200 บรรทัดแรก
Buen día, Laura.
Te has vestido para la playa.
Negocios.
Y vacaciones.
¿Me perdonas?
¿Qué te parecen? ¿No son hermosos? Pensé que podría servirlos al vapor.
Les dije a los Blanchard que iríamos a su fiesta.
Con todo lo que recogiste, llamaré para cancelar.
No.
Puedo recoger frescos mañana.
Te extrañé esta mañana.
Ives.
Mira lo que he hecho.
No es problema.
Tengo tiempo para cambiarme.
Ese vestido es precioso.
Yo no lo hubiera elegido para hoy.
¿Prefieres el rojo?
Uh...
- El negro, en realidad. - Pero es muy descubierto
y puede hacer frio esta noche
- Hola, Martin. Qué bueno verte. - Gracias.
Qué bueno que hayas venido.
Hi.
Cuando descanso en la medianoche
Abrazando justo como en un sueño
El amor nunca es como parece
Cuando sentimos
Permiso.
Y tu me abrasas de la forma en que lo haces
Nena, tu haces que mis sueños se vuelvan realidad
¿He socializado lo suficiente?
Por toda la temporada.
- ¿Tienes hambre? - Sí.
Ven conmigo.
¿No es un poco temprano para eso?
¿Está todo como debería estar?
No sé por qué me olvidé.
Todos olvidamos algo. Para eso están los recordatorios.
Gracias.
¿Qué hay de cenar?
Cordero al romero con salsa chutney,
- patatas y arvejas. - Suena buenísimo.
Haré ese pan con hierbas que te gusta tanto.
No veo la hora.
- ¿Alquiló la casa de los Driscoll? - Hola.
Sí.
John Fleishman. Creo que somos vecinos.
Martin Burney. Vivimos allí.
Debe ser su mujer a quien veo mirando por la ventana.
- Laura. - Es usted afortunado.
Lo felicito por su casa. Es una de las mejores de Cape Cod.
Gracias. ¿Es de Boston?
Sí, me escapé del Hospital. Soy neurólogo allí.
Nosotros vivimos ahí también Soy asesor financiero.
Su barco es maravilloso. Los barcos son mi pasión.
Pero no navego a menudo.
Qué pena. Yo no permitiría que nada me aleje del agua.
A mi mujer no le gusta navegar. No sabe nadar.
Casi se ahoga de pequeña.
Trato de que navegue una vez por temporada. Es difícil pero lo intento.
Voy a navegar cerca de la costa al atardecer.
Hay luna llena y habrá mar calmo.
- Quizás sea la ocasión. - Quizás.
Hablaré con ella. Se lo diré suavemente.
- Bueno. - Gracias.
Muy guapo el doctor.
- ¿El doctor? - Dice que tengo una casa hermosa.
La mejor de la playa.
¿Cuándo estuvo aquí?
¿Ayer mientras estaba en el centro?
- Martin, no conozco al doctor. - Sí que lo conoces.
Joven, guapo. Prepara su barco allí abajo.
Dice que te pasas el día mirándolo por la ventana.
¿Te da tanto placer humillarme?
¡Acabala!
- Ahora te enojarás, ¿verdad? - No.
- Sí que lo harás. - No.
Te enojarás y arruinarás la cena.
Nuestra cena especial.
Huelo el pan.
Lo siento. ¿Sonreirás?
Tu doctor amigo nos invitó a navegar esta noche.
A lo largo de la costa. Dos horas, ida y vuelta.
Yo estaré allí, princesa. A tu lado siempre.
Sé lo que sientes pero no se conquista el miedo huyendo.
¿Lo harás por mí?
Voy un rato al centro. ¿Necesitas algo?
Vuelvo enseguida.
Bonjour, madame.
¿Estás sola aquí?
Son hermosas.
Siento que discutiéramos.
- Si no te gusta puedo... - No, me gusta. Me gusta.
¿Es demasiado temprano para esto?
Tú quieres algo. Conozco a mi princesa.
Estoy esperando.
Llamaron de la biblioteca.
- Quieren que vaya todos los días. - Ya trabajas tres mañanas por semana,
y lo permito porque sé cuánto amas los libros.
¿Y nuestro hogar? ¿No lo amas tanto como a los libros?
¿Acaso has tenido que esperar por la cena alguna vez?
Recuerdo no hace mucho cuánto te esperé.
Dos días.
Fue hace seis meses.
Mi madre era todo lo que tenía. Jamás me perdonaré por no traerla a vivir aquí.
No deberías castigarte así.
Siempre le demostraste amor.
Se murió, Martin. ¿Cómo podía no ir al funeral?
Si me lo hubieras dicho, te hubiera llevado. Le hubiese presentado mis respetos
Pero te escabulliste sin explicación.
No me escabullí.
- ¿Debo recordarte cuánto me preocupé? - No.
Me lo recordaste lo suficiente cuando regresé.
- ¿Sugieres que disfruté de ello? - Dios mío, no.
Serías un monstruo.
Si no te conociera bien, creería que provocas una disputa
para no tener que navegar esta noche.
Esta es una discusión útil, pero la dejaremos para el regreso.
¿No crees?
Sí.
¿Pensando en nuestra luna de miel?
¿La noche que te regalé eso? ¿La noche que te enseñé a bailar?
Fueron los días más felices de mi vida.
Siempre estaremos juntos.
Nada nos separará.
Es hora de ir.
Ojalá volviera a salir la luna.
Estamos bien.
Dijo que el tiempo estaría bueno.
Sí. No sé de dónde sale esta tormenta.
Demonios Los meteorólogos se equivocaron otra
vez. Sí. No sé de dónde sale esta tormenta.
Demonios Los meteorólogos se equivocaron otra vez.
Vamos a volver. Prepárese a cambiar rumbo.
Demonios Los meteorólogos se equivocaron otra vez.
Vamos a volver. Prepárese a cambiar rumbo.
Tranquila, princesa. No hay problema.
Esa es la primera boya. Casi hemos llegado.
¡Ajusta el foque! ¡Ajústalo!
Martin, ¡trate de izar el foque!
¡Espera!
¡Agárrete!
¡Lo tengo!
¡Sigue tirando!
Lo tengo.
Quédese allí abajo, Martin.
- ¡Agárralo! - ¡Agarra la soga!
¡La tengo!
¡Aquí! ¡Deme la mano! ¡Deme la mano!
¡Así! Agárrete. Lo tengo.
Lo tengo.
- ¡Laura! - ¡Dios mío!
- ¡Mi Dios! - ¡Laura!
¡No sabe nadar!
¡Cuidado!
- ¡Laura! ¡Laura! - ¿Laura?
- ¡Laura! ¡Laura! - Cuidado, ¡Martin!
¡Laura!
¡Laura!
¡Laura!
¡Laura!
¡Laura!
¡Laura!
¡Laura!
Necesitamos otro barco y un helicóptero.
- ¡Pídalo por radio, por favor! - ¡Objeto a la vista!
- Hay algo allí. ¿Ven? - ¡Allí hay algo!
- ¡Vamos! - ¿Se ve qué es?
¡Laura!
Nos hemos reunido una vez más en el amor de Dios...
porque nos ha prometido que aquel que vive y cree en él no morirá.
Amén.
¡Laura!
¡Laura!
¡Laura!
Esa noche yo moría, y otra persona se salvaba.
Alguien que temía al agua, pero aprendió a nadar.
¡Vamos, Laura!
Alguien que sabía que habría un momento
en que él no estaría mirando.
Alguien que sabía que la oscuridad de las luces rotas
indicarían el camino.
Buenos días.
¿Le gustan las verdes?
No me quedan rojas.
Vamos. Tengo suficientes.
¿Está de visita?
Mi madre está sola en un hogar de ancianos.
Es ciega y no puede mover el brazo izquierdo.
Tuvo un infarto.
Lo siento.
¿Vive en la costa este?
Estaba visitando a una vieja amiga.
Ella me necesitaba.
¿Estaba enferma? Claro que no es asunto mío.
Dejó a su marido.
Era un hombre horrible. Le pegaba.
- ¡No! - Empezó después de la luna de miel.
Al principio era encantador, dulce. Pero cambió.
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