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EL NIÑO
Perdón señorita. No sabía cómo despertarla.
Los Heelshire tuvieron que salir un momento.
Le piden disculpas señorita.
Y solicitan que los espere en el recibidor.
Parece salida de un cuento de hadas. ¿No es así?
Los Heelshire ya se han encargado de eso.
- Y puse sus cosas adentro. - Gracias.
¿Hay alguien ahí arriba? ¡Hola!
¿Hay alguien aquí arriba?
Hola ahí.
Disculpa.
Aunque no lo creas, de hecho trataba de no asustarte.
No, lo siento, yo brinque.
Creí escuchar a alguien arriba, así que...
- ¿Estás bien? - Si, lo siento. ¡Es tan estúpido!
- ¿Es Ud. el señor Heelshire? - No.
- Lo sabía. - No, soy el chico de los víveres.
El hombre de los víveres local.
Tengo una tienda, de hecho.
- De acuerdo, soy Malcolm, por cierto. - Hola.
Debes de estar aquí, por el trabajo de niñera.
Sí, Greta Evans.
Tengo víveres que desempacar allá abajo.
Por si quieres acompañarme.
Te puedo mostrar los lugares exóticos, como la alacena o la cesta de pan.
- ¿Eso te interesa? - Suena genial. Claro. Di por dónde.
- ¿Eres norteamericana, cierto? - Sí, mi primer viaje al Reino Unido.
Bueno, déjame adivinar.
California, ¿cierto?
- Montana. ¿Aquí? - Si, van en la cesta.
Por lo general soy muy bueno en estas cosas, tengo "un don" para ello.
¿Un don?
Adivinación, clarividencia, como quieras llamarlo.
Tenía una abuela que leía las hojas del té.
Mi madre leía las palmas dela mano.
- Bueno, ¿y tú que lees? - ¿Yo?
Sí.
La goma de mascar.
De acuerdo...
No podemos elegir nuestros dones, Srta. Evans.
Vamos, sí...
¿Si me permites? No seas tímida.
¿Dejarte que...?
Sí, te leeré tu goma de mascar, soy un profesional, confía en mí.
- De acuerdo. - ¡Ay Dios mío!
¡Muy bien!
De acuerdo.
Marcas de dientes interesantes.
Veo que eres una escritora...
de Phoenix, Montana.
Parece que viniste aquí, para inspirarte por la campiña inglesa...
y para alejarte del ruido y bullicio de tu vida en EE.UU.
- No. - ¿Estuve cerca?
Pero para nada. No.
- De acuerdo, un intento más. ¿Sí? - De acuerdo.
Sólo uno.
De acuerdo, de acuerdo, veo en que nos equivocamos.
Es muy obvio ahora.
Veo un pasado oscuro.
¿Estás huyendo de alguien, no?
Eso es lo que parece.
Tiraré eso ahora.
Me temo que ese fue mi mejor intento de coqueteo.
Aunque no lo creas, me consideran un encanto en este país.
Está bien.
Es increíble que cualquiera de nosotros se las arregle para reproducirse.
- ¿El pan? - Si, en la alacena a tus espaldas.
Así que, ¿cómo sería esta familia?
Bueno, son amables sabes y muy generosos.
Son las mejores personas que podrás conocer.
- ¿Y el hijo? ¿Brahms? - Brahms.
Él es...
No estoy seguro de cómo poder explicártelo de hecho.
Sra. Heelshire.
Es un gusto al fin poder conocerla.
¿Dónde están tus zapatos?
Brahms está muy emocionado de conocerla, Srta. Evans.
Nunca ha conocido a una norteamericana antes.
Estoy muy emocionada de conocerlo también.
Yo... Estaba segura de que deje mis zapatos aquí mismo.
Ya aparecerán. Es Brahms. El puede ser juguetón.
- Veo que tienes otros zapatos. - Si, los tengo.
Entonces apúrate. Ya los hicimos esperar demasiado.
Su nombre es la Srta. Evans.
Y queremos que te comportes lo mejor posible.
Eres muy inteligente. Y me gusto esa vez...
Papi.
Srta. Evans, permítame presentarle al señor Heelshire.
Srta. Evans.
Y este, es nuestro hijo Brahms.
Así que ya conociste a "Brahms" entonces.
¿Cómo estas, Brahms?
Ahora, llévatela en paz con la Srta. Evans.
Ha viajado desde muy lejos, solo para conocerte.
Ya me voy. La cuenta esta sobre la mesa.
Un gusto conocerte Srta. Evans.
Espero verte a la próxima entrega.
- Gracias, Malcolm. - Desde luego.
Es un gusto conocerte, Brahms.
Espero que los dos seamos amigos.
Papi, ¿llevarías las cosas de la Srta. Evans a su habitación, por favor?
Srta. Evans, será mejor que empecemos.
Tengo mucho que mostrarle.
Estarás toda sola aquí, querida, ¿crees poder manejarlo?
Sí, desde luego.
Ya hemos tenido a varias potenciales niñeras...
viniendo aquí, pero Brahms las rechaza a todas.
Pero, no eran ni tan jóvenes o bonitas como tú.
Lo despertaras a las siete de cada mañana y tienes que vestirlo.
De acuerdo.
Encontrarás sus ropas limpias, a tus espaldas.
Entonces, debería...
Despiértalo y vístalo Srta. Evans.
No hay mejor manera de aprender, que haciéndolo.
De acuerdo.
Despiértate Brahms.
Pues no sé tú, pero eso a mí no me despertaría.
- Es hora de levantarse Brahms. - No es un bebé, Srta. Evans.
No debe de tener miedo en lastimarlo.
Discúlpame.
Ahora, mostremos a la Srta. Evans como vestirte.
La dejaría hacerlo, pero me temo que estaríamos toda la tarde.
Brahms tiene 3 horas de lecciones, cinco veces a la semana...
Y me gusta empezar leyendo poesía.
¿Se sabe alguno Srta. Evans?
Me sé "Huevos Verdes con Jamón".
Bueno, no tiene que ser poesía desde luego.
Cualquiera de estos libros bastara.
Pero debe de leerlos con voz fuerte y clara.
Sí, desde luego.
- Sí, desde luego. - Excelente.
Después, sería Apreciación Musical.
¡Ay no, Brahms!
Debes de sentarte derecho. Como un buen niño pequeño.
Música, Srta. Evans.
No sé cómo Brahms sobreviviría sin su música. Es su mundo.
Claro, que le gusta más fuerte de lo que yo prefiero, pero...
le da tanta alegría, que no me atrevo a quitársela.
No tiramos comida en esta casa Srta. Evans.
Esta es una casa campestre.
- ¿Sabe qué significa eso? - No.
Significa, que estamos en constante batalla con los elementos externos...
el clima, las pantas, las plagas. En especial las plagas Srta. Evans.
Y por lo tanto tomamos ciertas medidas contra ellos.
Hola, mi amor.
El Sr. Heelshire le explicará el resto de sus deberes.
La comida, va aquí adentro.
Gracias. Y ahora, te enseñaré las trampas.
Hacemos lo mejor para mantenerla casa.
Y por cierto, ya no usamos más las chimeneas.
Es mucho riesgo y tristemente el último tendero...
que tuvimos, de hecho nos convenció...
de sellar con pintura las ventanas.
Personalmente no creo que todo esto sea necesario, pero...
La Sra. Heelshire está convencida de...
que las ratas, se meterán a las paredes.
Y Brahms desde luego, nunca ha sido...
muy de animales. El es muy retraído, ve.
Muy tímido.
Se lo que debe parecerle esto, Srta. Evans...
y para serle totalmente honesto...
no estoy seguro de cómo llegamos a esto.
Un poco a la vez y luego todo de golpe.
Supongo.
Lo que estoy tratando de decir, es que sea como se vea desde el exterior...
nuestro hijo está aquí. El sigue con nosotros.
- ¿Lo entiende Srta. Evans? - Sí.
Bien, ay bueno. Eso es muy bueno.
Dulce Jesús, manso veneno, cuida bien a este hijo mío.
Perdona mis errores, sufro por ganarme tu bondad.
Dios bendiga a mami. Dios bendiga a papi.
Dios bendiga a Greta.
Que Dios me bendiga a mí.
- Amén - Amén
Fuiste tan buen niño hoy, Brahms.
Te comportaste como un pequeño caballero.
Mami está muy orgullosa de ti.
¿Nos darías un momento para...?
¿Hablar con Brahms a solas en privado?
Segura.
Brahms...
Él la quiere Srta. Evans. La ha escogido, por así decirlo.
No lo sé. Todo esto es muy macabro.
Una casa enorme a mitad de la nada. Sin vecinos.
Las ventanas ni siquiera se pueden abrir.
Y no hay servicio de móvil, ni WiFi...
Greta, sabes que necesitabas irte de aquí.
La situación te es perfecta.
Siento que me estaría aprovechando de ellos.
No, solo te pagaron para ser niñera, de un muñeco.
Deberías de ver cómo le hablan.
Si, es un poco aterrador. Pero es solo por unos meses.
Puedes manejarlo.
Sandy, si esto fuera solo por dos semanas...
Greta, necesitas este dinero.
Puedes empezar de nuevo y olvidarte de lo que paso.
- ¿Y luego qué? - Vas a estar bien.
Tienes razón.
- ¿Qué? - Es Cole.
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