The first 200 lines.
Ya sabes lo sensible que me pongo.
En la fiesta nos noté distanciadas.
No es que no quiera tu felicidad. No es una competición.
Lo vi como falta de apoyo.
- Primera noticia. - No quería decírtelo…
Pero ahora sí. No quería a todo el mundo alrededor.
Me tenía estresada el conocernos los cuatro.
Tenía curiosidad por ver cómo iba a ir.
Pero te vi tan contenta que no quise…
interponerme.
No me digas lo que quiero oír. Así no van las cosas.
No soy tan sensible como tú.
Esta situación es culpa de la máscara que siempre
me he visto obligada a llevar.
Debemos apoyarnos. En el amor y en la amistad.
Las malas amistades me enseñaron a tener un círculo reducido.
Todavía tengo cosas que aprender.
Lo siento.
Que me digas eso…
Es un punto y final.
Oh, joder.
POLONIA
Quizá tenga que cambiar de armario.
No le gusta nada. Es muy tiquismiquis.
¿Y tú? Se nota que te eliges la ropa.
Tienes razón.
- ¿Cómo estás? - Genial.
- Estás preciosa. - Gracias.
No me aburro. Me río mucho con él. Damian es Damian.
A mí me estaba gustando conocerle, pero a veces no sabía
si se reía de mí, si iba en broma o si iba en serio.
- Es la parte dura. - Mucho.
Sé que tiene su lado sensible.
También me habla en serio.
El Damian payaso con bermudas es un plus.
Además, tenéis el mismo objetivo vital.
Sí. Nos unió el deseo de ser padres.
- Os apoyo. No llores. - Muchas gracias.
- Vales muchísimo. - Eres un amor.
Creo que me voy a quemar.
- ¿Sí? - Deberíamos haber traído gorras.
¿No tienes un chal?
No me lo he traído. Según tú, no hacía falta.
- ¿Según quién? - Tú.
- Te he dicho que te lo traigas. - Has dicho que mejor no.
¿Pasa algo si me quito esto?
Para nada.
No quería, pero vale.
¿Cómo estás hoy?
- ¿Has puesto esto aquí? - Ya estaba. Tranquila.
Quiero comer algo.
Quiero M&Ms.
¿Tú quieres comer algo?
¿Sabes que no estás al sol?
- Sí. - Vale.
Tengo las piernas blancas, pero la parte superior bronceada.
Qué guay. Una fiesta privada…
- Sí. - En una piscina.
Me pregunto cuánto costará.
¿Qué?
La fiesta de hoy me ha hecho ver
cuánto me importa que mi pareja sea romántica.
Necesito saber que la otra persona siente algo.
La mejor forma de expresarlo es con palabras o gestos.
No sé qué está pasando.
Seguro que Malika siente que me importa, pero yo no siento que le importe.
- Todavía no te vayas. - ¿Todavía no?
Quédate conmigo.
- ¿Te estás divirtiendo? - Sí.
- ¿Pero más conmigo? - Sí.
Me voy con los chicos, ¿vale?
Vamos a…
¿Quieres un trago?
- Ahora no. - ¿No?
Vale, vete.
¡Kamil!
¿Me das las gafas?
Solo un momentito, ¿vale?
¿Has ido a darle un beso? ¿Era la hora de los besos?
- He ido a darle las gafas. - Ve.
- Compartimos un par. - Ve con tu chica.
¿Tienes un horario para los besos?
Julia, te veo mucho más tranquila.
- Os complementáis. - Sí.
Tenéis un humor distinto, él es más grosero, pero sois perfectos.
- Como todos. - Estoy tranquila.
Me tranquiliza. Con los chicos, es muy divertido y enérgico.
Quiero que me dedique tanta energía como al resto.
Debería ser así.
PODÓLOGA
¿Os da miedo llegar a Varsovia?
Un poco.
Tendré que viajar mucho. Quizá me vaya toda una semana.
¿En serio?
Estamos bien, pero no tendré tiempo para ella.
¿No os pasa que…?
Estoy feliz. Amo a mi mujer. Pienso que es demasiado bonito.
- Yo igual. - Me pasó ayer.
Es demasiado maja y alegre. Me gusta, pero…
- No es la vida real. - Me he acostumbrado.
Siento que nos conocemos de hace meses.
Bromeamos, nos besamos.
- Todo funciona. - Sí.
Hay algo que no me cuadra.
Lo normal es que todo vaya mal.
- Yo estoy igual. - Y yo.
Vale, vayamos con nuestras mujeres.
- Pidamos un beso… - Y vuelta.
- Y vuelta. - ¿Aceptarán? Parece una prueba.
Hola, preciosa. ¿Te puedo pedir otra ronda?
¿Me das un beso?
- ¿Me echas prosecco? - ¿No es muy dulce?
- También hay cerveza, ¿no? - ¿Después del prosecco?
Bueno, allá tú.
Me siento un poco incómoda. No estoy acostumbrada a esto.
Me supera emocionalmente.
Me he dado cuenta de que Malika está levantando un muro entre nosotros.
No necesito cumplidos.
Me basta con que sonría cuando le digo algo bonito.
O que me busque con la mirada.
¿Te vas?
Me preocupa lo que está por venir.
Las relaciones deben evolucionar. Si no, acabaremos en un círculo vicioso.
- ¿Qué pasa? - Nada.
¿Qué pasa?
- Vale… - Nada, es que…
Es una situación incómoda.
Si no quieres hablar, no te hablo más.
¿No? Si no quieres hablar, me voy.
Vale.
¿En serio?
Vale, pues me voy.
Me largo. No me gusta esta situación.
A mí tampoco. ¿Vamos a hablar del tiempo?
Vale, pues me largo.
De verdad que no entendí qué estaba pasando.
Para mí, la comunicación es más que habar de sentimientos.
Necesito escuchar que le importo.
Ya podría abrirse y mostrarme su lado sensible.
Me falta algo. No sé exactamente qué.
Quizá hablar más de sentimientos.
No me puedo quitar algo de la cabeza.
Creo que me equivoqué al elegir.
Así que…
Sí.
¿Quieres el postre ahora?
Se me había olvidado.
Qué rico.
- ¿Tienes alergias? - A la estupidez.
¿Cómo vives contigo mismo?
Achís.
- En la cabina eras diferente. - Era el período de prueba.
Quiero reclamar.
No hemos llegado al límite de nuestras bromas.
Todavía no hemos cruzado ninguna línea.
Espero que no ocurra, que ambos conozcamos los límites.
He contado que dices que tengo cara de amargada.
Sí, pero cuando te dejas conocer…
- ¿Qué? - Es adorable.
Vale, bien.
- Así son las cosas, viejo. - ¿Ya somos viejos?
- Tú sí. Yo no. - Sea broma o no…
Te vas a enterar.
- ¿Ganas de verme con el vestido? - Sí, lloraré.
- ¿Sí? - Sí.
¿Qué canción elegirás para nuestro primer baile?
- ¿Puedo pensar una coreografía? - Ya me la imagino.
¿Qué?
- Podemos empezar con algo de 50 Cent. - Ya empiezas.
Deja que te enseñe los pasos.
- No. - Vale…
¿No?
- ¿No quieres? - No, qué vergüenza.
Bailemos para divertirnos.
- Vamos. - ¿Qué?
- No. - ¿No?
- ¿En serio? - Sí.
Igual eres demasiado tranquilo para mí.
- ¿Por no querer bailar? - No lo sé.
¿Y tu sonrisa?
- ¿Seguro que puedes seguirme el ritmo? - Te rayas mucho.
¿Cómo vas a bailar conmigo si te da vergüenza?
No será así.
Ya sabes que soy un poco…
Quizá te resulte abrumador.
PODÓLOGA
Me preocupa no ser lo suficientemente guay,
que no quiera hablar conmigo o que se vaya a aburrir.
- ¿Qué pasa? - Nada.
Hay muchas cosas que te incomodan. Igual somos muy distintos.
No quiero que luego te sientas incómodo con todo
y que eso me frene.
Me da miedo dejar de ser yo.
Hacerme pequeñita a tu lado. No quiero eso.
- Estás adorable cuando te enfadas. - Vale.
Vale.
Voy a hacerte una lectura amorosa.
Finjamos que buscas mis servicios.
- Debes pagar. - ¿En serio?
Valdría hacerme un té o darme un masaje.
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