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¡Por aquí!
Sólo tenemos 2 prisioneros por el momento.
El primero, el número 34, es un preso político muy peligroso.
Los guardias irán delante.
Número 34, levántese.
- ¿Cuál es su crimen? - Traición.
¿Está usted bien alimentado?
Responda al inspector.
La comida me importa poco.
¿Tiene todo lo que necesita?
¿No lo entiende?
Soy inspector de prisiones.
Estoy aquí por el Gobierno para recoger las quejas de los presos.
Inspector, escúcheme.
Me han acusado de ser espía de Napoleón,
y ahora que es emperador de nuevo,
Debería ser considerado un héroe de Francia, ¿no?
Se ha redactado una nueva Constitución.
Se ha vuelto a redactar todo.
¿Sabe que está prohibido hablar con los presos?
Perdón, señor Gobernador. No volverá a ocurrir.
Señor...
¿Podría encargarse de que me liberen?
¿No está usted al corriente?
No ¿Al corriente de qué?
Napoleón sólo reinó 100 días. Fue derrotado en la batalla de Waterloo.
Los británicos le obligaron a exiliarse en la isla de Santa Elena.
Y nuestro amado rey, Luis XVIII, fue reinstalado en el trono.
Señor, yo...
Fui acusado injustamente. Nunca fui espía.
Por favor, se lo imploro, mire en mi expediente.
Soy inocente.
¡El fiscal adjunto me lo dijo a la cara!
¡El Sr. de Villefort dará fe de mi inocencia!
Se lo suplico. Por favor.
Está usted completamente loco. ¡Próximo prisionero!
El número 27 también está también loco.
Prometió 5 millones de francos de su tesoro
a su predecesor a condición de ser liberado.
¿Dónde está ese supuesto tesoro?
Sólo se lo dirá si le deja ir.
TRADUCCIÓN: -= YAGOM =-
¿Sr. Morrel?
¿Qué pasa, Danglars?
He venido a decirle que dejo Morrel et Fils a finales de mes.
Me han ofrecido un trabajo en un banco de Madrid y he aceptado.
Entonces... ¿no partirá mañana con el Faraón?
Me habría ido si me hubiera hecho capitán,
después de que Edmond fuera arrestado,
pero parece que tenía otra cosa en mente.
Antes de que se vaya, dígame, ¿por qué dice que Edmond fue arrestado por ser bonapartista?
No sé de qué está hablando. Para ser franco, esa es una acusación ofensiva.
Buenos días, Sr. Morrel.
- ¿No ha estado ya hace unos meses por la misma cosa? - Así es.
Debía insistir.
- Recuérdame su nombre. - Dantès. Edmond Dantès.
Tráeme el archivo de Dantès Edmond.
Le prometo que veremos qué podemos hacer por él.
Gracias.
Bien, veamos...
Se le acusa...
de espionaje...
y...
recluido en el Château d'If.
Y...
No...
¿Qué?
Está muerto.
Hace 3 meses.
No, no. Es imposible.
Aquí dice que se ahorcó
en su celda.
Pero...
¿Por qué...? ¿Cómo...
¿Por qué no se informó a su padre?
Es competencia del centro penitenciario informar
a los familiares en caso de fallecimiento.
Ahí es donde debe hacer su demanda.
Estoy terriblemente, terriblemente afligido.
Edmond...
10 AÑOS DESPUÉS
¿Sigue sin querer comer?
Voy a tener que hacérselo saber al gobernador,
y no creo que quiera verlo aquí.
No le gustan mucho las mazmorras.
¿Ve Sr Gobernador lo que quiero decir? No ha comido nada en 4 días.
Levántese ante el gobernador.
¿Por qué no come, número 34?
No me apetece.
Usted está aquí para ser castigado. Para ello, tiene que estar vivo.
Denle de comer.
- Hay gusanos. - Guardias, sujetadle.
No tiene cubiertos.
¡Utilice las manos!
¡Déjenlo!
Déjenlo morir.
¿Quién está ahí?
¡Almuerzo, abad!
¿Quién... ¿Quién es usted?
Soy el número 27.
- ¿Número 27? - ¿Está usted cerca de la pared?
- Sí. - Entonces retroceda. ¡Retírese!
Gracias.
Usted debe ser...
el número... 34.
34, eso es.
Edmond Dantès.
Soy el Padre Faria.
¿Cómo...
¿Cómo ha llegado hasta aquí?
He estado cavando túneles desde hace...
¡7 años!
Pero...
debo haber calculado mal.
Pensaba que este era el muro que daba al mar.
¿Dónde consiguió este cincel?
Lo hice con una de las visagras que hay debajo de mi cama.
¿Puedo?
Lo siento, no he tocado a nadie en años.
¡Yo tampoco!
Tiene una lámpara, una vela...
¿Dónde consiguió estas cosas?
Tuve 14 años para poner en práctica mi ingenio.
Pero...
tengo también otras cosas.
Es muy estrecho y polvoriento.
¿Está usted ahí?
El aceite para la vela, lo conseguí
gracias a la poca carne que nos dan.
¡Es increíble cómo nuestra comida
puede ser un recurso productivo!
Mire. Eche un vistazo.
Gracias a las espinas de pescado, pude coser.
- ¿Cómo se enciende la vela? - Convencí a mi carcelero
que necesitaba azufre para tratar mis problemas de piel.
Hoy, estamos...
a 12 de junio de 1825.
Han pasado 10 años.
Encuentro que llevar el tiempo
es una buena forma de estimular mi mente.
¿Ve lo que quiero decir? 1815, esa es su llegada.
Leo y escribo.
Es por este tipo de ideas, porque soy franco por naturaleza,
que fui arrestado y encarcelado.
Ha dicho que lee, pero ¿dónde guarda sus libros?
En mi cabeza.
Artes, ciencias, química,
astrología, historia...
- ¿Puedo sentarme? - Por supuesto.
Por favor, adelante. Por favor.
¿Está enfermo?
- Hace días que no como. - ¿No le dan de comer?
- Lo intentaron... - ¿Cómo que lo intentaron?
- He dejado de comer. - ¿Por qué?
¡No!
Acabar con su vida es un pecado mortal.
Debe mantener viva la esperanza.
No se puede vivir sin esperanza.
Mire: ¡hoy nos hemos conocido!
Y usted va a comer.
Tenga. No puedo terminar esto.
- Cómaselo. - No puedo.
Usted es mi invitado.
Me sentiré ofendido si lo rechaza. Por favor, coma.
Sabe, necesito que esté fuerte
para preparar nuestra huida.
Bueno, porque... me ayudará, ¿verdad?
No podría desear nada mejor.
Bien, empezaremos mañana. ¡Ya está!
Cavaremos hacia el mar, en su celda, bajo su ventana.
No, no, no.
Hay 30 m entre mi ventana y las rocas.
- ¿30 metros? - Sí.
¿A dónde da su ventana?
Al patio, vigilado día y noche.
Deberíamos cavar en esa dirección.
Sí, en esa dirección.
Entonces mataremos al guardián
y tomaremos sus llaves.
No. Matar no es una opción.
Entonces lo amordazaremos para poder escapar.
¿Cuándo dice que empezaremos?
Su entusiasmo me alegra el corazón.
Mañana.
Mañana, sí.
- Mañana. - Mañana.
Necesitamos estar listos rápidamente.
Trabajaremos con la máxima discreción.
Así que si el viento
que viene del este empuja un cuerpo a la esquina opuesta, habrá...
- Estás hablando solo otra vez? - ¿Con quién más podría hablar?
Pierre, yo...
accidentalmente rompí mi jarra.
¡Idiota!
Reúne todas las piezas. Te traeré una mañana.
Me alegro de que vuelva a comer.
¡Buenos días, vecino! Buenos días.
Seguramente durmió bien.
Mejor de lo que lo he hecho en años.
Ahora, venga y siéntese.
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