200 บรรทัดแรก
Hola
Hola.
Me llamo Cielo.
Sí, Cielo.
Mis papás pasaron toda mi infancia diciendo "Es una niña especial".
Soy la mayor de tres hermanos,
pero fui criada como hija única.
Los grandes errores siempre se cometen con el primer hijo.
Fui la hijita de Indias de mis padres.
Clase media alta.
Viví toda mi infancia y mi adolescencia en La Plata.
Siempre fui autosuficiente, egocéntrica y soberbia.
Tal vez alguno de ustedes sea perfecto.
Yo no lo soy.
A los 18 me mudé a Buenos Aires, a Caballito,
a un departamento muy lindo al que le dejé las paredes manchadas de sangre.
Pero eso viene más adelante. No quiero arruinarles el final.
¿Qué más?
No lo sé.
Antes de seguir diciendo quién soy, prefiero decir qué no soy.
No soy normal.
¿Lopatín?
Bien.
¿Bracken? Muy bien.
¿Trincadelli? Bueno, bien.
¿Mendelberg?
Ingenioso.
¿Puebla?
Un poco pobre.
¿Foster? Bueno, bien.
¿Saavedra?
Bien.
¿Juncker? Interesante.
¿Cortez?
Bien.
¿Latini?
¡Silencio!
Bueno.
Después vamos a hablar, Latini.
A mí me gusta.
- Es lindo. - Pero ese no es el problema, Cielo.
Quiero ir al psicólogo.
- ¿Para qué? - Porque no tengo amigas.
A tu edad yo tampoco tenía amigas.
¿Y qué, es hereditario, entonces?
No, lo que quiere decir es que ya pasará.
Además sí tienes amigas.
¿La chica que va a natación contigo?
- Taty, es simpática. - ¿No es tu amiga?
No. Quiero cambiarme a otra escuela.
Ahora no se puede. Es casi fin de año.
¿Qué me importa que sea casi fin de año?
- Cielo, ser adulto es aguantar... - ¡Tú aguanta, entonces!
No te cambiaremos de escuela de nuevo.
Sí, tuve amigas, hasta que una me robó a Cocol,
el amor de mi vida.
Y en esta soledad apareció Hogweed,
ya me había confesado que se llamaba Alejo.
Hablábamos bastante.
Algunas veces en grupo, otras por privado.
Éramos amigos virtuales, nada más.
El peor arrepentimiento es el de las cosas que no nos animamos a hacer.
Horrible.
La reproducción es un proceso biológico con dos modalidades básicas...
Los colegios cambian, pero la fauna es la misma.
...o vegetativa y sexual o generativa...
Un año más de condena.
A ver, Fúnez.
¿Qué tipos de polinización conoce?
Eólica.
- Eólica. - Muy bien.
Hary, Agustina y Tamy son las únicas que se salvan.
Les dicen "El grupete".
Me encantan y ya me adoptaron.
Me es más fácil salvarte a ti, que eres sólo uno.
Estás picarón hoy, ¿eh?
¿Quieres que te saque del privado y seguimos chateando en grupo?
¡Sinvergüenza!
¿Qué reunión?
Nos vemos el sábado.
Tienes que decirle que eres torpe con la izquierda.
- ¡No le digas eso! - Pero lo es.
Es un poco torpe con la izquierda.
Dile que te ponga de nueve, que puedas meter un gol de vez en cuando.
- Hoy metí uno. - ¿Metiste un gol?
- ¡Sí! - Bien, muy bien.
- Come eso. - ¿Puedo ir?
Ya te dijimos que no.
¿Por qué no? Me he comportado.
Te expulsaron del colegio hace un mes, Cielo.
- Tuve y tengo buenas notas. - Igual te expulsaron.
- No conocemos a esas personas. - ¡Ella tampoco!
- ¡Ella insiste con que los conoce! - ¡Es ridículo!
Sí los conozco, ¿de qué te ríes?
Tienen otras inquietudes. Te aburrirás.
Siempre estoy aburrida, por eso quiero ir.
- Que vaya al club. - ¡Eso!
Puedes ir a natación con su hermana.
La adolescencia es un momento bisagra. Todo el mundo lo sabe.
Lo sé, Cielo. Lo dice cualquier libro de autoayuda, muchas gracias.
¿Qué tienes ahí? ¿Qué hicieron?
- ¿Cuál es el problema? - ¡Tiraron todo el pollo!
No se puede comer en paz aquí. Levántense.
¡Sara!
- Fede, eres un cerdo. - ¿Por qué no podemos comer en paz?
¡Todos los días hay un problema!
¡Se acuestan a cualquier hora...!
No puedo creer que no me dejes ir.
- Es un plan extraño. - No lo es.
Es en una pizzería, temprano.
Lo siento, Sara.
No pasa nada, señor. No importa.
Ya está.
¿Puedes hablar con mamá?
¿Sí?
- No sé. - ¡Sí!
Una cosa: si no me gusta la gente o el lugar,
no te puedes quedar.
¿Entendido?
Sí.
- ¿Artie? - Sí.
- ¿Qué haces? - ¿Qué haces?
- Mira, mamá... - Sin discursos, no soy papá.
Entras o te quedas afuera. Nos vamos.
- Hola. - ¡Buenas noches!
- Hola. - Hola.
- Soy Abzurdah. - ¡Hola, bienvenida!
¿Abzurdah?
Es una especie de sobrenombre.
Yo soy Barbarella.
En realidad soy la doctora Sepúlveda.
Tengo dos niños hermosos.
Ese es mi número.
- Gracias. - No te preocupes. Somos buenas personas.
- ¿Quédate tranquila, sí? - Bien.
Vendré a buscarte en un rato.
¿De qué estaban hablando?
Llegaste en el mejor momento.
- Acabamos de nombrarte campeona. - Co-campeona.
- ¿Co-campeona de qué? - De los que mejor escriben.
Y de las más interesantes, claro.
- ¿Con quién comparto el podio? - ¿Con quién crees?
- ¿Hogweed? - ¡No sabe ni quién es!
- ¡Él! - ¡Un aplauso al co-campeón!
- ¡Aquí está el campeón! - ¡Aplaudan!
También deberíamos pensar en quién escribe peor en el chat.
El otro día, Mortadelo escribió
"calzoncillo" las dos veces con S y con Y.
Yo tengo teclado sin Ñ...
Al final, ¿qué pasó? ¿Te separaste?
¡Sí, me separé!
A ese hombre lo seguí por cielo y tierra.
Tuve que abandonar la universidad porque quería tener hijos.
Tuve que dejar de beber. Me desviví.
- ¿Y eres feliz? - ¿Me estás tomando el pelo?
¿Parezco feliz?
Me desviví. Perdí mi vida...
...por un tipo. Es así. Te enamoran y...
- Tú no hablaste de nada, cuenta algo. - Cambiemos de tema.
¿Estás enamorado?
Bien, basta de preguntas. Basta, policía.
No sé.
- ¿Qué quieres decir con eso? - No, no sé.
- ¿Alguna vez te enamoraste? - Alguna vez sí.
¿Quieres saber algo más? ¿Nuestra identificación?
- ¿Qué más necesitas? - ¡Sólo quiero saber!
- ¿Tú nunca te enamoraste? - No hablo de mi vida privada.
Hola.
Al final viniste.
Pude.
- Buenas noches. - Hola.
Me vinieron a buscar.
- ¿Cielo? - Fue al baño.
Adiós.
Adiós.
Beso tierno.
- ¿Qué tal estuvo? - ¡Bien, bien!
- ¿Se conocen hace mucho? - Algunos sí.
- Más o menos. - Es una cuestión de intensidad.
- Como si tomáramos café todos los días. - Claro.
- Charlamos, compartimos... - Bien, buenas noches.
- Bueno, adiós. - Adiós.
- Fue genial conocerte. - Igualmente.
Sí, así de fácil.
Había saltado en caída libre.
Él tenía diez años más que yo.
Estaba rompiendo las reglas.
Muchas reglas, todas juntas.
Lo que no tenía en cuenta es que
al final de una caída siempre viene el impacto.
Hola, ¿cómo estás?
Bien. No puedo estar de otra forma cuando estás tú.
¿Quieres que me derrita?
- ¿Quieres una respuesta sincera? - No sé.
El otro día me dijiste que necesitabas amor.
Eres el hombre que cualquier mujer necesita.
¿Cómo es que no tienes novia?
- Me da miedo. - Preciosa, no tengas miedo.
Me pasa de todo contigo y no sé qué hacer.
Puedes hacer lo que quieras.
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