முதல் 200 வரிகள்.
- ¡Paris! - ¡Socorro! ¡Nos han traicionado!
- Paris. - ¡Intrusos! ¡Despertaos!
¡Paris!
Haniwa. Haniwa.
Tu madre, Baba... no pueden irse.
Ya se han ido. ¿Qué ha pasado?
He soñado con su traición.
Sangre. Sangre y traición, Haniwa.
Vale. Quédate.
¿No puedes enviar a otro?
¿A quién envío? ¿Quieres que me fíe de un cazabrujos?
¿Acaso sabes montar?
Kofun puede. No será tan difícil.
- Basta. Iré contigo. - Me retrasarás.
- ¡Tráeme un caballo! - ¡Charlotte!
No hay tiempo.
- Júrame que estarás bien. - Lo intentaré.
Te lo prometo.
No te entrometas.
Presta atención a lo que digan.
Me parece imposible que haya un acuerdo.
Si nuestros delegados se ablandan, hazles entrar en razón.
Sí, señor.
¿Preocupada?
Sé que la reina quiere la guerra,
pero alcanzar la paz no nos cuesta nada.
Cada día que pasa sin atacar, sus tropas son más numerosas.
Ya he enterrado a suficientes soldados.
Me representarás en la conferencia.
Los delegados desconfiarán de ti, pero también te escucharán.
Nadie escuchará a una teniente.
Por eso voy... a nombrarte capitana.
Mataron a nuestro pueblo.
Y el Triángulo, en lugar de vengar sus muertes,
prefiere doblegarse ante el enemigo.
Wren.
A veces, para que prospere la república,
hay que prescindir de su gobierno.
La cumbre debe fracasar. ¿Lo entiendes?
Sí, señor.
La delegación se marcha. Toma.
Por si te entra hambre.
¿Estás bien?
Kerrigan habría acabado matándose de un modo u otro.
Me complace que lo hiciera por su princesa, mi mujer,
y no cruzando la frontera con una bolsa de flor de espina.
Necesito otro trago.
Ya beberás al brindar con la delegación trivantina.
Tú brindarás con los cabrones. Yo bebo por mi hermano.
- Harlan. - Lo siento.
No tienes por qué disculparte, pero...
Sabes que hay mucho en juego, y si no estás en condiciones
para participar en la negociación con Trivantes...
- Sé qué hay en juego. Es mi ciudad. - ...tienes que decírmelo.
Estoy bien.
Si fracasamos, Sibeth tendrá su guerra y Trivantes nos aniquilará.
Vuelvo a estar con mi familia, y no permitiré que les hagan daño.
Yo tampoco.
De hecho, tú eres mi única familia.
Es muy patético, ¿no?
Ya has muerto 12 veces.
Y te he bloqueado el doble.
Ataré un nudo en tu tumba que recuerde tan prodigiosa hazaña.
¿Cómo lo haces?
Parece que sepas qué haré antes que yo.
Moverse es un lenguaje.
Bailar, combatir, follar.
Solo son cuerpos que se comunican.
Ahora trato de que aprendas a escuchar,
pero tú solo aporreas la espada.
Véndate los ojos.
No creo que esté preparado.
Por supuesto que no lo estás.
Pero la vista no te está ayudando.
Así que o te perjudica o eres un inepto.
Quiero averiguar cuál es.
Otra vez.
Vale.
Mierda, la espada.
¡Buenas noticias!
Tal vez no eres un inepto.
- Basta de entrenar por hoy. - No, repitámoslo.
Búscate a alguien que quiera luchar.
La bandera payana.
Comandante Watts,
del imperio trivantino.
Capitán Gosset, del reino payano.
Como es habitual entre nuestras dos naciones,
los soldados mantendrán su compañía fuera del campamento.
Las personas que entren estarán desarmados.
De acuerdo.
Los soldados se encargarán de cachear a los delegados.
De acuerdo.
Empecemos.
Adelante.
- Adelante. - Adelante.
Adelante.
Adelante.
Adelante.
Adelante.
Adelante.
Adelante.
¿Haniwa? ¿Qué haces aquí?
- Traigo un mensaje de Paris. - Baja de ahí.
- ¿Desde cuándo sabes montar? - No sé.
- ¿Cómo puede doler tanto? - ¿Qué te ha dicho Paris?
Dice que os traicionarán. Hay que irse, ya.
Si nos marchamos ahora, estallará la guerra.
Lo ha soñado, mamá.
Parecía muy segura.
Sus premoniciones puede que se cumplan,
pero si renunciamos, miles de personas morirán.
Esa es la certeza.
Papá.
Tu madre tiene que ir a negociar.
Nos mantendremos cerca por si la traición se consuma.
Gracias.
No siempre acierta.
¿Paris o mamá?
Ambas.
Has hecho bien.
Busca altura y vigila.
Vale.
Mis guardias dicen que te has aficionado.
Me alegro mucho por ti.
Tú, que ves,
debes cabalgar increíblemente deprisa.
Qué gozada.
Kofun,
¿me llevarías a pasear?
Me harías muy feliz.
- ¿Estás bien? - Sí.
Genial.
Hacía años que no sentía tanta libertad.
¿En serio? Eres la reina.
El poder no da la libertad.
Mi posición me une a mi pueblo,
pero también me compele a guardar distancias.
Qué solitario.
Todos hacen lo que mando, pero...
Nadie se ríe conmigo
ni quiere saber cómo estoy.
Si alegre o triste...
Soy... Soy la reina.
Hacía muchísimo tiempo que no me demostraban afecto puro y sincero.
Gracias.
¿Segunda ronda?
Durante años, nuestras naciones protagonizaron un conflicto sangriento.
Pero durante mucho tiempo, la paz se ha mantenido.
Y ahora, vuestra reina ha convocado un consejo de guerra.
Debéis saber que,
si respondiéramos a este acto hostil, los payanos lo lamentaríais.
Pero no tenemos ningún interés en librar una guerra.
Puede que si explicáis la conducta de la reina,
se alcance una solución pacífica.
La reina solo respondió a la agresión trivantina.
Vuestros soldados invadieron nuestras tierras,
ocuparon ciudades y esclavizaron a nuestro pueblo.
Si esas acusaciones fueran ciertas,
negociaríamos una solución,
pero la ley trivantina
prohíbe a los esclavistas cruzar la frontera oriental.
Nosotros no ocupamos un territorio,
sino que respondimos a vuestras incursiones militares
y al contrabando fronterizo.
Cuesta hablar de fronteras
cuando vuestro gobierno se dedica reiteradamente
a alterar los mapas de los topógrafos y a reclamar territorio payano.
Voy a ser muy clara: ¿es una acusación formal?
Es un hecho.
Me suena esa voz.
Es Wren.
La chica que nos salvó en Trivantes.
Pareces contenta de verla.
Lo estoy.
Siempre vas a lo difícil.
Si no es más que una disputa fronteriza,
tal vez podemos revisar los mapas
y acordar los límites de nuestros territorios.
Sí, pero...
la paz debe incluir una disculpa formal
por el ataque a Kinzua.
¿Una disculpa? Debe de ser una broma.
No nos disculparemos por algo que no cometimos.
Destruisteis la presa para poder asesinar a la reina.
¡Eso es mentira!
Vamos. No es más que una simple disculpa.
Somos la potencia militar más poderosa del continente.
Si quisiéramos matar a la reina, estaría muerta.
Precisamente por eso sois la única nación
capaz de perpetrar semejante ataque.
Hay muchos payanos que odian a la reina.
No me extrañaría en absoluto
que fuera una operación de falsa bandera.
Aun así, no asumiremos la culpa de algo que no hicimos
y nos mantendremos firmes en las acciones en defensa de nuestra nación.
Por ejemplo, Lord Harlan,
no ocultamos que decapitamos a vuestro hermano
tras sorprenderle espiando en la ciudad.
De hecho,
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