İlk 200 satır.
LA LISTA FINAL
Por aquí.
En mi primer piso poníamos la cena y la cerveza en el suelo.
Madre mía.
Bienvenida, señora Reece.
-Jopé. -¿Te lo puedes creer? "Jopé".
-Y tanto que me lo creo. -Qué locura.
El haber firmado una hipoteca de 30 años lo hace muy real.
Treinta años. ¿Aquí? ¿Hemos perdido la cabeza?
Qué sé yo... No hace falta ni preguntarlo.
Qué horror.
-Hay que quitar ese papel. -Sí.
-Y la moqueta. -Sí. Ya lo estoy viendo.
-Aquí, la caja fuerte para las armas. -¡Vaya!
Un escritorio y la bandera de Jalalabad para dejarlo chulo.
Nanay. Esta sala va a ser mi despacho.
¿Cómo?
Este será mi despacho. El garaje para ti.
No. Ni lo sueñes. De eso nada.
-Ya veremos. -¿Quieres ver los dormitorios?
Sí, pero hemos venido a currar, así que... no te hagas ilusiones.
Bueno, ya veremos.
QUINCE HORAS ANTES
Venga, cabronazos. ¿No podéis con ese peso?
-¡Adelante! -Largo de mi puta playa.
¡Arriba!
Toca la campana, llorica. Será tu salvación.
Ve a tocarla.
Solo cuesta la primera vez, nenazas.
-¿No podéis con el peso? -¡Podemos! Un, dos...
-Pues no lo parece. -¡Tres!
No quiero a rajados. Si no podéis con un tronco,
no podréis con el enemigo.
¡En marcha, princesitas! ¡Nada de echarse atrás!
Su visita, señor. Capitán Howard.
¿Todo en orden?
Con respecto a la Espada de Odín,
deberíamos poder negarlo todo.
¿Cómo que "deberíamos"?
Las desgracias ocurren.
La operación dependía de los SEAL. No es culpa nuestra.
¿Y qué hay del experimento?
Debo decir que no existen precedentes similares.
La ley es clara. Si esto llega a los tribunales...
¿Estamos cubiertos o no?
Obedecemos órdenes,
pero no creo que eso convenza a Reece.
Es hora de pensar en un plan de contingencia.
¿Qué tipo de contingencia?
Una retirada táctica.
Tengo la lista de países sin extradición.
-Y una mierda. -Todos han muerto.
Debo pensar en mi familia.
No me mudaré a Camerún por culpa de James Reece.
Silencio.
Somos altos mandos,
no brokers de medio pelo.
Mientras estemos protegidos legalmente, tenemos una posición que defender,
y si esa deshonra de Reece se presenta aquí,
ahí fuera hay 5000 marineros dispuestos a impedírselo.
Los veo.
Desde lo de Horn, se reúnen todos los días.
Cox y Howard viven fuera de la base, ahí tenemos margen de acción,
pero Pillar no sale de la base,
y me imagino que no querrás enfrentarte a toda la base.
Podemos ir a por los otros dos y después a por Pillar.
Un disparo a distancia.
¿Desde el barco?
Eso es jugársela mucho.
No podemos fallar.
¿Te acuerdas de Mosul?
Sí. ¿Por qué?
¿Y de Sayidati al-Jamila?
Howard tiene familia.
Buena idea.
EL GOBERNADOR DE CALIFORNIA EXIGE UNA RESPUESTA DEL GOBIERNO
CUANDO LOS MILITARES SE DESCARRÍAN: TERRORISMO NACIONAL
Para lo demás, hablen con el FBI.
Reece no mató a Tedesco. Lo hicieron usted y los suyos.
Talos proporciona seguridad, no matones, señorita Buranek.
¿Crees que no sé quién eres?
Sé que probó el RD4895 en algunos SEAL
y que, como les produjo un tumor, mandó asesinarlos.
Está en mi artículo. Si me quita de en medio, saldrá a la luz.
Su acuerdo se va a ir al carajo.
Es normal levantarse con miedo.
La violencia que hemos visto en la TV esta semana no se puede ignorar,
pero el Gobierno ha respondido rápidamente y ha catalogado a James Sullivan Reece
como terrorista nacional.
Se abre la ronda de preguntas. Estoy segura de que tienen muchas.
La fila de atrás.
Señora secretaria, conoce personalmente al comandante Reece, ¿verdad?
Nos hemos visto varias veces, sí.
¿Alguna vez le vio algo raro?
Al unirse a las Fuerzas Armadas,
uno jura defender la Constitución de las amenazas nacionales o extranjeras.
Sospecho que el capitán Reece cree que está cumpliendo ese juramento.
¿Y contra qué lucha?
James Reece cree tener una misión
y no parará hasta cumplirla.
Para pillarlo, debemos averiguar quién será el siguiente y llegar antes.
Lo primero que haremos será
revisar la lista de personas relacionadas con Steve Horn y Capstone.
El objetivo es capturarlo con vida, pero lo primordial
es impedir que muera alguien más.
Si esas dos cosas son incompatibles, ya sabemos lo que hay.
-¿Entendido? -Sí, señor.
De acuerdo. A por él.
-¿Cómo lo llevas? -Me duele el brazo.
¿Sabe dónde está James Reece?
Seré franca: necesito información.
Ya empezamos...
He escrito 5000 palabras sobre Reece, y me falta poco para acabar...
Ojito con lo que va a decir.
No puedo acabar sin su ayuda.
Y me necesitan para encontrarlo.
Dígame lo que sabe y veré qué puedo hacer.
No puedo prometerle nada más.
Tienen acceso a los ordenadores de Horn.
Busquen la tabla de capitalización.
Indica quién se ha beneficiado con la venta de Nubellum.
La mayoría están limpios,
pero algunas entradas son pagos por probar ilegalmente un medicamento
llamado RD4895 en varios SEAL.
¿Y eso se lo ha contado Reece?
Estuvo tres días en el bosque hablando con fantasmas.
¿Antes o después de sacar a su amiga del barro?
Acabé ahí por su culpa, listilla de mierda.
No pretendo defender a Reece.
Sé que hay que detenerlo,
pero hay otros que deben pagar por lo que han hecho.
Dep, que el CART analice a fondo el equipo de Horn.
¿En serio?
Sí, señor.
Estaré en la biblioteca de esta calle, trabajando.
La última vez que la dejé irse, escapó a San Francisco.
Junior, no dejes que se vaya.
Perdone, señor. Le he pedido que espere.
Descansa, Gerald. Es tu despacho.
Sabía que estaba en la ciudad,
pero no esperaba verla por aquí.
Es una visita improvisada.
¿Y quién es este?
El agente Azad, del DCIS.
Quería que esta conversación siguiese el protocolo.
He visto el informe de la operación Espada de Odín.
Me preguntaba qué tipo de datos podrían acabar con toda una sección.
Sé qué información contiene.
Pues estarás de acuerdo en que no es muy sólida.
¿Una operación de ese calado basada en la palabra de un traficante?
¿Nada más?
¿Acaso alguien la verificó?
Recibí la orden directa del Pentágono
de ir a por Kahani si aparecía alguna información sobre él.
El oficial que presentó el informe...
¿Quién fue?
Pregunte en Langley.
Gracias, Gerald.
¿Ya está?
Por ahora.
Un placer conocerlo, almirante. Ya hablaremos.
Llama al capitán Howard. Ahora.
LLAMADA ENTRANTE - WARCOM
El entrenador dice que si ganamos, iremos a los estatales.
Tendremos que pagarlo nosotros, como los demás.
¿Te parece justo? ¿No debería ponernos un bus el insti?
-Hablaré con él. -Qué pronto llegas.
Es que...
Escuchad...
-Nos vamos a los Cayos. -¿Qué?
Sí. Esta noche.
-¿Cómo? -Ya tengo los billetes.
Hay que hacer las maletas.
No puedo. Tengo un partido.
Ni partido ni nada. Ve a por tus cosas.
¿Pasa algo?
No.
No. Consideradlo unas vacaciones. Hasta que se calme todo.
-¿Hasta que se calme el qué? -A ver...
Será divertido, ¿vale?
-Sea lo que sea esto, no es divertido. -¡Hacedme caso!
Quiero que hagáis las maletas, ¿queda claro?
-Vamos, ¡andando! -No lo entiendo. Odias los Cayos.
Hay que darse prisa. Howard tiene pensado irse a Cayo Hueso.
-¿Cuándo? -Esta noche.
Conejito a la fuga.
Estaremos listos.
Mira, he estado pensando que...
pase lo que pase,
los federales van a seguir investigando. No van a parar.
Aunque ser de la Agencia te proteja, te descubrirán.
¿Tienes un plan?
Sí.
¿Te suena de algo Máncora?
Es un pueblo surfero de la costa de Perú.
Hay unas olas de la hostia.
Termas, baños de barro, ayahuasca... Y puede que hasta australianas.
Un buen sitio para retirarse.
Lo siento.
¿Por qué?
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