¿Vas a venir aquí todos los días?
¡Eso no! No puedo permitírmelo.
Si no estudio como se debe, no podré entrar a una Universidad decente.
¿Así que quieres ir a la universidad?
La verdad me da igual si voy o no.
Pero si abandono los estudios, lo tendré muy difícil en el futuro.
Es verdad, lo confirmo.
Y además serías el hazme-reír de la sociedad.
Bueno, da igual. No voy a meterme en tu vida.
Mientras ajustes tus horarios y puedas practicar...
¿Qué?
Tendrás libres los fines de semana, ¿verdad?
Pero también tienes que trabajar...
Espera un segundo.
¿Qué?
¡¿Una banda?!
¡Dijiste que lo harías!
¡Claro que no!
¡Claro que sí!
¡Me dijiste que sacara el dedo del medio!
Te agradecería que no saques ese dedo cada vez que puedas...
¡Ay!
Pero no te dije que fuera a cantar.
Me refería a seguir luchando, a nuestra manera.
Yo, estudiando, tú, haciendo música.
Espera, ¿a eso te referías?
No me extraña que las cosas no cuadraran.
No puedo creer que pensaras eso.
Sí que hay gente a estas horas, ¿verdad?
Se nota que eres una campirana.
Cállate, por favor.
Pero ya sabes, dejando a un lado tu propósito de estudiar,
¿no quieres probar en unirte a una banda?
¿Qué te hace pensar que me uniré?
Mira, no te estoy pidiendo que toques un instrumento.
Es sólo mi humilde opinión, pero creo que serías una gran vocalista, Nina.
¿Quieres que cante?
Tienes una buena voz, y una buena alma para ello.
¿Eso crees?
Sí.
La gente forma bandas
porque tienen sentimientos reprimidos y quieren darlos a conocer.
"¡Quiero experimentar el amor!"
o "¡Ya estoy harta de esta estúpida vida!"
o "¡No puedo parar de llorar!"
o "me quiero, me odio".
¿No querías ser solista?
Eso pensaba, pero estar en una banda tiene su lado bueno.
Te pones tensa al estar con las demás, hablas a las espaldas del resto,
pero te lo vas callando dentro...
...y eso se va acumulando.
Hasta que ya no aguantas más y explotas.
Nada de lo que dijiste fue positivo.
Sí, es verdad.
Bueno, lo que quería decir es que es divertido...
...pensar que en grupo se pueden hacer cosas que sola no podría.
¿Qué pasa?
¡No es nada!
Creo que esta estación está más cerca de tu casa.
¿Cómo decirlo? Esto no se parece en nada a la ciudad.
Eso es lo bueno de Kawasaki.
Tu casa está por ahí,
pero primero te enseñaré la tienda de allí.
Muy bien, gracias.
¡Ay!
¿Estás segura de esto?
Sí.
Considéralo como un pago por el alojamiento.
Pero...
Sin peros.
¿Puedes meter eso en la nevera?
Para que lo sepas, no soy muy buena cocinera.
Pero cocinas para ti, ¿verdad?
Sí, no me importa.
Espera... ¿Dónde está el cuchillo?
Es un poco como componer una canción.
Hierves el agua mientras cortas los ingredientes
y luego haces una salsa mientras hierve.
Lo haces todo a la vez
y luego acabas obteniendo una única cosa, al igual que una canción.
¡Cielos, este cuchillo está desafilado!
Lamento no tener uno mejor.
No tienes que disculparte por eso.
Pero, eso me hace sentir que no soy buena para nada.
¿Cómo me las arreglaré sola?
Crees que soy rara, ¿verdad?
No, es que sólo me recuerdas a mi antigua yo.
Pero sinceramente, tienes que aprender a afrontar las cosas.
¡Rayos! ¡Caramba! ¡Qué tonta!, ¿verdad?
Son cosas que debes afrontar para superarte.
Tú tampoco tienes platos, ¿verdad?
Lo siento.
Ten. Está listo.
Necesitas un foco, como veo.
¿Nos vamos a comer esto así?
Dime, Nina. ¿Tú eres una Señorita, verdad?
O si no, no harías esa pregunta.
No, que va. Para nada.
Mi familia es como cualquier otra.
Bueno... con algunas peculiaridades, creo.
Teníamos nuestras reglas familiares.
¿Reglas Familiares?
Ah, ¿te refieres a las normas?
Sí.
Primero... La cena se come en casa juntos como familia.
Segundo... Prohibido usar el celular en la sala.
Tercero... Reuniones familiares todos los domingos por la noche.
Algo así.
Al diablo con eso.
A otros padres les impresionaba mucho que mi familia tuviera la disciplina de hacer algo así,
lo que me hizo ganar reputación en el colegio.
Vaya, creo que lo entiendo.
Pero luego ya no pude obligarme a seguir yendo, y al final terminé abandonándola.
¿Y eso por qué?
Por nada relevante la verdad.
Eso fue todo, ¿eh?
¿Cómo te diste cuenta?
Porque eres como un libro abierto.
La chica más popular...
y súper bonita del Instituto...
tenía a todos los chicos guapos a sus pies.
Ya veo. ¿Te intimidó o algo así?
Supongo.
¿Por qué?
¿Cómo voy a saberlo?
Probablemente hice algo que le molestó.
¿Y no te defendiste?
La gente como ella...
sólo busca pelea una vez que ha reunido aliados y sabe que no puedes contraatacar.
Usó a sus amigas para ignorarme y acosarme.
¡Sí hasta terminé en el hospital!
Pero tanto en el Instituto como mi propia familia, me pidió que no tocará más el tema para evitar problemas...
¡Basta!
Que creo que estamos requemando la comida.
No pasa nada. Me gustan las verduras blandas.
Lo sabía. Tienes que ser la vocalista.
Con la historia que contaste, tengo para hacerme unas cinco canciones.
Sabes,
siempre quise ser parte de una banda en la que no tenga que ser la vocalista.
De hecho, me da curiosidad por sentir que se siente ser la guitarrista.
¿Lo dices en serio?
Lo digo en serio.
Al abandonar el Instituto...
estás reduciendo todas las posibilidades que tengas en el futuro.
Cuando sepas lo que quieras hacer...
será demasiado tarde para ti.
En ese caso,
¡Entraré a la Universidad!
¡Sólo tengo que aprobar las pruebas de admisión!
No...
Como he abandonado el Instituto...
tengo que ir a la universidad, o todo se habrá acabado para mí.
¿Acabado, eh?
No, no lo estaré del todo si pasa.
Lo que quiero decir es que si no sigo estudiando, es como si hubiera aceptado la derrota.
A todos los que me acosaron,
mis padres y hasta los profesores.
Entiendo.
No te exigiré más.
Lo siento.
No tienes por qué disculparte, no es necesario.
Aún tienes cerveza, ¿verdad?
¡Como pesa!
Claro. Son libros.
Yo me encargo de las cosas que pesan y tu ayúdame con las livianas.
Está bien.
¿Entrará todo aquí?
Esta es la última de las cajas grandes, así que sí.
¿Puedes ir a ver si no se me quedó nada?
¡Claro!
No se queda nada, ¿verdad?
Tengo que ponerme a estudiar...
Toma.
La vas a necesitar, ¿verdad?
Ah, supongo que sí.
Además, no sé como tocarla.
Si es así, considero que será mejor llevármela.
Gracias.
Entonces me voy.
¿No quieres que vaya contigo y te ayude?
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