200 บรรทัดแรก
¡Vas a quemarte los ojos!
¡Alice!
¡Qué cría tan cabezota!
-¿Qué les ha ocurrido? -Nos hemos quedado sin gasolina.
-¿Adónde van? -A la ciudad más cercana.
-¿Rush Springs? -Si ese es su nombre...
-No son de por aquí. -De Saskatoon.
-¿Dónde queda eso? -En Canadá.
-Están muy lejos de casa. -Así es.
Por suerte llevo una garrafa extra.
-No queremos molestarlo. -He parado para ayudarlos.
-Se lo agradezco. -Como buena cristiana.
-¿Es su hija? -Sí, señor.
¿Qué anda buscando?
¡Alice, ven aquí!
-A veces se pone insoportable. -No la culpo.
No la culpo ni lo más mínimo.
Esto les dará para llegar a Rush Springs.
-¿Hay gasolinera allí? -Si acaso un surtidor. Poco más.
En Lawton sí que encontrará.
-¿A cuánto está? -A más de una garrafa.
No le mentiré, señor. No tenemos nada.
Ni gasolina ni comida ni dinero para ninguna de las dos cosas.
Vaya...
Me encantaría ayudarlos en todo lo que pueda.
Sin pedirle mucho a cambio.
Alice.
El Señor ha enviado a este buen hombre para ayudarnos.
Ve y agradéceselo.
Hola, jovencita. Eres muy hermosa.
Que Dios cuide de nosotras
y nos ayude a vivir nuestros días con gratitud y amor.
-Amén. -Amén.
¿En qué piensas, hija?
Me pregunto qué nos deparará el Señor.
Pronto lo sabremos, ¿no es así?
¿Les importa si empiezo a comer?
Avive el paso.
Como se despiste, acabará de boca en una zanja.
¿Cree que voy a pegarle un tiro?
Se me ha pasado por la cabeza.
Por aquí hay manadas de coyotes. Ya perdí un perro y diez gallinas.
Si ve algo moviéndose...
Aquí iba a construirse la villa olímpica.
En mitad de la nada.
¿De quién fue idea esto?
Herman Baggerly y Eric Seidel.
Compraron a manos llenas por medio de una empresa pantalla.
Sunroot Services.
Pensaban que pegarían un pelotazo. Fíjate ahora.
¿Cómo acabó en sus manos?
¿Qué clase de hombre es, Sr. Mason?
Uno deplorable, si le soy sincero.
Yo he sido alcohólico, mentiroso y ladrón.
-Tampoco ando mal de eso, Sr. Hicks. -¿Y qué pasa ahora?
Digamos que estoy tratando de compensarlo.
La hermana Alice me cambió la vida. No me oirá nada malo sobre ella.
-¿Pero? -El registro que trajo.
¿Entiende lo que hay en él?
Sé que George Gannon amañaba los números.
Y creo que Seidel les daba el visto bueno.
Pero si sabe en qué andaban, me gustaría que me lo dijera.
Ayudaría mucho a redimirse a un par de viejos pecadores.
¿Qué hace, Sr. Hicks?
Mostrarle lo que buscaba.
Nunca pensé que le tendría para mí solita.
Debe de ser mi noche de suerte.
-Srta. Nina, solo debía preguntar. -No está nada mal sin el uniforme.
Usted sí que está hermosa.
Míralo, qué mentirosillo.
-¿Se encuentra ya mejor? -Sigo con el estómago revuelto.
Una lástima que no pudiera recoger el informe de su escritorio.
-Gracias por hacerlo usted. -Seamos claros.
Mi abuelete blanquito del centro se desvive por contentarme.
Pero mañana tiene que estar de vuelta.
Entendido, Srta. Nina. Así será.
-¿Detrás de quién anda? -De un delincuente con placa.
¿Otro poli? ¿No tiene bastante siendo un poli negro?
Es hora de elegir entre una cosa o la otra.
Atrape a ese delincuente.
Tal vez la próxima vez podamos quedar de verdad.
-Srta. Nina, sabe que estoy casado. -Yo también, cielo.
Pero a todos los perros le sueltan la correa de vez en cuando.
-Por favor. Adiós, Srta. Nina. -Adiós, cielo.
DODSON SOLO USO INTERNO
"Eloi, ¿lamma sabactani?
Dios mío, ¿por qué me has desamparado?".
Mientras los centuriones hendían los clavos en sus sangrientas palmas.
En sus pies llenos de ampollas.
¿Era esta su recompensa por sanar al enfermo y resucitar al muerto...?
¿Resucitar el qué, hermana?
¿La recaudación de la alcancía?
-Quita de en medio. -¿Qué haces?
¡No podéis entrar aquí!
Los fariseos nos han encontrado en nuestro propio estudio.
Presbítero Brown, leyó mal su evangelio.
El Señor expulsó a los prestamistas, no al contrario.
-Si quiere, puede sentar... -Alguien ha venido a verla.
Las puertas están abiertas los siete días de la semana.
No le haga un feo a este hombre. No le ha sido fácil llegar aquí.
Recuerda a Robert, ¿verdad, hermana?
Lo sanó hace unas semanas.
La Hora Radiante del Poder hará un descanso...
Aparta las manos...
Robert, ¿por qué no te levantas y le das las gracias por su milagro?
No puedo. La sanación solo duró unas horas.
Al día siguiente volví a la silla.
¿Cómo explica eso, hermana?
-Él... -¿Por qué no salió bien?
No salió bien...
porque carecía de fe.
¿Cómo ha dicho?
-Los oyentes no le han oído. -Porque carecía de fe.
Porque carecía de fe.
Porque sin fe es imposible agradar a Dios.
El que a Dios se acerca, debe creer en Él.
Robert, ¿por qué has perdido la fe?
En el escenario, tú y yo vimos todo lo que...
¡El Señor está contigo!
Me podrías haber avisado.
Una cosa es sorprender al fiscal y otra es a mí.
Sabes lo que sé. ¿Qué más quieres?
Saber qué pretendes con esto.
¡Asesina!
Hicks será el cebo para Seidel.
Y Baggerly responsabilizará a Seidel de la villa y de contraer la deuda.
¿Y olvidamos que Barnes hizo perjurar a la enfermera?
Quiere distraerme con eso. Pero voy a cogerlo por los huevos.
-¡Por Dios! -¡Sr. Mason!
-¿Te he ofendido? -No lo compliques con Hicks.
No te obceques con los números.
-¿Y el bolso? -Hazel lo introducirá por atrás.
Por si Barnes nos vigila.
¿Puedo hacerle una pregunta?
He cubierto grandes casos: Hickman, mató a una niña.
Gordon Northcott, decapitó a un mexicano.
Louise Peete, la Dama Estranguladora...
-Señora, ¿es alguien importante? -¿Yo? No.
-¡Sr. Mason! -Sí.
¡Que le zurzan!
¿A qué se dedica Sunroot Services?
A nada.
¿No tiene actividad de ningún tipo?
No tiene sede física, no produce nada y no tiene trabajadores.
Pero George Gannon, el contable de la Asamblea Radiante de Dios,
a menudo dirigía cheques a esta empresa pantalla. ¿Por qué?
Así la iglesia creía contar con un activo en su registro.
Gannon se enviaba los cheques a él.
-¿Robaba a la iglesia? -La iglesia le robaba a la iglesia.
Usando términos simples, ¿podría explicarnos esto...?
¡Protesto!
¿Qué tiene que ver esto con Emily Dodson?
El Sr. Hicks era el contable antes del Sr. Gannon.
Dado que el Sr. Gannon ya no está entre nosotros,
el Sr. Hicks podrá hablarnos...
de la presión que el Sr. Gannon sufría antes de su conspiración.
Proceda, Sr. Mason, y no se ande con rodeos.
Es Viernes Santo y todos tenemos familia.
¿Por qué incurría la iglesia en estas prácticas turbias?
La Asamblea Radiante de Dios es la iglesia más grande
del oeste de Misisipi.
Se forjó en menos de dos años. Hace falta mucho dinero y rápido.
-¿Recibieron un préstamo? -Varios que sonrojarían a un mafioso.
-Protesto. -Aprobada.
No sea tan figurado, Sr. Hicks.
Contrajimos una deuda imposible de saldar.
¿Qué hicieron los presbíteros
al descubrir que las limosnas no cubrirían ni los intereses,
por no hablar de los préstamos?
Comprar una radio con las mismas condiciones.
¿Redoblando así una deuda incalculable?
-Si solo mira los números... -¿Qué otra cosa hay que mirar?
Una salvación de almas a nivel nacional.
La voz de la hermana Alice en cada sala de estar de EE. UU.
-¿Cuál es el precio de eso? -Así es.
Así es.
Los presbíteros de la iglesia, y Seidel en particular,
¿sabían que tenía planes para mantener su deuda a raya?
Los planes eran de Seidel. Yo solo los plasmaba en papel.
No puedes alargar esto mucho más.
Hace un año no decías eso, ¿no?
-"No te preocupes". -Dijiste hasta comprar la radio.
Ya está hecho y estamos peor.
-¡No seguiré! -¡Arréglalo!
¿Qué ocurrió cuando le dijo a Seidel que no podía ocultar más la deuda?
Contrataron a George Gannon y me pidieron mostrarle lo que hacía.
Me ofrecieron un solar en Girard a cambio de mi silencio.
Su silencio.
Su silencio. Gracias, Sr. Hicks.
-No tengo más preguntas. -Sr. Hicks, ¿conocía a Emily Dodson?
No salía de la sala de contables. No recuerdo conocer a la Sra. Dodson.
Dejó el trabajo antes de los crímenes que juzgamos aquí,
-¿cierto? -Sí.
Aparte de su interpretación personal de este registro,
no tiene pruebas que sustenten su absurda afirmación
sobre la mala praxis financiera de la iglesia, ¿no?
-Tengo los libros y los registros. -Usted...
-¿Disculpe? -Los libros y registros originales
de cuando era el contable. Se los entregué al Sr. Mason.
Ahora.
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