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¿Aún no se ha despertado?
Menudo follón todo…
Yo criaré a este chico.
Sé que puedo convertirle en un mago.
No sabemos cuándo se convertirá ese chico en la Ruina.
Yo confío en Luna. Confío en ella.
Por cierto,
te quería preguntar sobre la Bruja de los Gatos.
¿La conocías?
Esto ocurrió antes de que Sisi, el gato negro, viviera en casa de Luna.
Mirad, ¿no es ella?
Es la que se mudó al bosque y obtuvo una dispensa para ser bruja negra?
Episodio 5 No puedo volver al bosque de los gatos
Luna, la "Bruja Champiñón".
¡Mirad, qué asco! Brotan setas por donde pisa o toca.
Oye, Dorothy, si vamos a espiarla, al menos baja la voz, ¿no?
¡Pero es que menudo ascazo!
¿No me has escuchado, Dorothy?
Ya lo sé, Mago Murciélago.
Venimos en representación de las brujas negras
para espiar a esta chica nueva tan sospechosa.
¡Escuchadme, se os ha mudado cerca una chica muy rarita!
¡Tenemos que ir a buscarla!
Pero si nadie nos ha pedido venir, ¿no?
¡Tú calla, Mago Ratón!
Abusona de segunda
Ojalá irme a casa…
Solo se mete con los más débiles
La que se debería callar eres tú.
Abusona de segunda
Solo se mete con los más débiles
Usamos nuestra magia para ayudar a purificar este mundo contaminado
y protegerlo sin que se nos vea.
Somos brujas negras y magos negros orgullosos.
-Pero estamos en prácticas. -¡Pronto los seremos de verdad!
Sin embargo, esa Bruja Champiñón…
Al parecer se ha convertido en una bruja negra sin entrenar nada.
¿Cómo ha podido conseguirlo?
Lo que estás es celosa.
Es demasiado sospechoso para ser verdad.
¡Mirad, ya se ha coscado de que estamos aquí!
¡Y todo porque no os calláis la boca! ¡Venga, escondeos!
Pero si eres tú la que no deja de hablar…
¿Serán ciertos los rumores?
¿Qué rumores?
Los que decían que era una criatura maldita…
y que gracias a su magia ha evitado convertirse en la Ruina.
¿Era una criatura maldita?
Su aliento y su cuerpo desprenden veneno por eso.
Las setas que cultiva también están envenenadas.
¿Qué dices? ¡Qué ascazo! ¿Y qué hace aquí?
Nos ha pillado, pero creo que nos está preparando té.
Menudo desastre. Una niña rarita es una bruja negra, igual que nosotros.
Fijo que arruina nuestra reputación.
Aunque no nos parecemos, seguro que los humanos no notan la diferencia.
He oído que el amo, el Mago de las Bestias, la está cuidando.
Aunque no podamos ser amigos, ¿qué tal si le damos algo de espacio?
¿Qué has dicho?
¿Llama la atención y el amo le enseña cosas pese a que no es su aprendiz?
¿Está obligando al amo a perder el tiempo con ella
en lugar de darle clase a sus mejores estudiantes?
Está celosa y la odia.
Cuánto prejuicio…
No me lo puedo creer. No la pienso perdonar.
¿Por qué le has mencionado al amo?
Lo siento.
¡Así no se sirve té a los invitados! ¿Dónde tenéis vuestros modales?
¡Le haré la vida imposible hasta que se largue de aquí!
¿Eh?
¿Cómo hemos acabado aquí?
Tú sí que no tienes modales…
Qué guay, ¿verdad, Luna? Sé que querías tomar el té con más gente,
tal y como lo leíste en el libro del otro día.
¿Qué?
Mierda. Aun así, no pienso bajar la guardia.
¿Has hecho estas con tus manos envenenadas?
Qué miedo, no pienso probar nada.
Es lo peor.
Qué bien, ¿verdad, Luna? Por fin puedes hablar con gente.
Venga, tú puedes.
¿Qué?
Hasta ahora nadie se te había acercado tanto.
Es tan desgraciada que no sabe ni cuándo se están burlando de ella.
Se ha protegido las manos mientras hacía las galletas, así que son seguras.
Estamos aprendiendo mucho sobre modales.
¿No te alegra que nuestros primeros invitados sean tan buenos?
Qué día tan maravilloso estamos pasando.
Si no las queréis, me las puedo comer yo.
La Bruja de los Gatos se quedó asombrada.
Todo ese mar de buena voluntad la dejó indefensa y le quitó su actitud tóxica.
La crueldad de la que solía hacer alarde ya no tenía motivo para existir
en un ambiente en el que se respiraba tanta soledad.
Y eso la dejó fuera de juego,
sobre todo porque nunca nadie le había dicho que era buena persona.
Otra vez esa bruja negra.
Solo sabe darle de comer a los gatos callejeros.
Por la noche forman mucho jaleo.
Ni siquiera nos ayuda a deshacernos de los ratones.
Todo esto es culpa tuya.
Me echan la culpa de todo porque he dejado de poner trampas para ratones.
¿Y qué quieres que haga? No puede trabajar sin sus familiares.
Y nosotros no podemos recabar información si no nos habla nadie.
Gracias por comprenderme.
Es difícil trabajar en un lugar donde odian tanto a las brujas negras.
¿Eh?
Tú debes de ser la bruja de las setas de la que todo el mundo habla.
Últimamente he notado a alguien ra…
A alguien que se paseaba mucho por delante de la tienda.
¿Eras amiga de la Bruja de los Gatos?
Yo no diría que somos amigas.
Pero es una chica difícil, ¿verdad?
¿Se ha metido contigo?
¡La culpa es tuya! ¡Ay, quita!
Ella no es así.
Ha hablado.
Es una persona maravillosa.
Gracias a ella he podido venir a esta librería.
Solo sabe hacerme favores. Creo que es muy buena.
"Buena" no es el adjetivo que se me viene a la cabeza
cuando pienso en la Bruja de los Gatos.
A partir de entonces, cuando le decían algún cumplido a la Bruja de los Gatos,
se le cambiaba la cara, era como si estuviera hechizada.
Poco a poco fue visitando más a la bruja de las setas
para seguir sintiendo lo nuevo que sentía.
Luna, ¿no te alegra que te haya prestado el libro que querías leer?
Los pájaros la ciudad dicen que la Bruja de los Gatos es malvada,
pero eso no es cierto, ¿verdad?
Es una bruja muy simpática y nos visita a menudo.
Nos divertimos todos los días.
Estas duchas de piropos desarmaban la crueldad de la bruja.
Luna, tu cuerpo es venenoso porque eras una criatura maldita,
pero también porque absorbes y purificas el veneno del mundo.
¿Sabías eso?
La gente te critica porque no les importas.
No me lo puedo creer.
Son lo peor. No conocen a Luna.
Debería decirse eso a su yo del pasado.
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