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Episodio 4 "Llegamos a Marcade"
Oye, Judge, ¿necesitas ayuda?
No hace falta. Quédese sentado y descanse.
¿Hay alguna comida que no les agrade?
No le hacemos ascos a nada.
Tiene mucha maña este chico.
Cómo se nota que nunca has cocinado.
Pues no, la verdad. ¿Tú tienes buena mano para la cocina?
Lo justo para que sea comestible.
Eso ya es mucho.
La cena estará enseguida. No tardo nada.
Gracias, Judge.
Como siga consintiéndome tanto, no podré escoltar a otro que no sea él.
Ya te digo.
Vaya, pues sí que es práctica la magia espacial.
En tu tierra no tenéis de eso, ¿no?
Miedo me da volver tras acostumbrarme a ella.
La cena ya está lista.
¡Esto es todo un menú degustación, Gil!
Y todo esto con solo una sartén.
Adelante, coman cuanto quieran.
-Vale. -Que aproveche.
Esto está espectacular.
¡Muchas gracias!
-Come, antes de que se enfríe. -No, tranquilo.
Todo sabe mejor en compañía, ¿no crees?
¡Cierto!
Va a hacer falta que alguien monte guardia.
Podrían aparecer bestias o malhechores.
Entonces, me quedaré yo.
Tú descansa bien, que has estado todo el día conduciendo.
Pero es que…
Si te pasa algo, estamos perdidos, así que al sobre.
Pues muchas gracias.
¿Os importa que haga la primera ronda?
Es que si me duermo, luego no hay quien me despierte.
-Vaya, qué inesperado. -Este tiene muy mal despertar.
Tampoco te pases, que no es para tanto.
Puedo montar guardia toda la noche.
Lo siento, pero no lo permitiré.
Lo suponía.
Solo tengo una esterilla para que se tumbe dentro.
Me basta y me sobra.
¿Podría leer un libro mientras tanto?
El auge de Marcade
-Vigila en condiciones. -De acuerdo.
Judge, descansa bien para mañana.
¡Lo haré!
Buenas noches.
-Hasta mañana. -Avísame si pasa algo.
Ya puedes dormir bien tú también u olvídate de hacer guardia.
Idiota.
El auge de Marcade
El auge de Marcade
El auge de Marcade
El auge de Marcade
El auge de Marcade
Debería despertarle ya.
Casi no entran de lo altos que son.
¿Ya es mi turno?
¿Cómo puedes despertarte con tanta facilidad?
¿Ya has dormido algo?
A la intemperie tengo el sueño ligero.
Seguro que apenas has descansado.
Lo suficiente.
Gil.
Duerme como un tronco.
Qué a gusto he dormido.
Solo será un instante.
Su cara mientras duerme…
Pienso contárselo a Stud para que se chinche.
Seguro que me llevo un castañazo.
¿Qué estás haciendo, chaval?
Y yo pensando por qué no salías del carro…
¡No! ¡No es lo que parece!
Buenos días.
Ya se divisa la ciudad.
La cola es larguísima.
Es para la inspección aduanera.
También te digo que dejan pasar a cualquiera.
Por lo visto, el señor del lugar se enriqueció rápidamente.
Así es. Cuando este lugar no era más que una ciudad de mercaderes,
el abuelo del actual señor recibió un título nobiliario.
Fue porque quien gobernaba aquí entonces le adoptó, ¿verdad?
-Veo que estás al tanto. -Lo he leído en un libro.
Antes de mejorar su statu quo, su abuelo siempre había sido comerciante.
Era conocido entre todos y muy diestro con todo tipo de negocios.
Se convirtió en uno de los mercaderes más ricos de su generación.
Con el tiempo, fue invirtiendo en la ciudad
y reavivó el comercio y las rutas comerciales.
El señor de entonces no era muy competente.
Y aun así, dicen que el abuelo de este le tenía un profundo respeto.
Supongo que por esa misma razón decidió adoptarlo, ¿no os parece?
Que los comerciantes aún sigan confiando en él
es prueba de sus destrezas como mercader y gobernante.
Igual es porque está ocupado,
pero el señor actual no se muestra en público.
Nadie ha visto su rostro.
¿No se muestra en público?
Bueno, dicen los rumores que a veces sale de incógnito por la ciudad.
-Espabila, que nos toca. -¡Sí, perdón!
Señor Lizel, ¿ya tienen dónde quedarse?
Aún no.
¿Por qué no se alojan en la casa de mi abuelo?
Gracias, pero no queremos interrumpir el reencuentro.
Buscaremos una posada.
¡Insisto!
No te preocupes. Gil dice que algo habrá si no nos ponemos estupendos.
¡Me niego!
No puedo permitir que se aloje en un cuarto cochambroso.
¡Se me haría insoportable!
Pero ¿qué imagen tienes de mí?
Pues la que aparentas.
Al menos acepte esto.
Es una tarjeta con mi nombre y el de mi negocio.
¿"Marcadia" es el negocio de tu abuelo?
Sí. Con esto les resultará más fácil conseguir alojamiento.
¿Puedo quedarme algo tan valioso?
Por supuesto. Úselo, por favor se lo pido.
Muy bien, lo aceptaré encantado.
¡Prométame que no escoltará a ningún otro carruaje!
¡Tiene que regresar conmigo!
Iremos a buscarte a la tienda dentro de tres días.
¿Se puede saber por qué le consientes todo?
Es que me pone esa carita y así es imposible negarse.
Lo primero es buscar un techo.
Y querrás comer fuera, supongo.
Oye…
Hoy es su día de suerte, señor. ¿Está buscando en qué invertir?
Si es el caso, permítame que le hable de mi nuevo negocio.
Tiene toda mi atención, caballero.
¿Ya empiezas? Camina pegado a mí.
Que tenga un buen día, señor.
Pasa de largo de esa gente.
Me apetecía hablar con alguien, para variar.
No estamos aquí de juerga.
Vamos, que no tenemos todo el día.
Posada
Nada mal este sitio, ¿eh?
Lo que hace tener el respaldo de un gran mercader.
Y el dueño nos ha tratado como a reyes.
¿Y bien? ¿Dónde quieres ir?
Empecemos por los sitios más conocidos.
Relájate, piltrafilla.
¡Maldito seas! ¡Despídete de tu vida! ¡Te juro que de esta te mato!
¿Me ha confundido con alguien?
¡Eso no es posible!
Pero es la primera vez que nos vemos.
Eso es porque la gente como tú nunca recordaría a alguien como yo.
Entonces, deje que le pregunte. ¿Qué agravio le he cometido?
¿Tú me lo preguntas?
Da un paso más y eres hombre muerto.
¡Me has arruinado el negocio, maldito oportunista!
Te han vuelto a confundir con un noble.
Menudo problemón.
Insisto en que se confunde de persona.
¡No trates de engañarme!
¡Eres el único noble que anda merodeando por la ciudad!
¡Te daré tu merecido!
¿Sabe por qué motivo se arruinó su negocio?
-¿Qué importa eso? -Vamos, que no lo sabe, ¿no?
Fuiste tú, maldito. ¡Y por una nimiedad!
¿Será que no cumplió su promesa con esa "nimiedad"
y, aun así, pretendía montar aquí su negocio?
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