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Uf, ya me daba por muerto.
No es normal que haga tanto calor estos días.
Pero en este espacio de los dioses siempre hace buen tiempo.
No esperaba menos.
Veamos… ¿Qué tal si cambio el jardín y lo hago más cómodo?
No creo que debas hacerlo.
Si usas otra vez todo tu poder…
No temas.
¿Un río?
El agua fluye y todo.
Parece otro, la verdad.
De hecho, creo que le falta algo.
¿Cómo? Yo lo veo perfecto.
Nos hace falta un puente.
Ha salido en mal sitio. Voy a ponerlo aquí.
Yamagami, como uses tu poder a lo loco…
No, mejor aquí.
¡Para, Yamagami!
Todavía me falta algo.
¡Eso es, el sonido del agua!
¿Te falta el sonido del agua?
Qué pasada, una cascada.
Desde luego, el sonido te relaja.
Se nota el frescor al momento, Yamagami.
¿Otra vez vuelves a ser como un chihuahua?
¿Chihuahua? Soy el dios de la montaña.
Ya lo sé, pero…
Hasta el rugido te sale adorable.
Kusunoki's Garden of Gods
Aunque no estuve en el lugar donde naciste,
seguro que había días soleados, otros lluviosos
y otros en los que los rayos no cesaban.
¿Por qué lo sé?
Conozco hasta las lágrimas que has derramado.
Curiosamente, eso nunca me ha asustado.
Por cierto, ¿puedo besarte ahora mismo?
Eres la eternidad,
eres el mundo.
Nunca subestimes estas sorpresas que siempre,
sí, siempre, parecen sacadas de una leyenda
y son solo para ti.
Una conexión ancestral con la montaña vecina
Mira que te he dicho que no abuses de tu poder, Yamagami.
Te emocionas y al final acabas con una forma que da risa.
Exacto.
Ahora eres más pequeño que nosotros.
No pasa nada.
Sigo siendo el mismo.
Creo que me ha quedado bastante elegante.
¿Por qué te obsesiona tanto renovar el jardín?
Lo hago como pasatiempo. Quiero adaptarlo a la época del año.
¿A costa de descuidar y abandonar tu propia montaña?
La belleza de la naturaleza reside en dejar que siga su curso.
Ya, si eso lo entiendo,
pero ¿no te molesta ser tan pequeño?
-Tendremos que devolverte a tu tamaño. -Pero no hay prisa.
¿Te gusta estar ahí, dragón?
Parece como si estuviera en su casa.
El dios del precinto sagrado no se despierta.
No te preocupes.
Eso. Se habrá cansado, nada más.
Pronto se despertará.
El pollito también parece estar agotado.
¡Minato, ven a ver esto!
¿Carpas? ¿Cómo es que hay por aquí?
Se ve que se han perdido.
Pero por ahí no hay salida.
Están subiendo la cascada.
¿La están subiendo?
¡Más bien, están volando!
¡Adiós!
No os volváis a perder.
Menuda sorpresa.
Por cierto, ¿no decía la leyenda que si una carpa subía
una cascada se convierte en un dragón?
Son familiares de un dios.
Se ve que son de la ciudad vecina.
¿De la ciudad vecina?
Como Tsumugi, de la montaña vecina.
No le he visto desde entonces. Espero que esté bien.
A saber, pero el melocotón que trajo…
estaba amargo.
¿Cómo se atreve a traerme comida de tan poca calidad?
No me extraña, de tal palo, tal astilla.
Yamagami, ¿no te llevas bien con el dios vecino?
No.
¿Cómo será?
¿Dragón?
¡No me fastidies! ¿Las carpas de antes se han convertido en un dragón?
¡Ahí viene!
¡Es enorme!
No tengas miedo.
¿Cómo puedes estar tan tranquilo?
Es amigo de Oryu.
¡Minato, cierra los ojos!
¿Ha encogido?
Quiere saber si puede pasar.
Claro, adelante.
Te damos la bienvenida.
Esto…
Te lo ofrece como regalo.
Acéptalo.
Gracias.
¿Más?
¡Oye!
Te lo agradezco, pero ya es suficiente.
Dice que tiene que irse ya.
Vale. Siento no haberte ofrecido más.
¡Vuelve cuando quieras!
Por cierto, ¿qué es eso?
Ábrelo.
¡Qué buena pinta!
Son pastelitos de luna.
Están rellenos pasta de judías.
Ya lo tengo. ¿Volverás a tu tamaño si te los comes, Yamagami?
Sí. Me los comeré sin dudar.
¿Qué te parecen?
No están nada mal.
Pero no estás creciendo.
Este dulce es bastante inusual.
Mira, té chino.
Vale.
¡Come todo lo que quieras, Yamagami!
Ese es el último.
¡Con eso debería valer!
¿Qué tal?
Es una delicia.
¿Por qué no creces?
Tendrá que comer más para recuperar sus poderes.
Ojalá hubiera probado yo alguno.
Hemos comprado todos los dulces de lujo que podíamos.
Ya. Estoy deseando probarlos.
A ver si vuelves pronto a tu tamaño normal.
¿Esta no es la montaña de Tsumugi?
Así es.
Es una montañita adorable.
Creía que los dioses solo vivíais en montañas grandes.
El tamaño no lo es todo.
Solemos estar por todas partes, pero…
¿Qué? ¿Otro precinto abandonado?
¿Cómo te atreves a ser tan egoísta?
¿Has osado aparecerte ante mí?
Esto sí que es raro.
¿Un zorro?
Tiene nueve colas.
¿Es un espíritu?
No, es un dios.
¿Es el dios de la montaña?
Tenko
Se llama Tenko.
Tsumugi es su familiar.
Yamagami, no te llevas bien con Tenko, ¿no?
Ni bien ni mal.
¡Espera, Yamagami!
Te ha invitado.
¿Por qué?
Nunca he venido por aquí y nunca la había visto antes.
Pero te conoce.
Ella ve todo lo que ve su familiar.
Entiendo.
No sé si quiere verte o solo quiere tu inarizushi.
Es una invitación muy directa.
No me importaría visitarla si me invitara de forma normal.
No te garantizo que puedas volver.
Santuario Inari
Lo siento, creo que paso.
¿Qué? ¿El exorcista de la ciudad vecina?
Vi a un hombre llamado Ansho cuando eliminamos
a un espíritu maligno en un hospital abandonado.
¿Y es exorcista en la ciudad de al lado?
¿Qué hacía entonces en nuestro terreno?
Ni idea.
Saiga, lo he investigado porque había algo que no me cuadraba.
Buen trabajo. ¿Y bien?
Se ha visto a ese tal Ansho en Hojo
con alguien que diría que es su subordinado.
Pero no sé qué están haciendo.
Eso me preocupa.
Vale, lo investigaré yo también.
Gracias.
¿Le duele la espalda, señora?
Seguro que es culpa de un espíritu maligno.
Madre mía, ¿un espíritu maligno?
Lo sabemos porque los exorcistas vemos esas cosas.
Válgame el cielo. ¿Y qué se puede hacer?
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