İlk 200 satır.
Este caballo corre más que ninguno.
Cierto, es un gran caballo.
Tan pronto le digo: "Arre, Bersagliere"...
...sale disparado como un cohete.
No creo que haya otro como él.
Ni en América. ¡Qué tontería! En América, sí...
¡Quién sabe cómo alimentan allí a los caballos!
Ya te dije que no dejes suelto al caballo cuando desmontes.
¿Lo llama caballo? ¿Y qué es?
Un taburete.
Sr. Anucci, éste siempre está de broma.
- ¿La propuesta sigue en pie? - 50 o nada.
- Pero 50 billetes son 50 billetes... - ¿Y qué son? ¡Solo papel!
Sí, claro...
Todos piensan que por ser limpiabotas...
...sacamos dinero hasta de la gorra.
Bien, vámonos.
¿Sale caro mantener un caballo?
Al menos 300 liras al día.
¡Caramba, Bersagliere, qué caro sales!
Sr. Anucci, 50 está bien, pero sepa que ahora andamos escasos.
¿Podemos pagar en una semana? Por mí, de acuerdo.
- ¿Palabra? - Palabra.
- Adiós, Sr. Anucci. - Adiós.
Es justo.
Hasta que sea nuestro puede alquilarlo a quien sea.
¿Cuánto tenemos?
No estoy seguro... 32, 35...
¿Cómo que no sabes? ¡Te dije que fueras preciso!
Tienes razón, pero esta mañana he tenido un montón de gastos.
5, 10... Haré grupos de cinco.
Bien.
15, 20, 25, 30...
...31, 32... 33,500 liras.
Más 7,500 del tipo de Génova.
Y las 3,700 del tipo del puerto.
33,500 más 3,700 y 7,500...
...nos faltan unas 5,300 liras.
Marcello, ¿ha llegado el material?
¡Aún no! Ya hace una semana que este fideo me dice:
"Tomorrow, tomorrow..."
Y mientras tanto le limpio los zapatos gratis.
¿Cuándo me pagas?
¡Tomorrow!
¡Tú y tu madre!
Estos pagan, ¿sabes?
Pasquale, ¿nos compras estas gafas?
No, son líos. Se rompen y no se pueden esconder.
Y no se pueden pintar.
Olvídalo, cualquier otro las comprará.
Vámonos.
¿Qué clase de bobo eres, riéndote tú solo?
Pienso en uno que come mejor que nosotros.
- ¿Quién? - El caballo.
¿Limpiabotas, Joe?
¿Cómo podemos hacerlo?
He estado pensando en hablarle de él a ese tipo...
...de Porta San Sebastiano.
¡Ése lo dejará morir de hambre!
¡Si... y nosotros somos bobos!
Después de trabajar, vamos y le tiene que dar de comer delante nuestro.
Sí, pero aun así podría darle de comer solo una vez al día.
También lo he pensado. Puedo dormir en el establo.
- ¿Y yo? - ¿Y tu familia?
Nadie va a llorar si dejo más espacio libre.
Ya veremos.
De momento preocupémonos de conseguir el dinero.
Giuseppe. ¿Qué pasa?
Giuseppe, por favor...
¿Limpiabotas, Joe?
En la última curva, Pasquale le dijo: "¡Arre, Bersagliere!"...
...y entonces empezó a...
- ¿Correr en círculos? - ¡Piérdete! Quería decir...
- ¡Piérdete! - ¿Qué hago?
¿Cuándo me darás chocolate?
¡No lo vendas, cómetelo!
¿Crees que soy tonto? Gracias.
Lo que nos mata es que no estamos organizados.
Si lo estuviéramos, los policías no nos exprimirían.
A mí ya me han quitado dos cajas. ¿Qué harán con ellas?
Las venden.
- Pasquale. - Hola, Nannarella.
¿Dónde está Giuseppe? Necesito hablar con él.
¡Giuseppe!
- Hola. - Hola.
Vengo de parte de tu madre. Necesita 300 liras.
¿Cómo? Si ya le di 500 esta mañana.
Dijo que las necesitaba.
- ¿Puedo dárselo? - Pues claro.
El dinero seguro que va perdiendo valor.
El año pasado con 200 liras mi madre nos alimentaba a todos.
Afortunado tú, que estás solo.
Si tú comes, los demás también.
¡Pero qué dices! Si aún tuviera a mi madre y mi padre...
...¡con mucho gusto les daría un millón al día!
Ahora nos tienes a nosotros. ¿No estás a gusto?
- Claro... ¿Quién dijo que no? - Ya está... vámonos ya.
¿No has vuelto a dormir en el ascensor?
No. El dueño, así se muera, me descubrió.
Por las noches lo deja arriba para que no pueda entrar.
Ahora duermo con Giuseppe en la escuela Dante Alighieri... no te digo...
¡Puros problemas!
¿Limpiabotas, Joe?
El otro día, le acompañé al hotel...
...y me dio un gran pastel de chocolate relleno de crema helada.
Si lo llego a saber, también habría ido yo.
Lo sé, pero allí no dejan entrar a las mujeres.
¡Giuseppe!
- Hola. - ¿Dónde está Pasquale?
Trabajando delante del Fori Imperiali.
- ¿Quién es? - Attilio, mi hermano mayor.
- Debe ser rico, ¿no? - Sí, más o menos.
Oye, ¿me acompañas a casa?
No puedo dejar a Pasquale solo. Sin mí no puede hacer nada.
Entonces, adiós. Te veré por la tarde.
Adiós.
Entendido. Hoy a la una en la torre del gas de San Paolo.
Asegúrate de que sea algo serio. No puedo perder tiempo.
Tranquilo, es un gran negocio.
Disculpe.
¿Dónde has estado? Con Nannarella.
Acompañándola a cruzar las calles. Ya sabes, esos coches...
¡Tanto por nada!
¡Cuidado, que le sacas brillo a los pantalones!
¿Qué te dijo mi hermano?
Me dijo que Panza me espera hoy a la una.
Aquí está Pasquale.
¡Ya es la una y media!
Teníamos que comer.
- ¿Y éste quién es? - Es mi socio.
- ¡Hasta tiene un socio! - Es mi hermano.
Vamos.
Aquí hay negocio para ustedes: dos mantas americanas.
Vayan al 48 de la Vía del Babuino, cuarto piso.
Si van a las tres encontrarán a una señora allí.
- ¿Y luego? - ¿Luego qué?
Le ofrecen las mantas y ella se las compra.
- ¿Y a qué precio? - ¿Qué quieres saber tú?
Soy su socio.
Ya veo... Intentando exprimirme, ¿eh?
Son muy baratas.
Le sacaremos 2,400 ó 2,500, como mucho.
Pero se quedan con el 10%.
10%...
300 liras.
No es suficiente. Que sea el 20%.
Lo dejamos en 500 y nada más.
Dales las mantas.
Largo de aquí.
¡Rápido!
A las tres en punto, lleguen puntuales
No te preocupes.
Ciertamente, el que inventó el ascensor fue un gran hombre.
Dímelo a mí, duermo en uno desde hace 3 meses.
Contable Piatti Giulio.
Ah, aquí es. Una señora.
"Margherita Donati Anselmi. Adivina diplomada"
Adiós, señora, y gracias.
A usted, señorita.
¿Señora?
¿Qué quieres?
Tenemos 2 mantas americanas.
No me interesan.
- ¿Cuánto? - 3,500.
Es mucho.
3,000.
Bueno, veámoslas.
Vengan conmigo.
Nunca se han usado.
Ya veo, pero...
Puede hacerse un abrigo con ellas.
¡Para que me paren los americanos!
Tranquila, en usted no se fijaría nadie...
Usted es muy distinguida. Le quedarán bien.
- ¿Cuánto? - 3,000.
- Más 500. - ¡Tú cállate!
2,500. ¿Cree que las hemos robado?
No, pero no puedo darles más de 2,500.
Escuche, señora, lo dejamos en 2,800 y trato hecho.
De acuerdo.
- ¿Por qué has aceptado? - Hazme caso...
...de ningún modo le hubiésemos sacado 500 liras más.
- 2,000, 2,500... . ¿Qué juego es éste?
¡No toques la baraja, chico!
¿No sabes lo que es la educación?
¡Mira lo que has hecho!
Mira... el cartero, el tren, el funeral...
¿Para qué son?
- Para predecir el futuro. - ¿Si?
¿Entonces puede decirnos qué pasará mañana?
Mire, si nos lo dice le daremos una botella de leche.
Y de la fresca.
Solo son dos niños.
¿Y qué? ¿Acaso los niños no tenemos futuro?
Claro que sí.
Entonces, díganoslo, por favor.
25 cartas para preguntar, 25 diablos...
¿Cómo te llamas? Giuseppe.
Pasquale. ¡Corta!
En casa... Fuera de casa Lo que nos espera... Lo que no...
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