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- Hola, bienvenidos. - Hola.
Vengan por aquí.
- ¿Podemos verlo ya? - Sí, los está esperando.
No se imaginan lo impaciente que está.
Es un perro precioso, ya verán.
Estos no son, son perros de carrera. Los estamos adiestrando.
- ¿Cuántos tienen aquí? - Alrededor de 50.
- ¿Está por aquí? - Allí al fondo.
Era muy pequeño cuando lo abandonaron.
- ¡Vaya! Es grande, ¿no? - ¡Hola, chico!
- Tiene un año. - ¿Un año?
- Sal, Ulises. - ¡Ven, ven!
Está vacunado, bien de salud y no es peligroso.
- ¡Qué bonito es! - ¿Puedo quedármelo?
¿Podemos llevárnoslo, por favor?
Está bien, pero tendrás que cuidar tú de él.
Sí, te lo prometo. Te prometo que me ocuparé de él.
¡Qué bonito eres!
¿Papá?
- ¿Todo esto es nuestro? - Sí.
- ¿Todo el bosque también? ¿Todo esto? - Sí. Y llega mucho más lejos.
¿Sí?
Siguiendo en esa dirección, hay una laguna enorme.
- ¿Podemos ir? - Claro que vamos a ir.
Podemos bañarnos, navegar en canoa...
Ten cuidado.
¡Sí! ¡Ven, ven!
Toma. Toma, toma.
La estructura.
Ven. Creo que ha encontrado una solución para la escalera.
- Sí, ya está resuelto. - Discúlpame un momento.
- ¿Sí? - Mira.
Creo que por una temporada va a dejar de pedirnos una hermanita.
Buenos días.
Buenos días.
Busco una habitación.
- ¿Eres mayor de edad? - Sí.
- ¿Tienes un carné de identidad? - Sí.
Gracias, un momento.
JEANNE DRAHI-BELLMER, HIJA DE PIERRE DRAHI,
REGRESA A LA MANSIÓN FAMILIAR
Aquí tienes.
- Gracias. - Y toma.
Gracias.
- Ya está todo. - ¿Le pago por adelantado?
- No, me pagarás cuando te vayas. - Bien.
No, llévatelo, llévatelo. Es para ustedes, los clientes.
Trae un montón de información. Es una región muy bonita. ¿Verdad, mamá?
Es en el primer piso.
Gracias.
¿Todo bien? ¿Quieres comer algo?
Ahora voy.
Tuve la fortuna de entrevistar a su padre poco tiempo antes de que nos dejara.
¿No le resulta extraño volver para ocupar su lugar?
No, no vengo a ocupar su lugar, sino más bien...
No, no, estoy encantada de seguir la brillante estela de mi padre,
pero creo que el mundo de la edición ha evolucionado enormemente
y quiero promocionar...
Sí, creo que Jeanne es... ¿Cómo diría yo?
Yo admiraba muchísimo a su padre,
pero lo que más valoro de ella es que lo hace con el corazón.
Tu padre también, pero ella aporta sangre nueva,
gracias a su juventud y a su curiosidad, ¿no?
Creo que es una labor muy difícil seguir los pasos de su padre,
pero creo que ella perpetúa el trabajo de su padre
con una especie de nueva...
Con una nueva lectura.
¿Y para usted no es increíble desembarcar en la compañía
con una posición tan relevante?
Sí, pero también me impone ciertas responsabilidades.
¿Y sabe? No sé cómo decirlo.
A veces me parece que es como un fantasma,
porque me obliga a trabajar, trabajar, trabajar y trabajar.
- De hecho, ese era su lema. - Sí, fue así como me educó, sí.
Vamos a hablar un poco de su próxima novela.
Me pregunto cómo aborda un escritor su nuevo trabajo
después de tener tanto éxito con su primera novela.
Sí, "Inexorable" fue una sorpresa,
pero un escritor no debe pensar en eso.
- No escribimos para... - Para agradar.
Para agradar. Escribimos porque nos resulta vital.
Vamos a tener que renunciar a la escalera. Utilizaremos la del servicio, ¿sí?
Mamá, llevo una hora buscando a Ulises, pero no lo encuentro.
¿Paola?
¿Paola?
- ¿Sí? - ¿Has visto al perro?
No.
Ayúdame a buscarlo, la niña está desesperada.
¡Ulises!
¡Ulises!
¡Ulises!
¡Ulises!
¡Mamá! ¡Mamá, está allí!
¡Ulises!
¡Qué bien!
Lo encontré en la carretera.
Gracias. Nos ha ahorrado un disgusto.
Lo tenemos desde hace poco, pero es un bicho incontrolable.
Es porque aún es joven.
- Paola, ¿puedes traerme el bolso? - Sí.
- Te daré una pequeña gratificación. - No hace falta.
Sí, sí, es lo normal.
- No, de verdad, no se preocupe. - Soy Jeanne. Encantada.
Mi hija se llama Lucie y el perro es Ulises.
- ¿Te apetece beber algo? - No, gracias.
Sí, será un placer. Ven.
- ¿Vives en esta zona? - No.
Bueno, nací aquí.
¿Y después te mudaste?
En realidad, cuando era pequeña, mis padres murieron en un accidente.
Y tuve que vivir en hogares de acogida por todo el país.
- Lo siento. - No pasa nada.
No lo sabía, no quería que te sintieras incómoda.
- Decidiste volver a tus orígenes. - Sí.
Hola.
- ¿Qué pasa ahora? - No me hace caso.
- ¿Quieres que te enseñe cómo se hace? - Sí.
- ¿Puedo? - No sé. ¿No te importa?
No, no, para nada.
- ¿Sabes adiestrar a los perros? - Sí, me encantan.
¿Sí?
- ¿Te enseño trucos? - Sí. ¿Vamos fuera?
Vamos.
Gracias.
Tienes que decirle: "Sentado".
- ¡Sentado! - Sentado.
- Sentado. - ¡Muy bien!
- ¿Quieres lanzárselo tú? - Sí.
¡Allá va! ¡Vamos, perrito!
Tráelo. Suelta.
Me explicó que en los tres pisos la escalera se está hundiendo.
Por lo tanto, habría que reconstruir toda la estructura.
Pero como no me escuchas, da igual.
No, no, sí que te escucho.
- Se me ha ocurrido algo. - ¿Sí?
La casa es muy grande.
No es necesario que ocupe el estudio de tu padre.
Me sirve perfectamente cualquier otra habitación.
Me incomoda un poco...
- Pero quiero que utilices su estudio. - Me siento como si fuera un usurpador.
¡Qué dices! Es preferible que le demos uso.
Ahora es tuyo.
Todo saldrá ir bien.
Vas a escribir, ¿no?
Cómo no.
- ¿Qué te pasa? - Nada, pesas mucho.
No, no, era una broma, es broma. No me pesas nada.
- ¿Tanto he engordado? - No, no, no.
Espera.
- ¿Oíste eso? - No.
Sí, se oye un ruido.
- ¿Dónde está la niña? - Durmiendo con el perro.
Puede que sea la puerta. Espera, voy a ir a ver.
¡No!
Se fundieron los plomos. Saca al perro de ahí.
¡Ven aquí! ¡Vamos! ¡Ven aquí! No, quieto.
Vamos.
¡Hola, Ulises!
- Hola, Gloria. ¿Qué tal? - Hola.
Muchas gracias por venir.
¡Corre!
Ven, ven.
¡Suelta!
- ¡Suelta! ¿Lo digo así? - Sí, dilo con voz firme.
¡Suelta!
¿Ves cómo te obedece?
Bueno, ya me voy.
- No, quédate, por favor. - No, se hace tarde.
Has trabajado mucho.
- No. - Es como un trabajo, acéptalo.
Gracias.
- Mira qué bien se porta. - ¿Marcel, puedes venir?
Quiero presentarte a Gloria.
Papá, mira.
Ulises, dame la pata.
Ulises. ¿Ulises? Dámela.
- Mira. - Hola, Gloria.
- Hola. - Marcel, Gloria.
- Mira, papá. Mira la patita. - ¿Has visto?
- Es impresionante. - Sí, y es gracias a Gloria.
- Felicidades. - Gracias.
Muy bien, chico, muy bien.
- Ahí viene Paola. Es la hora del baño. - Sí.
- Adiós. Hasta mañana. - Adiós.
Gracias.
¿Qué tal? ¿Te has divertido con el perro?
- ¿Nos vemos mañana? - De acuerdo.
- Adiós. - Adiós.
Es muy buena, ¿verdad?
¿Por qué no la llevas tú?
¿Gloria?
- Puedo llevarte. ¿Dónde vives? - En el pueblo.
Vamos.
Gracias por la confianza que me dan con Lucie.
Es un honor.
Me gusta mucho su obra.
- Vaya. ¿Has leído mi obra? - Sí.
Sobre todo "Inexorable".
Creo que es el libro más bonito que he leído.
¿Sí?
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