200 บรรทัดแรก
Sincronizado y corregido por Barel
- Se le ve tan sereno... - No está sereno, está muerto.
Es solo una broma. Pero bueno, ¿quién ha pagado todo esto?
Perdón. Lo siento mucho.
- ¿Qué tal me quedan? - Creo que también tiene dentadura nueva.
«Sacerdote asesinado en hospital católico». No suena nada mal.
La noticia venderá. ¿Qué quieres hacer?
Hay una enfermera que me evita. Sabe algo.
- ¿Por qué no lo investiga la policía? - Nadie lo ha denunciado.
¡Cerrad la puerta!
El hombre ya está enterrado, ¿no?
Si una historia así se deja mucho tiempo, empieza a oler.
Dame un día. Dos días.
- Bob. - Hola, Ann.
Son para ti. Los han hecho mis alumnos.
Escribe algún comentario al margen para que vean que los has mirado.
- ¿Has comido? - No tengo hambre.
- ¿Puedo hablar contigo? - ¿Cómo no? Vamos.
- ¿Qué ocurre? - Mejor te sientas.
¿Y eso?
Quería que fueras el primero en enterarte.
Hay un hombre en mi vida.
Bueno... eso es todo.
- ¿Estás en problemas? - No.
No estoy en problemas. Estoy enamorada.
Estoy enamorada.
Voy a dejar la orden.
- ¿Estás segura? - Nunca había estado tan segura de algo.
Bob...
No es católico, si no te pediría que nos casaras.
Pero... ¿querrías acompañarme hasta el altar?
¿Podrías entregarme tú en matrimonio?
- Te voy a echar de menos. - Lo sé, y lo siento.
Enhorabuena.
- Me siento mejor ahora que lo sabes. - Sí.
- ¿Ann? - ¿Sí?
- Que Dios te guarde. - Gracias. Me va a hacer falta.
Buenos días, Sophie.
- ¿Ha visto a la hermana Ann en misa? - No. ¿Por qué?
Prometió traerme una cosa antes de las clases.
- ¿Quiere que vaya hasta el colegio? - Ya he llamado. Allí no está.
¿Hermana Ann?
¿Hermana Ann?
¿Ann?
¿Padre? ¿Padre Koesler?
- No, ahora no puedo. Ahora no. - Se trata de mi bebé.
¿Podría bautizarlo, padre? Por mí y por Gregory.
- El padre Nabors... - No, le quiero a usted.
El padre Nabors puede hacerlo igual que yo. Llámame, ya hablaremos.
NOTICIARIO CATÓLICO DE DETROIT
Margaret...
¿Padre Koesler? Soy Pat Lennon, del Detroit Free Press.
- Espero no molestarle. - No.
Como no había nadie, decidí esperar sentada.
Margaret ha salido un momento.
- ¿Puedo fumar aquí? - Cómo no.
- Mal trago por partida doble, ¿no? - ¿Por qué lo dice?
He oído lo del accidente de la hermana Vania en el convento.
- Era una religiosa joven, ¿verdad? - Sí.
- Gracias. ¿Le importa si me siento? - No, claro que no. Perdone.
No se preocupe.
Y por otro lado, la muerte del padre Lord. También lo conocía, ¿no?
Sí, efectivamente.
Había sido uno de sus tutores en el seminario... en Saint Louis.
- ¿Qué puedo hacer por usted? - Pat Lennon.
Sí, ya.
Seré directa. Los dos trabajamos para un periódico.
¿Sabe de los rumores sobre la muerte del padre Lord?
- He oído cosas. - ¿Qué tipo de cosas?
- Creí que iba a decírmelo usted. - Perdone, no tengo derecho a meterme,
pero Nancy Baldwin, la enfermera que encontró al padre Lord
tras la misa del Miércoles de Ceniza en el hospital,
necesitaba hablar con alguien, pero no quiso ir a la policía.
Muchos católicos sienten reparo de hablar con un sacerdote si no es en confesión.
Soy católica, pero para mí es lo contrario. No me va la culpabilidad.
En fin, me dijo que cuando llegó, la máquina estaba desconectada.
Piensa que alguien lo mató. Está segura de ello.
Y cuando lo encontró, ya muerto, tenía un rosario en la mano.
Pero no era el suyo, con el que lo enterraron. Era otro.
Conseguí que me lo diera y ahora no sé qué hacer con él.
Pensé que usted podría quererlo.
¿Estos son los rosarios que encontraron Nancy Baldwin y usted?
- Sí. - Bien.
- Usted descubrió a la hermana Ann. - Sí, fui yo.
¿Notó entonces que tenía un rosario en la mano?
- Sí. - La hermana Ann no fue violada.
No robaron nada.
- No parece que forzaran la entrada. - Quizá dejara una puerta abierta.
- No, ella no habría hecho algo así. - ¿Por qué no?
Por la zona en la que estamos. El barrio no es muy seguro.
Podrían haber entrado con ella. Pero ¿para qué montar lo de la bañera?
No hay señal de que forzaran la entrada.
Las ventanas estaban cerradas por dentro, las puertas también...
- ¿Y los túneles? - ¿Qué túneles?
Estos túneles conectan entre sí todos los edificios del Santo Redentor.
La iglesia, el convento y la rectoría tienen más de cien años
y estos pasadizos son los más antiguos.
Cuando se construyó lo demás, la escuela primaria, la secundaria,
el generador, el auditorio y el gimnasio, hubo que hacer más túneles.
- ¿Para qué se usa esto? - Ahora para nada.
- Se cerró. El edifico era inestable. - Teniente, mejor viene a ver esto.
Ahí está el resto.
Menudo momento para un apagón.
Venga para acá. Eh, no toque nada.
Teniente.
Hola. ¿Por dónde está el bar?
- Hola. - Hola. Gracias por venir.
Perdone el retraso. Estaba escribiendo la necrología de Dailey.
- ¿Qué quiere tomar? - ¿Qué está tomando usted?
- Un zumo de tomate. - Lo mismo para mí.
- ¿Conocía al padre Dailey? - Ya se imagina...
Hace ocho años que soy editor del periódico católico. Uno acaba...
Conocerá como nadie a los religiosos de la ciudad.
Seguramente.
¿Ve algún tipo de conexión?
¿Conexión? Los rosarios.
Eso es solo para que veamos que nos está poniendo un acertijo,
como adivinar una palabra a la que le faltan letras.
Un sacerdote, una monja, un sacerdote.
¿Se conocían entre ellos? ¿Eran todos liberales, conservadores?
¿En favor del aborto? ¿Trabajaban juntos en alguna organización eclesiástica?
Tendré que mirar en mis archivos.
- Creo que quiere que lo detengamos. - Hola.
Ned Harris me dijo que los encontraría aquí a los dos.
Es todo suyo.
Yo ya me iba.
- Gracias, padre. - Ya...
- Le llamaré. - Ya sé.
Cuide de él. Me cae bien.
A mí también.
- Gracias. ¿Quiere tomar algo? - No.
¿Qué quería?
- Ayuda. - Sí, bueno. La va a necesitar.
¿Y?
- ¿Qué? - ¿Le ha ayudado?
Aún no.
¿Podrá?
No lo sé.
¿Se va? ¿Por qué? ¿Tiene algo planeado?
No tengo nada que hacer y no me apetece no hacer nada solo.
- Así que... - Vamos a dar una vuelta.
- Yo quería hacerme monja. - ¿Y qué pasó?
Crecí. Me hice mujer.
¿Qué dice eso de mí? Yo quería hacerme sacerdote.
- Me van a quitar el reportaje. - Pero la primicia es suya.
Si hay otro asesinato y la policía no lo pilla, pasará a nivel nacional.
- ¿Y qué? - Dirán que me queda grande.
Tienen otros periodistas con más experiencia.
Otros periodistas que no son mujeres.
- ¿Irene Jiménez? - Sí, padre.
Venga, date prisa.
Siéntate.
- Quieres bautizar a tu hijo. - Sí, padre.
Han metido la pata con esta tarjeta. Pone que el niño se apellida Ruiz.
No... no es un error, padre.
¿Qué quieres decir?
Su padre se llama Gregory Ruiz.
¿Quieres decir que lo has tenido sin casarte?
No quiere casarse conmigo.
Ese niño no puede bautizarse en una iglesia.
- Pero el padre Koesler dijo... - No me importa.
La ley de la iglesia lo deja claro. ¿No sabes que fornicar es un pecado mortal?
Sí, padre. Pero ¿y mi hijo?
CONFESIONARIO DE NOCHE
Buenas noches. Nuestro titular:
Otra monja ha sido hallada muerta en su casa, en la zona de Grand River.
La policía no ha facilitado detalles,
pero ha confirmado que es la cuarta víctima del asesino del rosario.
Se cree que la religiosa, una mujer de 63 años llamada Jeanne Honora,
fue asesinada esta misma noche poco después de que oscureciera.
Tal y como vivís, moriréis.
Con cada bocanada de aire, os acercáis un poco más a la muerte.
El Miércoles de Ceniza os acercasteis al altar
y al poneros la ceniza en la frente, os recordé a cada uno de vosotros:
«Polvo eres y en polvo te convertirás».
Pero ¿cuándo?
Preguntadle a nuestro Señor presente en este altar. Preguntadle.
- Señor, ¿cuándo moriré? - «Señor, ¿cuándo moriré?».
«¿Cuándo me enferme? ¿Moriré durante una operación?».
¿Atropellado por un tren? «¿Atropellado por un tren?».
«¿Sacarán mi cuerpo carbonizado de entre los restos de un incendio
o lo sacarán tumefacto de las aguas de un río?».
Toque el señor tus labios y tu corazón para que puedas confesar tus pecados.
No te preocupes.
Tómate el tiempo que quieras.
No hay prisa.
He sido yo.
¿Cómo dices?
He sido yo.
Oh, Dios...
¿Tiene miedo, padre?
Sí.
Tengo uno en el bolsillo.
- ¿Un qué? - Un rosario.
¿Por qué lo hace?
Mi hija murió hace tres años.
Tenía 16 años.
Tan solo 16.
- Pura. - Lo siento.
¿Qué lo siente? ¿Tiene idea de lo que es perder una hija?
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