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LOS ENEMIGOS
LOS ENEMIGOS
BASADA EN LA NOVELA DE FRED NORO UN CERTAIN CODE
UNA ESCENA FUE RODADA EN EL AEROPUERTO DE PARÍS
No sé qué vende,
pero, con esto, venderá aún más.
No tiene sentido discutir. ¿Maurice?
El chico lo llevará a dar una vuelta.
¿Qué ocurre?
Lleva al señor a probar el Buick.
- Ve al parque. - No puedo, tengo prisa.
No tanta como nosotros.
- Vamos. - Bueno, bueno.
Salvo La consagración de la primavera
y los pasajes de El lago de los cisnes, es todo.
Sí, para la segunda parte.
El lago de los cisnes está en la ópera ahora. ¿No le molesta?
La he visto, pero está bailada... ¿Cómo decirlo? En francés.
De una manera encantadora, por cierto.
No, gracias.
Con los administrativos y los técnicos,
no serán más de 50 personas.
O menos.
Perfecto.
Le agradezco.
Lo llamaré.
No bien pueda darme la fecha exacta.
Dele mis saludos
- a nuestro amigo Julien. - Lo haré.
¿Ha visto Irkutsk?
Sí.
Es mala, ¿no es cierto?
Aquí estoy en territorio soviético.
Le prometo que no le ocurrirá nada.
En 1928,
el teatro Vakhtangov era de vanguardia.
Desde entonces...
Gracias. Era lo que quería saber.
Hice todo para que no la presenten en París.
No es catastrófica.
Es lo que me aflige.
¿Sí?
Tiene una llamada del embajador.
Lo iba a llamar, señor embajador.
El trabajo es más largo de lo que pensaba.
Preferiría entregárselo mañana por la tarde.
Cuanto antes, sí.
Cuente conmigo, señor embajador.
- Adiós, señora. - Adiós.
Pareciera que espera a la hora del cierre para venir.
Sí, pero viene de lejos
para comprarnos tres blusas.
No hay que ser tan duros.
- Adiós. - Adiós.
- Adiós, Jacques. - Adiós, preciosa. Hasta mañana.
Adiós, Jacques.
¿Y mi beso?
Perdone.
Te miraba al llegar.
Pareces un náufrago.
Un poco lo soy, ¿no?
Nikita.
Hola, preciosa. Ya estoy con ustedes.
- Hola, cariño. - ¿Es cierto que se llama Nikita?
Tan cierto como que yo me llamo Charles.
Bernard, ¿has vuelto a ver al tipo del Chevrolet?
- No. - Pues él se lo pierde.
No te imaginas lo que es sentirte diferente.
Todo se vuelve un poco misterioso.
Aquella gente, por ejemplo.
Me pregunto de qué hablan, en qué piensan.
No hablan de nada. Y en cuanto a pensar...
Solo 500 francos, mañana te los devuelvo.
Ojalá los tuviera para poder decirte que no.
Olvídalo. Era para no pedirle a mi padre.
Conque tiene un padre.
¿Conoces el proverbio árabe?
Mi padre comerciaba polvo.
Una ventolera lo dejó en la ruina.
Soy libre de ir a donde quiera.
¿Pero siempre saben dónde estás?
Si les interesa, sí, lo saben. ¿Por qué?
¿Esto no es una imprudencia?
¿Cómo son contigo?
Un fastidio.
Como toda la gente importante en todas las oficinas del mundo.
¿Cuándo vas a dejar de hablarme de ellos?
- ¿Estás preocupada? - No.
A ver, Nikita,
alcohol capitalista, chica guapa capitalista.
Si sigues así, acabarás en Siberia.
Adiós.
¿Todo eso es tuyo?
Llámame cuando tengas las fotos.
Descuida, cariño. Adiós.
Aquí viene.
Uno, dos. Uno, dos. Uno, dos.
Es perfecta.
- Cretinos. - ¿Cómo estás, Claudie?
Estoy agotada. Todo el día al sol en astracán.
Es la piel más pesada.
Afortunadamente, pagan bien las fotos, si no...
¿Te apasiona lo que estoy diciendo?
¿Qué pasa? ¿Por qué pones esa cara?
Es la única que tengo.
Eres demasiado bueno. Me conmueves.
Si me permiten intervenir...
No, la eficiencia soviética es cara.
¿Qué desea la señorita?
¿Qué bebes, Claudie?
¿Por qué no vamos a cenar? No he comido en todo el día.
No me opongo.
Fasten your seatbelts. No smoking.
OFICINA COMERCIAL DE LA URSS EN FRANCIA
Buenos días, Youri.
Buenos días.
Hola, Nicolai.
Buenos días, Smolof.
Buenos días.
Ha llegado tarde, Smolof.
No es la primera vez.
Pero... no es un reproche.
Tal vez se siente autorizado, ¿no es cierto?
Le iba a decir...
Pero he venido por otra razón.
Técnica impecable. Ni un error, ni una huella.
Un trabajo de profesionales.
¿Quién lo descubrió?
La señora de la limpieza. Llamó a la Policía.
Ya se presentaron.
Solo tres personas,
el embajador, usted y yo, conocemos la gravedad del robo.
Tiene que ayudarme, Smolof.
Se lo dejo en 40.000,
solo porque es usted.
Digamos 30.000.
Mamá, piensa un poco.
Solo puedo pensar después de actuar.
Piensa demasiado, señora de Lursac.
Lo lamento.
Una pieza así se vende sola.
- Ven, vamos. - Adiós.
¿Por qué te obstinas en regatear?
Es un viejo gusto.
Si hubiese aceptado, ¿qué habrías hecho?
No podía aceptar.
Algo de experiencia tengo.
Seguro que la Sra. de Lursac querrá ver esta pieza única.
¿Exposición Universal?
Sumerio, señora. La cuna de la civilización.
Tome.
Nuestro bello oficio muere, asesinado por los beocios.
Mis respetos, señora.
- ¿Ya no está en el Ejército? - Más que nunca.
Pero el enemigo acecha.
- Hay una emergencia, capitán. - ¿Comes con nosotros?
Hay una emergencia. Papá te espera en el coche.
Avisa cuando hablas en serio. Lo siento, mamá.
- ¿Y mi comida? - Te llamo.
- Señora. - Ven.
- ¿Cuánto cuesta este horror? - 10.000, señora.
- Cinco mil. - Solo para complacerla.
Oh, pero...
Jean. Jean.
Buenos días, comandante.
Disculpe, intentaba ayudar a mi madre.
Es agotador. ¿Algo roto?
"Fracturado", más precisamente.
Arranque, Curruci.
Una caja fuerte en la embajada soviética.
En la oficina comercial, en el distrito XVI.
Despacho del agregado cultural.
¿Smolof?
¿Qué le han robado? ¿Una foto de Ulánova?
No, ya sé. El libreto de la próxima obra de Popov.
Sé que trabajó en ella.
- Es cansino, Curruci. - Sí, mi comandante.
¿Cómo se enteraron?
Por fortuna, la señora de la limpieza llamó a la Policía.
- ¿Los rusos han dicho algo? - No, por supuesto.
Tal vez sea grave, entonces.
Huelo el embriagador olor del polvo.
Tal vez no, seguro.
Tenemos algunas precisiones
sobre las actividades exactas de Andrei Smolof, víctima del robo.
Smolof, Andrei, 45 años, nacido en Kiev.
Consejero cultural en la embajada soviética en París.
Cargos anteriores: Praga, Zagreb, Pekín.
Funcionario intachable, muy apreciado por sus superiores.
¿París es su primer cargo en un país no comunista?
Que nosotros sepamos, sí.
Hay algo más interesante.
Smolof es el hombre de confianza del embajador.
Pero su primer trabajo fue descifrando información.
Podemos suponer que sus funciones exceden el ámbito de la cultura.
Cuando oigo hablar de cultura, saco el revólver.
Toda la correspondencia importante
entre París y el Kremlin debe pasar por Smolof.
Y no solo la correspondencia diplomática.
¿Borghine también se serviría de Smolof
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