Mistari 200 ya kwanza.
ROKUDENASHI
Producción: IMAIZUMI Kaneo Fotografía: NARUSHIMA Tôichirô
Música: KINOSHITA Chûji
Decorados: YOSHINO Masataka Sonido: YOSHIDA Shôtarô
Iluminación: TAMURA Akio Montaje: URAOKA Keiichi
Con:
TSUGAWA Masahiko KAWAZU Yûsuke
TAKACHIHO Hizuru
YAMASHITA Junichirô HAYASHI Yôsuke
CHINO Kakuko WATANABE Fumio
MISHIMA Masao YASUl Shôji
Guión y dirección: YOSHIDA Kijû
Es ésa. La secretaria de mi padre.
¿Te llevamos?
¿Vas a la oficina?
Sí.
Prefiero ir en taxi.
Veo que no nos tienes confianza.
Sabemos que sacas dinero del banco el 28 de cada mes.
No te preocupes, sube.
Vamos, no te hagas rogar.
- ¿Qué haces? - Tomo un pequeño préstamo.
No pueden hacer eso. Es robar.
Son unos ladrones.
Bueno, sírvanse.
Es el dinero de tu padre.
Tiene razón.
El dinero es de mi padre, ni siquiera es robar.
Creía que haría una escena. Qué decepción.
Devuélvele el dinero.
¿Devolvérselo?
El juego ha terminado.
Fue muy divertido.
Es una lástima.
Toshio-san, más te valdría dejar de reírte de la gente.
Vas a tener problemas.
¿Y tú, te crees un estudiante?
- No eres más que un inútil. - Habla por ti.
Avara con la plata de los demás, ¡linda mentalidad!
No es fácil, esa nena.
No tenía nada que perder. Le haré tragarse su orgullo.
Ahora me dieron ganas de hacer algo.
Toda la plata que nunca tendré.
Es una locura que robar te haga sentir tan bien.
Como la ira que estalla de repente
y derrumba los viejos muros de la sociedad.
¡Basta con ese tono de comentarista de los medios!
Me da ganas de vomitar.
"Inútil"...
La sociedad está llena de contradicciones.
Y en el caso de Japón, que tiene una economía tan frágil,
eso se ve de inmediato.
Aquí estamos nosotros.
Más queremos protegernos, más insatisfechos estamos.
Incluso inconscientemente.
Pero no es cuestión de lamentarse o ponerse sentimental.
Si no, mañana seré yo
el que termine en la calle.
No busque excusas.
Sin duda lo hago...
Pero si me critica, ya ha perdido la partida.
Es como un perro apaleado.
No sea absurdo. ¿Qué se propone?
No he venido para rebajarme ante usted.
Bueno, mucho mejor.
Si Uds. fueran simplemente rivales,
para mí, ésta sería una negociación más.
Sr. Akiyama, hemos venido a hablar.
Creí que quería llegar a un acuerdo.
Me temo que eso sea imposible.
¿No podemos entendernos?
¿Qué le parece?
Vea,
honestamente creo que todos los hombres son lobos.
No esperaba oír semejantes estupideces.
Bueno, voy al grano, entonces.
Al menos sea fiel a sus ideas.
Los perros apaleados suelen ladrar.
¿Qué le causa tanta gracia?
Eso de los lobos.
¿Por qué? ¿Un argumento raro?
Lo raro no era el argumento. Es usted.
No se ría, que parece más vieja.
Le salen arrugas en los ojos.
Lobos que amenazan a otros lobos...
Y a lo mejor, Ud. no es más que un corderito.
¿A qué se refiere?
A los lobos que codiciaban su dinero.
Toshio y sus amigos me abordaron cuando salía del banco.
¡Idiotas! No tienen el sentido de los valores.
¿Y eso es todo?
¿No les va a decir nada?
Estamos en democracia, ya no se reta a nadie.
En todo caso, me dan pena.
En mis tiempos era otra cosa.
Basta, esa historia ya la conozco.
Claramente, su liberalismo hace agua.
Y sin embargo, a mí me parece la mejor forma de educar a mi hijo.
Tiene razón, el liberalismo lo ha beneficiado mucho a Ud.
Libre comercio, libre competencia...
¡Es despiadada, Ud.!
200.000 yenes.
Y los dejamos escapar así nomás. Qué vergüenza.
¿Todavía con eso? Tú no sabes perder.
Uds. dos no entienden nada.
Jun y yo necesitábamos efectivo.
- ¿El dinero lo es todo, eh? - Tal cual.
Lo lamento, no somos como Uds.
Si sólo fuera una cuestión de dinero, todo sería fácil.
¿Fácil?
Adelante, desprécianos.
No lo digo con desprecio.
Ya sea el dinero u otra cosa, envidio a la gente que se apasiona por algo.
¡Lo que me faltaba! ¡Akiyama habla de pasión!
La tristeza del hijo pródigo... Tiene todo lo que quiere, pobre.
El gánster bebé en su baño de agua tibia.
Cuéntame,
¿dejarías la comodidad de tu hogar?
Chocolate a la mañana.
Lujo y placeres por la noche.
¡Longevidad garantizada!
¿Te ofendiste?
Mientras haya cólera hay esperanza.
Hijo pródigo y pusilánime, tienes razón.
Sólo que, si esto fuera un revolver de verdad...
¿Qué, te dispararías?
¡No lo harás! Ni siquiera yo lo haría.
Oigan, ya molestan. Y tú, déjalo tranquilo...
Jun, tu turno.
¡Mamá!
Tu hijo es un inútil, un pusilánime.
Pero créeme, mamá.
Yo también sufro.
El mundo...
El mundo me ha hecho el miserable que ves.
¡Mamá!
Si muero, no me llores.
Ni una lágrima.
No serviría de nada.
Moriré riendo.
¡Malditos sean!
¡Bravo! Arte superior.
- La mejor del día. - No me hagas reír tanto.
- ¡Me vas a hacer a llorar! - ¿Tú también quieres un revólver, Akiyama?
- Es un lindo juguete. - Bueno, brindemos.
¡Por nuestro gran actor!
Jun, levantate.
¡Salud!
- ¿Puedo entrar? - ¿Quién es?
- Lo busca su padre. - ¿Está en casa?
- Una vez que vuelve temprano. - Creo que vuelve a salir.
Solo el padre y el hijo. No va a ser divertido.
Le echará la bronca por lo de hoy.
¡Eh! Más bajo, que nos van a oír.
No puedo bajarlo.
Esto se oye a todo volumen. Con el cuerpo.
- ¿Están aquí otra vez? - Sí.
Preferiría que los vieras menos.
Tus amigos no valen gran cosa.
Ni vale la pena que te lo diga.
Hasta tú te das cuenta.
El año que viene, en la universidad, no te va a sobrar el tiempo...
Entiendo. ¿Algo más me quería decir?
No.
¿Necesitas dinero?
No, no especialmente.
Parece que emboscaron a alguien a la salida del banco.
Sólo para divertirnos.
Pero Makino se asustó.
Dice que parecían lobos.
- Lobos... - Los tomó por matones.
¿Qué tienes que decir a eso?
En el futuro, si necesitas dinero, primero hablas conmigo.
- ¿De acuerdo? - Sí.
Esto es todo. Puedes irte.
- ¿Estaba enojado? - Mi padre nunca se enoja.
Me lo imaginaba. ¡Un padre comprensivo!
Y un hijo que no puede dar pelea.
Tuvo el tupé de llamarnos lobos.
- ¿Quién, tu padre? - La secretaria.
¿La nena difícil?
Juro que muy pronto se tragará su orgullo.
Soy yo.
¿Qué pasa? ¿Qué les pasa?
Nada.
¿Otra vez pelearon?
No es eso.
¿Y qué pasa entonces? ¡Dime!
¿Qué podrías hacer, tú?
- No es asunto tuyo. - Justamente, sí.
Compartimos la casa. Si siempre están peleando,
se hace difícil vivir aquí.
- Es por las cuotas. - ¿Las cuotas?
Hisako sigue con lo suyo. Compró una heladera a crédito.
Lavarropas, aspiradora, televisión...
Hasta las cacerolas compró en cuotas.
Así se va casi todo mi sueldo.
No sabe lo que es el ahorro.
Como si pudiéramos darnos el lujo...
¡Pero querido! No son lujos...
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