Az első 200 sor.
¿Veis esa sonrisa?
Es mía.
Me llamo Djilali.
Pero aquí me llaman El Topo.
No me malinterpretéis, no soy informante.
Todo lo contrario.
Djilali, ¿qué hora es?
Ni siquiera doy la hora.
Es por el color de mis trajes
pero, sobre todo, porque perdí la vista.
Pero ya hablaremos de eso.
Aquí suelen ponerte motes por tus desgracias.
Te etiquetan para poder reírse más fácilmente, pero no de forma cruel.
Es una forma de decir que importas.
Casa Momo es así.
Ese es Momo.
Un amigo, como un hermano.
Hemos vivido mucho juntos.
Nuestra infancia en Cabilia,
el trauma del exilio, reinventarnos.
He vivido todo con él.
Sus amores, sus tormentos, sus hijos.
Hijos a los que no siempre reconocía, pero a los que amaba.
Quizá demasiado discretamente.
Por eso os voy a contar la historia de Casa Momo.
Porque si hubiera sabido lo que iba a pasar,
le habría dicho cuánto lo quería.
CASA MOMO
UNA FAMILIA DE BASTARDOS
¿Qué han dicho los médicos?
Está en coma inducido para ver cómo van las cosas.
Tiene un pulmón perforado.
Yo estaba en la cocina cuando ocurrió.
- ¿Fue un atraco? - No. No se llevaron nada.
De acuerdo, gracias.
De nada. En fin, tengo que irme.
¿Quieres que te lleve a casa?
No me voy a casa. Voy a abrir el bar.
- ¿No hemos cerrado? - No.
Casa Momo nunca cierra.
Lo sabrías si visitaras más a tu padre.
¡Buenos días!
No os levantéis.
LLAVERO LUMINOSO
Así mejor.
- A ver… - ¿Señor?
- ¿Sí? - Lo del táser…
Te refieres al llavero luminoso, ¿no?
- Sí. - Niños…
PLAN ANTIPEDOFILIA
Dados los recientes sucesos,
lo de Marc Dutroux,
me he tomado algunas libertades con el plan de estudios.
He decidido aumentar el rango de luz de nuestro "diodo"
hasta 14 metros.
Silencio.
Un segundo.
Sí, pase.
Señor Colin, su madre.
No es lo que creéis.
Soy adulto.
Se te ha olvidado la comida.
Ya te he dicho que como en la cafetería.
Y, también, tu padre está en el hospital.
¿Mi padre? Espera.
Me dijiste que estaba muerto.
Bueno, ya sabes, vivo, muerto…
- ¿Crees en los fantasmas? - ¿Mamá?
¿Qué hay en la urna de la chimenea?
¿Te acuerdas del arenero del parque?
Está loca. ¡Esto es increíble! Estás loca.
¿Y el suicidio del parque temático?
Lo hice por tu bien.
¡Estás loca, mal de la cabeza!
¡No me puedo creer que me hayas mentido todo este tiempo! ¡Qué locura!
Y no se llama Jean-Marie.
Se llama Mohand.
Mohand Akrour.
¿Soy árabe?
Mierda.
Pase.
Mierda, él no.
Hola.
¿Djilali?
Soy yo. ¿Cómo estás?
Mejor que tú.
Con todas las peleas con tu padre,
pensé que no volveríamos a verte por aquí.
Sí, lo sé. He estado ocupado.
¿Qué haces aquí?
- Pensé que necesitarías ayuda. - No.
- ¿No? - No.
Yo tampoco quiero estar aquí.
Podríamos alternar: semanas A y B.
Tienes que poner de tu parte.
Tienes talento. ¿No has pensado en ser actor?
Sí. Buena idea.
¿Qué tomas? Aquí no se viene a dar vueltas.
- Lo que sea, me da igual. - ¡Morgane!
Me alegro de que te hagas cargo del bar.
No, Djilali. Es solo temporal.
Ya.
Pelo engominado, bigote, servir copas no es lo mío.
- Te llaman. - ¿Me llaman?
No hagas preguntas. Te llaman.
¿Así que eres el hijo de Mohand?
Exacto. ¿Y ustedes quiénes son?
Patrick, amigo de tu padre y Francis, mi socio.
Encantado.
- Trabajas en la música, ¿no? - Sí.
¿Rapeas?
¿Como Jordy?
Claro.
No te preocupes por tu padre. Nosotros nos ocupamos de todo.
¿No se encarga la policía?
De la policía también nos ocupamos.
Mohamed,
¿tu padre te habló alguna vez de…?
No.
Mohand es un personaje fuera de lo común…
No espero menos de ti.
Francis, vámonos.
- Batido de fresa. - No he pedido nada.
De parte de Patrick.
¿Señor Akrour?
Igual no habla francés.
¡Eh, colega!
¿Papá?
Hola. ¿Quién es usted?
Encantado de conocerte. Soy Maurice Colin.
O Akrour, por lo visto.
- ¿Eres primo? - No, su hijo.
Pues ya somos dos.
Bueno, ¿quién eres?
Su hijo. ¿Tú también?
No sé quién eres. Voy a llamar a seguridad.
Cállate. En un día me he enterado de que soy árabe
y de que mi padre no se suicidó en una montaña rusa.
Espera. ¿Quién te ha llamado?
¿Conoces a Djilali?
- ¿El Topo? - Sí.
Llamó a mi madre por lo de papá.
- Por favor, deja de decir "papá". - Papá.
¿Sabes que puedo pegarte?
Los del extrarradio solo conocéis la violencia.
Te voy a matar…
- Buenos días. - Buenos días.
- Hola. - Vamos.
Mira, no vamos a pelear. Es ridículo. Somos hermanos.
Sujeta esto.
Aquí está mi número. Llámame.
Podemos vernos en Casa Momo.
¿Dónde?
En el bar de papá.
He dicho que dejes de decir "papá".
Búscalo en la guía.
No, Casa Momo es como McDonald's. Hay uno en cada pueblo.
Apúntame la dirección, ¿vale?
De izquierda a derecha, no de derecha a izquierda.
Ha dicho Mouloud, ¿verdad?
No, Mohand. Mohand Akrour.
Ah, sí. El tiroteo en Casa Momo.
No esperamos que se resuelva.
Ningún testigo declarará. Y hablamos de Casa Momo.
¿Qué quiere decir?
- ¿De verdad que es su hijo? - Sí.
Le daré un consejo.
En Casa Momo la verdadera acción ocurre por la noche.
Ayúdame. Recoge las copas.
¡Espera! ¿Adónde vas?
¿Qué es esto?
Tienes que hablar con tu querido padre.
- Cariño, ¿me das la llave de la 108? - Sí.
¿Quién es este bombón?
Mohamed, el hijo del jefe.
- ¿Batido de Fresa? - Batido de Fresa, sí.
Encantada.
¿Esto es un burdel?
No se te escapa nada.
- Increíble. - Mierda.
Vas a ver que también hay tragaperras, póquer y bingo.
Como ves, la gente aquí no viene solo a jugar al comecocos.
¿Es legal? ¿Tenemos licencia?
No, pero tenemos licencia de alcohol IV.
Hablemos de la licencia de alcohol IV.
Todo empezó en la década de 1950.
Por entonces,
los Auvergnat controlaban los bares de París.
Pero cuando empezó la revolución argelina,
los argelinos buscaron lugares para reunirse, para liderar la resistencia.
Y para emborracharse, no nos engañemos.
Poco a poco compraron los bares
y, en 1962, cuando el país se independizó,
negociaron un acuerdo que los convirtió
en los únicos extranjeros autorizados a vender alcohol.
La famosa licencia de alcohol IV.
PARÍS LOCAL AUTORIZADO
Pasaron de la independencia a la venta de licores en muy poco tiempo.
Se acabó todo.
Las máquinas tragaperras, las putas, todo.
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