200 บรรทัดแรก
¿Capitán Tower?
Lo siento, puede irse.
Esta película está basada en una historia real.
Sus hechos y sucesos están documentados.
Algunos nombres se han cambiado para proteger a los inocentes
y también la película.
- ¿Dónde vives, Terry? - ¿Por qué?
Para llevarte a casa. Faltan 30 minutos para el toque de queda.
Déjanos en el hotel Carrera.
Gracias por traernos.
Si necesitáis algo, llamadme.
Aquí tienes mi tarjeta. El número de casa está en el otro lado.
Gracias de nuevo.
Ya es casi el toque de queda. Disparan a todos.
Aquí los teléfonos tampoco funcionan. Cojamos un taxi.
¿Por qué no has dejado que nos llevase a casa?
No quería que supiera dónde vivíamos.
Iremos en taxi.
- La jodí. - Qué va.
Tengo la tarjeta de crédito. Podemos quedarnos aquí.
Ya es el toque de queda. Entremos.
¿Estás bien?
Como nunca.
Seamos positivos, ¿vale?
No paro de pensar en lo que dijo Patrick sobre...
los cadáveres por todas partes.
Beth está bien. No le pasará nada.
Eso espero.
Seguramente esté en la bañera con el patito de goma.
Ríete. Es lo más gracioso que he dicho hoy.
Ojalá fuese por la mañana.
¿Te molesta la luz?
No, en absoluto.
Charlie, ¿crees que es buena idea guardar esas notas?
16 DE SEPTIEMBRE, 3:10 AM
Terry me acaba de preguntar si es buena idea guardar las notas...
- ¿Beth? - Debe de estar dormida, Charlie.
Beth, soy yo.
Mierda. Estás vivo.
Sí.
- ¿Dónde has estado? - En Viña.
Se suponía que solo irías un día.
No pudimos volver.
¿Por qué no me llamaste? Casi me vuelvo loca.
No pude hacer nada.
Pensé que te había pasado algo.
Nos quedamos atrapados. Cortaron las carreteras y la línea telefónica.
- Ven aquí. - Te quiero.
Ven aquí. Te he echado de menos.
- No sabía si estabas vivo o muerto. - Todos están a salvo.
- ¿Dónde está Terry? - Allí.
- ¡Cabrón! - ¿Quién?
- Tú. Me tenías preocupada. - ¿Estabas preocupada?
Déjalo ya. Espera. Un momento.
¡Cabrón! Tú por ahí en la playa y yo aquí encerrada.
Esto es de Charlie.
Lo oí en la radio, pero estaban cayendo bombas en la calle.
¿De verdad?
¿Estabas asustada?
Sí, me escondí debajo de la cama.
¿Te ayudo?
Levanta la patita.
¿Por qué un pato y no un ganso?
¿Por qué un pato y no un ganso?
Espero que no tengáis mucha hambre.
Nos morimos de hambre.
Oye, ¿hay algo más de comer que un par de cucarachas?
No, lo siento. Tenía miedo de ir a la compra.
Oye, Beth, Charlie me dio esto en Viña.
Oye, Beth. ¿Qué tal si hago pato a la Long Island?
Relleno de atún y aceitunas.
Vale, solo bromeaba. Tan solo bromeaba.
- Bromas caseras. - Lo sé.
- Las he aguantado cinco días. - Yo cinco años.
Toma. Esto no lo encontrarás aquí.
¿Buscabas a Beth Horman? Está en el dormitorio.
Vamos.
Oh, cuidado, señora.
Bromas caseras.
Quiero irme a casa, Charlie. Ahora.
- Vamos, Beth. - Tenemos que irnos.
Ya no soporto este sitio.
- Vale, nos iremos. - Odio esta casa.
Nos vamos, nos vamos.
Vámonos con Terry, hoy.
No podemos irnos sin mis cosas. Tenemos que pagar las cuentas...
- Olvídalo. - No podemos.
Nos iremos. Te lo prometo.
No sabes lo que es estar aquí sin ti.
¿Sabes algo de David o Frank?
No.
- Espero que estén bien. - Yo también.
- Iré a comprobarlo. - Deja que vaya yo.
Lleva a Terry al aeropuerto. Tengo que salir de aquí.
¿Queréis que vaya a darme una vuelta?
- Luego. - No mucho después.
Patrick dijo que había misiones de búsqueda y aniquilación.
- ¿Quién es Patrick? - Un coronel de Viña.
Vimos cosas muy sobrecogedoras en Viña.
¿Vas a dejar que lo lea o me lo vas a contar?
Lo que tú prefieras.
Los últimos de la fila.
- ¿A qué horas llegarás a casa? - A las cuatro.
Te estaré esperando. Ten cuidado.
- No me retrasaré. - Más te vale.
Te lo advierto.
- Ese es el mío. - ¿Seguro que quieres ir?
Te quiero.
Te veré en Nueva York.
No olvides de llamar a nuestros padres y decirles que volveremos en dos días.
Despídete de David y Frank por mí.
¿Qué ha dicho?
Dijo: "A partir de ahora, las mujeres de este país llevarán vestidos".
Dios mío, fíjate en eso.
Hace una semana este sitio era el más tranquilo de la Tierra.
- Anda ya. - Estaba mucho mejor que ahora.
Creo que han llegado los de Braniff. Un momento.
Mierda.
Vengo con ella.
Quiere saber adónde vas.
Soy americana. Iba a Nueva York. Iba a coger mi billete.
El aeropuerto está cerrado y ya no hay más aviones.
Puede irse.
No mires.
No mires.
Disculpe, ¿podemos hablar con la Sra. Tyler?
No hay nadie con ese nombre.
¿Podemos hablar con quien ayude a los americanos a irse?
Ese no es nuestro trabajo. Hable con alguien del consulado.
Nos dijeron que estaba cerrado debido a los tiroteos
y que el cónsul estaba trabajando aquí.
¿Sí? Pues no lo sabía.
¿Puede llamar por nosotros y averiguarlo?
Si quiere saber si el consulado está abierto, vaya usted misma.
Es la hora de almorzar. No hay nadie y los teléfonos no funcionan.
Muchas gracias.
Disculpe. Soy Kate Newman, una periodista de Nueva York.
Sin comentarios. Ha sido un malentendido cordial.
Si no le importa, y yo fuese usted, volvería tras el almuerzo.
Exija ver al embajador. No vaya al consulado.
Está a 2 km de distancia y las calles son un peligro.
Gracias. ¿Srta. Newman?
- ¿Puede hacerme un favor? - Sí.
- ¿Me deja su periódico? - Claro.
No lo entiendo. Aquí no sale nada.
En Viña nos dijeron que el ejército estaba matando a miles de personas.
Aquí no dice nada.
¿Cuándo habéis estado en Viña?
Volvimos ayer. ¿Quiere que le diga algo raro?
Nuestro hotel estaba lleno de militares americanos.
Yo me olvidaría de eso.
¡Oiga, espere un momento!
¡Dios!
- ¿Estás bien? - Sí.
- ¿Por qué has hecho eso? - No lo sé.
Es solo que...
No lo sé.
Escuchad, los dos.
Olvidaos de esto y de Viña.
Buscad un lugar seguro.
Un hotel con mucha gente alrededor.
Quedaos allí hasta que podamos salir de aquí.
¿Te quedarás aquí?
Coge una habitación para Beth y para mí. Vendremos en cuanto podamos.
- ¿Vale? - Sí. ¿Tienes dinero?
- Creo que sí. ¿Y tú? - Tengo la tarjeta de crédito.
Toma. Cógelo. Nunca se sabe.
Gracias, amigo.
- Ten cuidado. - Tranquilo. No pueden hacernos daño.
Somos americanos.
Creo que he notado una patada.
Vamos, María. Debes tener fe.
Carlos estará bien.
Tiene razón.
No, María.
Seguramente está escondido en las montañas.
Sé que van a matarlo. Están matando a todos.
- Debes irte. - Tengo unos minutos más.
No, debes irte. Yo la cuidaré.
¿Estarás bien?
Avísame si te enteras de algo.
Cuídate.
- ¿Cómo está? - Bien. Pía está con ella.
Frank, ¿qué le ha pasado a Carlos?
¿Qué le está pasando a todo el mundo?
Quizá esté en la embajada como refugiado o algo así.
O quizá alguien le haya volado la cabeza.
David.
- ¿Y Silvio? - Está bien. Está escondido.
- Pero Cleo ha desaparecido. - Mierda.
Esta es una zona sin ley. Te disparan solo por ser zurdo.
Espero que no hayáis planeado quedaros mucho tiempo.
- Se acabó la fiesta. - No era una fiesta.
Estaban intentando hacer algo nuevo.
Lo siento, debo irme. Charlie va a matarme.
¿Prometéis llamarme cuando lleguéis a Nueva York?
Usaré la cabina en la esquina de West Broadway con Prince.
Frank, siento que las cosas hayan salido así.
Pronto jugaremos al ajedrez en Washington Square.
- A las damas. - A las damas. Eso espero.
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