İlk 200 satır.
- Dios se ocupará de ti. - Gracias, señora.
¡Nebraska!
¿Quién es?
- Hola. - Nene, ¿cómo estás?
Yo debería preguntártelo a ti.
Te lo estás tomando muy bien.
¿Qué cosa? ¿De qué hablas?
Cariño, otras personas estarían llorando y escondiéndose ahora.
Primero, fue tu hermana, Reme.
Ahora, Osato,
tu hermana menor.
Querida, ella debería estar sirviendo en tu boda y no al revés.
- Solo pienso... - ¡Oye!
Nene, es suficiente.
Disculpa.
Te digo que debes conocer tus puntos fuertes
- y vendérselos a tu mercado. - ¡Qué graciosa eres!
Pero es verdad.
Oye, cariño.
Despacio.
- Vaya. - Temo por ese vaso.
¿Qué pasa?
Esperaba algunos "Dios se ocupará de ti"
o "No te preocupes. Ya te tocará a ti".
Pero mi familia habla en serio.
Hasta la inútil de la esposa de mi primo,
que a los 25 años tiene tres hijos menores de cinco,
tuvo algo para decirme.
¡Quería abofetearla por decir tonterías!
Sí, tengo 34 años
y dos de mis hermanas menores están casadas.
No, no tengo novio. Y, no, no me voy a suicidar.
¡Estoy bien, maldición!
¿Quieres otro trago? Deberías beber más. Aquí hay más. Ten.
Relájate.
Está bien.
Isoken.
Te dije...
Oye, hermana. Mami y la tía Adesuwa te llaman.
¿Para qué?
No sé. Quizá te encontraron otro candidato.
Oye, Agnes, tomémonos selfis.
De acuerdo.
¿Qué le pasa a este chico?
¡Podría ser tu hermana mayor!
La edad es solo un número.
Por cierto, las damas adoran al genial maestro de ceremonias.
- ¡Nosa! - Lo siento, ¿estoy soñando?
Nosa, ¿ahora eres rapero? ¿Qué pasó con la actuación?
No dejaba mucho dinero, así que...
Aún tengo muchas habilidades.
Ni Davido ni Wizkid superan al genial maestro de ceremonias Nosa.
Solo esperen.
¿Sabes qué?
Mira.
- Quítame tus tontos dólares de la cara. - Tengo más.
¿Puedes ir a buscarme algunos dulces? Rapero.
Ya estás muy gorda.
- No deberías comer... - ¡Oye!
¡Tu madre está muy gorda!
- ¡Idiota! ¿Cómo me habla así? - ¡Qué tonto!
Debería abofetearlo.
Ahora no me gusta.
¿Qué tonto turbante es este?
No sé por qué pusiste este tonto turbante.
- Pareces una mujer del mercado. - Déjame. Me gusta así.
Mira a tu hermana. Parece una mujer de verdad.
- Por favor. - Sí, como sea.
Mami, debes detener todo esto, tu desastrosa búsqueda de pareja.
Tu boca es desastrosa. ¿Trajiste a un hombre a casa?
- Eso fue bajo, mami. - Como sea.
No te preocupes. Este te encantará.
Es de Estados Unidos
y su madre es la presidenta de la sociedad de nuestra iglesia.
Y es de un muy buen hogar.
Es un verdadero semental.
Si es así, ¿por qué necesita que su mamá le consiga citas?
¡Itohan!
Gracias por honrarnos con tu presencia.
Bueno, ya estábamos en la boda de Doherty.
Entonces, dije: "¿Por qué no pasamos de camino a casa?".
Gracias. Muchas gracias.
- Ella es Reme. - Buenas noches, señora.
Está casada.
- Y ella es Isoken. - Buenas noches, señora.
Sus hijas son muy bonitas.
Gracias.
Él es mi hijo, Osaze.
Osaze, ¿cómo estás, querido?
- Hermosa fiesta, señora. - Gracias.
- Te ves muy bella. - Bonito turbante.
Es muy
diferente.
Gracias.
¿Ves?
Deja de mostrar los dientes y pregúntale qué comerá.
Mami.
¿Vamos a sentarnos, por favor?
Por favor. Después de usted.
Sí, eso estuvo mal, pero, créeme, nadie iguala a mi madre.
Pero esta vez les fue bien.
Sí, creo que sí.
Entonces, ¿cenamos mañana?
Vaya, eso fue rápido.
Sé lo que quiero cuando lo veo.
¡Isoken! Osato quiere que bailemos con ella.
¡Vamos!
- ¿Te molesta? - No, adelante.
- ¿Por qué no vienes? Baila con nosotras. - No.
Haré el ridículo. No sé bailar esa música. No.
Ven, estadounidense. Te enseñaré.
- Sí. Vamos. - De acuerdo.
Oye, Isoken.
No nos contaste nada.
- ¿De qué habla? - Cuéntanos lo que pasó con ese Saze.
¡Chismosa!
Deberías felicitarme porque ahora soy directora de marketing.
- Quieres que hable del hombre. - Perdón, querida.
Felicitaciones, cariño.
- ¡Estoy orgullosa de ti! - Gracias.
Felicitaciones, pero no hables de trabajo.
Ahora háblanos más de él. Lo necesito.
Bueno, si deben saberlo,
esta noche cenaremos.
Ese tipo es astuto. Me gusta.
No hay tiempo que perder.
- Eso fue rápido, ¿no? - Sí.
¿A esta edad?
Ya no hay tiempo para jugar.
- Supongo. - ¿Qué te vas a poner?
Lo que es más importante: ¿qué harás con tu cabello?
- ¿Con mi cabello? - Sí.
- ¿Qué tiene de malo? - Mucho.
No te hagas la natural con esto también. Amiga, dale un poco de glamour.
- ¿Ves? Con cuerpo. - Estoy de acuerdo.
Algo más suave. Un poco más de femineidad no sería malo.
¿Qué dicen? Mi cabello es glamoroso y femenino.
- Cariño, olvida eso. - Amiga...
- Es tu primera cita con él. - ¿Y?
Tienes que darle algo superglamoroso. Contorneado.
Hablo de las curvas. ¿Ves? Un vestido muy sexi y ajustado.
- ¡Oye! - Lo tomará por sorpresa.
- ¡Está en llamas! - ¡Te lo juro!
Pero esa no soy yo.
Cariño.
Nadie espera ver a tu verdadero yo en la primera cita.
Vamos, no me mires así.
Nadie espera ver a tu verdadera yo hasta que te casas.
Por favor, seré auténtica.
Hay mucha competencia afuera.
- Las chicas no sonríen. - Así que no puedes sonreír.
- Tú tampoco puedes. - Cálmate.
Hola.
- Eres más bella de lo que recordaba. - Gracias. Quise esforzarme.
Me alegra que lo hicieras.
Gracias.
A la semana siguiente, estaba en un avión a Lagos.
¿En serio? ¿Te fuiste de repente y dejaste todo?
¿No tenías miedo?
Estuve observando los cambios que hubo aquí durante un tiempo.
Para ser sincero, tuve mucha suerte.
Mis padres me presentaron
a algunas personas que invirtieron en una empresa.
Estoy aquí hace nueve o diez meses y recaudé más de $3 000 000.
Las cosas están muy bien. No puedo quejarme.
Dime, ¿por qué una mujer hermosa como tú sigue soltera?
No lo sé.
¿Cómo se responde esa pregunta?
Quizá estuviste ocupada con tu profesión y olvidaste salir.
¿Eso te pasó a ti?
Algo así. No tengo una relación desde el posgrado.
¿En serio? ¿Y a qué se debe?
Sinceramente, no fui un muy buen novio.
Las relaciones requieren mucho trabajo.
No estaba dispuesto a dedicarle tiempo ni comprometerme a hacer ese trabajo.
¿Y ahora?
O sea,
ahora volví aquí.
Mi negocio va bien.
Casarme es el próximo paso para mí.
En una escala de uno a diez,
¿cuáles son mis probabilidades de tener una segunda cita?
Bueno...
¿En serio? ¿Fue tan mala? ¿Tuviste que pensarlo?
Debes darme la oportunidad de hacerme rogar un poco.
De acuerdo.
No hace falta eso, ¿no? Estoy ciento por ciento cautivado.
- Después de ti. - Gracias.
- Hola. - Hola.
No te alteres...
...pero dejaste esto en la secadora.
No es mío.
No está tan mal. Al menos, está limpia.
Y es linda. No la estaba mirando.
Nunca miraría la ropa interior de una extraña.
Estaba en la secadora y pensé...
- Lo estoy empeorando, ¿no? - Sí.
Solo me iré.
- ¿Sí? - Sí.
-Gracias. -Lo siento.
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