ആദ്യത്തെ 200 വരികൾ.
Metele ahí. Dale, rompelo.
¡Dale!
¡Policía! ¡Todos al piso!
¡Dale, dale!
¡Nadie se mueva!
- Pará. ¿Qué pasa? - ¡Quedate quieto!
- ¡Al piso! ¡Dale! - ¡Soltá!
- Movete. - ¡Pará, loco!
¡Dale, vení, dale!
- ¡Soy guardaparques! - Ahora vemos, quedate piola.
Ponelo por ahí. Dale.
Ponelo ahí. Sentate ahí. Dale.
Buenas.
- Soy Silva. - Rodríguez.
¿No le dijeron nada?
Me dieron el traslado acá.
Ah, no, no, no sabía nada.
Qué raro.
Y bueno.
Bueno, pasá.
Silva. Dice que le dieron el traslado acá.
Me acaban de avisar.
Sentate.
¿Cuándo te lo dieron?
Ayer, a última hora.
Mmm.
Es temporario.
Sí.
Bueno.
Venandi me dijo que lo esperes en el patio.
Está bien.
¿Vas a dormir acá?
Si se puede, sí.
Bueno, vamos a tener que habilitarle el puestito, ¿no?
Sí, lo limpian y te acomodás.
Es un poco húmedo, pero bueno.
- Es lo que hay. - No, no se preocupe, yo me arreglo.
Bienvenido.
¿Silva?
Hola.
Claudio Venandi.
Tomá.
- ¿Qué tal? ¿Llegó bien? - Bien, bien, bien.
¿Conoció a la gente?
Ahí estuve con Márquez, con Rodríguez también, sí.
Bien. Bueno, vení, vamos a dar una vuelta.
Acompañame.
Hace bastante que no venía para acá, para el fondo.
Yo hice la colimba acá.
¿Vos dónde la hiciste?
No, 77, después de Carrasco. No, no me tocó.
Pobre pibe ese.
Vení.
Este era el comedor.
Allá ponían la pantalla y se armaba cine.
Siempre las mismas películas mirábamos, de piñas.
Mirá lo que es este lugar ahora.
¿Silva?
Yo sé por qué te mandaron acá.
Leí tu legajo.
En otra época, te hubiesen dado de baja derecho por furtivear.
Ahora, de castigo, te mandan a Pereyra.
Yo no tuve nada que ver con eso.
Yo fui el primer guardaparque en este lugar.
Costó mucho que los quinteros nos acepten,
que los visitantes nos respeten.
Ni hablar de sacar a los milicos.
Para muchos, esto era un tacho de basura
y yo lo convertí en un pedazo de tierra que cuidar.
Y no voy a permitir que nadie arruine todo ese trabajo.
No se preocupe.
Bueh, después mirás, vení, vení.
Trabajá y no me traigas problemas.
- Es lo único que te pido. - Sí, señor.
Cuando se resuelva tu sumario,
si es como decís, seguramente te dan el traslado de vuelta.
Yo quiero estar en Paulino, lo mío es el agua.
Bien.
Bueh, el fin de semana te quiero a full.
Todo el día, en el sector visitante, patrullando.
En la semana, te vamos a ir diciendo,
pero, en la base, hay un montón de trabajo para hacer.
Vení. Ahora Mariano te va a llevar al puestito para que te acomodes.
Ahí está.
Y esta.
- Uh, está resucio. - No, no pasa nada, tranquilo.
No sabía nada que venías, si no, te limpiaba un poco.
No, no pasa nada. Está bueno, che.
Acá tenés luz, ventilación.
- ¿Luz eléctrica hay? - Sí, también.
Ah.
Ah, mirá.
- ¿Vos dónde estás parando? - En Hudson.
Sí. Soy de Pehuajó, pero ahora estoy acá.
Está bien.
- ¿Me ayudás con esto? - Sí.
Ahí está. Gracias.
Dejalo ahí nomás.
Ah, mirá.
Acá tenés cosas de cama.
Está bien.
Bueno, che, está. Yo me acomodo. Gracias, ¿eh?
- Bueno, Silva. - Gracias, Mariano.
Bueno. Hola.
Cuidado con el fuego ahí, ¿no?
Bueno, dale.
- Disculpe que la moleste, pero… - No hay problema.
Mientras esté a dos metros del árbol, está bien.
Buen día.
¿Eh?
Qué mugre, ¿eh?
Qué lindo, che.
¿Viste?
Este pantano es el que más me gusta a mí.
Ahí tenés el arroyo Pereyra.
Acá, ¿no? Bajo un cachito.
Del otro lado del arroyo, empieza la zona militar.
Ajá.
Ahí, donde termina este camino, hay una virgen
y después unos galpones.
Igual, todo como esto que vimos, un bosque de ligustros.
- Ah. - Eh.
¿Y nadie fijo allá?
No, no, fijo no. A veces vienen, pero muy poco, sí.
Está la gente que pasea o los quinteros que pasan,
pero muy poco.
Ahí vivían los peones de la estancia en su momento.
Subo.
¿De qué es la virgen esa, che?
Está el altar, pero sin la virgen.
La pusieron los Pereyra en su momento.
En realidad, el altar lo hicieron para honrar la memoria
de una nena de la familia que secuestraron
y después desapareció.
Supuestamente, le habían puesto una virgen toda de oro,
que los mismos secuestradores después se la robaron.
Ajá.
También dicen que se trató de un ajuste de cuentas.
Algo interno de la familia, ¿viste?
Por una herencia, algo así. No, no me acuerdo.
¿Hace mucho de eso?
No sé. Es una leyenda, Silva.
En el siglo pasado, 1800 y algo.
- Por eso, fue hace mucho. - Sí, sí.
Estos llegaron a ser los más ricos del país.
¿Viste lo que es la casona?
Dicen que se casaban entre hermanos para mantener la fortuna.
Este lugar es raro, Silva.
Acá, lo único que crece son las ruinas.
¿Viste lo que es esto?
No quedó nada de ese imperio.
Vení, vamos por acá, que es más corto.
Mariano, mirá, vení.
Yo lo conozco al perro ese. Es de la Lucía, una quintera.
Se enganchó nomás.
No, pero pará, no lo podemos dejar así.
Mirá cómo está.
Está muerto. Es un perro. ¿Qué mierda? Hay que dejarlo ahí.
- Pero yo conozco a la dueña. - ¿Y?
Y no…
¿No corresponde?
- No corresponde. - No.
Vení, mandémonos.
Hola, Lucía.
Te trajimos a uno de tus perros.
Ya estaba muerto, pobrecito.
Gracias.
Gracias por traerlo.
Me imaginé. Nos imaginamos, bah.
Él es Silva, es guardaparque.
Gracias a vos también.
No pasa nada, señora.
- ¿Dónde estaba? - Por la militar.
En una época, los milicos entrenaban acá
y dejaban trampas por todos lados.
Ah.
Nosotros, cuando abrimos el parque,
tratamos de limpiar, pero siempre, cada dos por tres,
tenemos lío con esto.
Nunca nos quisieron.
Milicos racistas.
Tratá de no ir por ahí, por los senderos, ¿eh?
- Así no te siguen los perros. - Ajá.
Vamos a ver qué podemos hacer, señora. Quédese tranquila.
Lucía.
Encantado, Lucía. Pablo.
Hasta luego, ¿eh?
Hasta luego.
¡Eh!
Sh.
¡Eh!
¿Qué pasa?
¡Concha de su madre, no se puede ni caminar acá!
¿No había una por acá?
Yo qué sé.
¿Qué? ¿Eh?
¿Eh?
Che.
¿Adónde vas a ir, che?
Te tenés que quedar, te la van a dar afuera, ¿escuchaste?
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