Mistari 200 ya kwanza.
- ¿Quién es? - Ripley.
La puerta está abierta.
- Aunque parezca increíble. - Llevo dos meses esperándote.
¿Qué tal...?
¿maestro Tiziano?
Hijo de puta, me llamo Pogash.
- ¿Cuándo saliste de Hamburgo? - Esta mañana.
- ¿Qué tal tu esposa? - ¿Cuál?
- ¿Cuándo regresas? - Esta noche.
No eres un hombre serio.
Creo que esto sí es serio.
He vendido un cuadro y estoy listo para vender otro.
- ¿Cuánto? - Dos mil dólares para ti.
Te dije que tengo buen ojo.
Cuídalo bien. Uno nuevo es difícil de adquirir.
¿No crees que lo sé bien?
Éste...
Creo que por éste incluso podré sacar más.
Podría vender dos de éstos en seis meses.
En seis meses puedo pintar cinco.
- Intenta vender cinco. - Dos.
No trabajes tanto para estar muerto.
¿llevas ese sombrero en Hamburgo?
¿Qué tiene de malo un vaquero en Hamburgo?
Estamos a 6 de diciembre...
1976.
No hay nada que temer,
salvo al miedo mismo.
Sé cada vez menos sobre...
mí mismo,
y sobre los demás.
Hay demasiadas cosas que no sé...
Y no duermo por las noches pensando en ello.
Incluso este río...
Este río me recuerda a otro río.
Y ese río fluye...
fluye hasta el mar,
y a donde ese río va,
Dios sabe que es donde quiero estar.
Señoras y señores,
llegamos al punto álgido de la subasta.
Un precioso cuadro de la época tardía de Derwatt.
Déjeme verlo de nuevo, por favor. Gracias.
Como bien saben,
ya casi no quedan "derwatts" en el mercado,
quizá sea ésta su última oportunidad.
Número 132: Derwatt.
Tengo delante varias ofertas por escrito,
comencemos por...
17.500 marcos.
17.500 marcos. ¿Alguien da más?
17.500 marcos.
18.000, 19.000
20.000, 22.000 24.000
24.000 marcos. 25.000.
26.000
26.000 marcos. A la una, a las dos...
27.000 ¿Sube usted?
28.000
30.000
30.000 marcos. ¿Nadie sube?
- ¿Nadie sube? - Yo no pujaría tanto.
¿Por qué no?
No me ofrece confianza.
¿Qué tiene de malo?
He trabajado tres días con ese cuadro.
Fíjese en los colores.
Ese azul no es el mismo que el de los otros "derwatt".
¿Alguien ofrece más?
En América será una venta segura.
- Estamos en 34.000, 35.000 - ¿Una venta segura en América?
En Tejas me lo quitarán de las manos.
36.000. 36.000 marcos. 38.000
- En Tejas. Sí, en Tejas.
42.000 marcos.
Hagan bien visible su puja.
42.000 marcos. 44.000 marcos.
44.000 marcos.
A la una...
46.000
48.000
40 y...
50.000
52.000
54.000
54.000 marcos.
56.000
¿Alguien sube? ¿Sigue pujando?
58.000 58.000 marcos.
¿Nadie sube?
¿Quiere ofrecer más?
A la una, a las dos...
60.000 marcos. 60.000 marcos. ¿Nadie sube?
¿Quiere ofrecer más?
¿Continúa pujando?
60.000
¿Quiere ofrecer más?
A la una, a las dos...
62.000 marcos.
62.000 marcos.
62.000 marcos, ¿alguien sube?
¿Desea seguir pujando? ¿Sigue pujando?
62.000 marcos. ¿No hay más ofertas?
A la una, a las dos y a las tres.
62.000 marcos, señor Wiinter.
Muchas gracias, señoras y señores.
Haremos un descanso de quince minutos,
durante el que les ofreceremos un pequeño refrigerio.
- ¿Contento? Sí.
Del todo.
- Enhorabuena, Sr. Winter. - Gracias.
- ¿Qué tal está Daniel? - Bien.
- ¿Te llevas ahora el cuadro? - No.
Envíalo a Nueva York.
No volveré hasta después de Navidad.
Me voy al campo, a Canadá, nada de teléfono ni cosas así.
- No se ha vendido. - Está bien. Otra vez.
- Adiós. - Adiós.
Sr. Winter, ¿está satisfecho? - Como siempre.
Aunque a Jonathan no le gusta el azul.
Le presento al Sr. Ripley. Sr. Winter.
- Encantado. - Encantado.
El Sr. Zimmermann.
Ah, sí.
He oído hablar de Ud.
- Vámonos, Allan. - Disculpen.
Perderás el avión.
No se lo tome a mal.
Zimmermann...
está en un momento difícil.
Es un buen enmarcador, pero...
ya no es buen restaurador. - ¿Por qué?
Está enfermo.
Una enfermedad hematológica.
Sin esperanza de recuperación.
Ninguna...
tal vez.
Además recibe un tratamiento caro,
que su mujer...
debe ayudar a costear.
10.11.59...
Vamos, no estás dormido.
- ¿Dónde estabas? - ¿Por qué estás aún despierto?
Los camiones hacían mucho ruido.
Ya nos quedamos en casa.
Buenas noches.
Que duermas bien.
- ¿Puedo dejar la luz encendida? Sí.
¡Quieto!
Tengo una pistola.
Quiero que se mueva muy despacio.
Y mantenga los brazos en alto ante usted,
quiero verle las manos.
Muy despacio ahora.
Déjate de películas, Tom.
- Llevo dos horas esperándote. - Has irrumpido en mi casa.
Debería volarte la cabeza.
Voy a decirte la verdad,
la única razón por la que no lo hago
es porque alguien podría oírme.
- Te envié un telegrama, Tom. - Un telegrama, ¿eh?
¡Vamos, entra en la casa!
Alguien que tenga aspecto de ser incapaz de hacer tal cosa.
Escucha,
conozco a rockeros,
conozco a abogados,
conozco a marchantes de arte, a proxenetas, a políticos,
¿pero el asesinato?
No quiero saber nada de eso. Punto.
No es tan fácil, Tom.
Me debes algo, no lo olvides.
¿Ah, sí?
Es una locura, Minot.
Ya le entregué 60 marcos.
Lo siento, pero ha salido un poco más caro.
Lo heredé de mi madre, a mi hermano no le interesa el arte.
Son 20 marcos más.
No, no, lo llevo perfectamente en el bolso.
- Ochenta marcos. - Me gusta mucho.
Dios mío, qué lista es.
- Volveré a colgarlo donde estaba. - Muy bien.
- Muchas gracias. - Es estupendo.
Es una foto muy bonita.
Me la regaló mi madre.
- Adiós. - Adiós.
Felicidades.
¡80 marcos!
No hablo muy bien alemán.
¿Me hace un...?
¿un marco? - ¿Un marco?
- Sí. - Bueno...
Podemos hablar inglés. - Estupendo.
Bien...
le sugiero...
éste.
¿Sí?
Sí.
Está bien.
Lo felicito por el cuadro.
¿Cuánto le llevará?
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