ആദ്യത്തെ 200 വരികൾ.
¿Hay alguien ahí?
Estamos buscando a un bandido muy peligroso.
¡Encontradlo!
Capitán
Yo no he visto entrar a nadie.
Además, tengo que cerrar.
Se calcula, que durante la Década Ominosa.
El ejército invasor francés.
Llegó a expoliar más de 1700 obras de arte.
Les atraía absolutamente todo.
Pinturas, esculturas, retablos.
Una forma de castigar a su mayor enemigo, los bandoleros.
Era robándoles las imágenes a las que estos rendían culto.
De esta manera, aseguraban un detrimento en su estado de ánimo.
Precisamente.
Todo esto sirve de introducción en la presentación de mi libro.
"El Expolio de los Cien Mil".
Que será mañana a las ocho de la tarde.
Además...
Desvelaré uno de los mayores secretos.
De la Virgen de los Bandoleros.
Muchas gracias, y hasta mañana.
Que flores tan bonitas.
¿Me las vendes que tengo que hacer un regalo?
Son para la Virgen.
Mira.
Esto también le vendrá bien a la Virgen.
¿Qué hace usted aquí?
Baje la voz.
- Vengo a darle las gracias. - No sé de qué me está hablando.
Hace dos días, en la iglesia.
Me salvó la vida.
Veo que tiene por costumbre asaltar lugares sagrados.
Esa, y no poder estar tranquilo en ningún lado.
¡Mamá, mamá!
Yo estaba cogiendo flores para la Virgen.
Y entonces.
Ha llegado un hombre y me ha dado estas dos monedas a cambio del ramo.
Hay que ser muy tonto, para dar tanto dinero por un manojo de flores silvestres.
Toma, llévale las flores a la Virgen.
No sabía que tenías una niña.
Tiene que marcharse de aquí.
O se marcha ya, o me veré obligada a avisar a la Madre Superiora.
Sé que usted no haría eso.
Yo sólo quería decirle que estoy en deuda.
¿Ha venido sólo para darme las gracias?
¿Cómo puede ser tan insensato?
Ni siquiera puede pasearse tranquilo por el pueblo de Estepa.
Por muchas palabras que me dedique, usted es un bandido.
Soy Juan Caballero.
No soy peor persona que usted.
Solo soy un bandolero, que es muy diferente.
Aquí tienes Carmen, y muchas gracias, de verdad.
A ti.
Sabes que disfruto enseñando nuestro pueblo.
Además, las propinas de los turistas me vienen muy bien.
¿Cuántas visitas tienes este finde?
El domingo tengo dos, dos grupos extranjeros.
Genial, me alegro mucho por ti.
Bueno, tengo prisa, nos vemos el lunes.
- Hasta luego. - Adiós, gracias.
¿No estarás pensando en irte, no?
Son las cuatro.
Me importa un rábano que sean las cuatro.
Hoy es viernes, y tienes turno hasta el cierre.
Pero le hice las horas a Montse el viernes pasado.
Me da igual.
¿No lo entiendes? Me da igual.
De aquí hasta que no venga Montse, no se va ni Dios.
No, no, por favor, no me puedo quedar.
He quedado con mi profesor de tesis en una hora.
Tú sabes mejor que nadie que aquí tiene que haber siempre una camarera.
Y como yo te vea salir por esa puerta antes de que Montse venga.
No te preocupes de volver el lunes.
¿Lo tienes claro?
Pues tú misma.
Sí
Sí
- Buenas tardes. - Un momento por favor.
Buenas tardes.
¿Le puede decir a Tony Alemany que estoy aquí? Soy Carmen.
Sí, le están esperando en el patio. Por estas escaleras, la primera planta.
- Vale gracias. - Nada.
Si, perdón, como le comentaba, están reservadas.
La primera, la tercera y la sexta.
Hola.
Señor Alemany es un placer conocerle personalmente.
El placer es mío.
Disculpe la tardanza, es que mi jefe no es la persona más amable del mundo.
No se preocupe. ¿Quiere un trago?
No sé, vengo nerviosa.
Un trago de esto, es lo mejor para quitar la tensión del estrés.
Vale.
Gracias.
Bueno.
Al parecer, su tesis está ya casi finiquitada.
No he leído todavía el último correo que me mandó anoche.
El asunto de la conferencia me ha tenido toda la semana muy ocupado.
No se preocupe, si quiere le comento un poquito ahora por encima.
Aunque no sé si le apetece hablar de trabajo.
Hablemos de trabajo, pero sin hablar de trabajo.
Perdone, pero no le entiendo.
¿Qué opinión artística tiene sobre la talla de la Virgen de los Bandoleros?
Y aunque parezca increíble.
Ese fue el motivo por el que escogí la temática para mi tesis.
Curioso, curioso.
Disculpe, es importante.
¿Otra vez?
Ya lo hemos hablado.
Me da igual de quien sean las presiones.
Pienso hacerlo.
Yo también tengo jefe.
Se ha hecho tarde.
Ha sido una conversación muy instructiva.
Antes de que se vaya, quisiera darle un pequeño obsequio.
Su pasión por la cultura me hace sentirme joven.
Y me recuerda a mí cuando tenía su edad.
¿Lo aceptaría?
Por supuesto.
Aún no lo había comprado, muchas gracias.
No, mejor en otro momento.
Vale.
- Mañana le recojo a las 17:45. - Muy bien.
Vale.
Voy a darle mi número. Para lo que necesite me llama.
Bien.
Muy bien, gracias.
Bueno, hasta mañana.
Hasta mañana.
Juan, estás arriesgando mucho viniendo a la parroquia.
Tengo una deuda con nuestra Señora.
No está bien lo que haces.
No quiero tu dinero manchado de sangre.
No se engañe Padre.
No soy yo quien llena esta bolsa.
Son los terratenientes, que son muy generosos.
Usted siga rezando.
Y asegúrese que llega a las familias que lo necesitan.
¿Es usted el párroco de esta iglesia?
Soy el Padre Gabriel.
Le traigo esta misiva de cumplimiento inmediato.
Firmada por el Duque de Angulema.
¿Dónde está?
He dicho que dónde está.
Que Dios me perdone.
Explícame qué está pasando aquí.
Ahí viene.
¿Ese es el nuevo jefe?
¿Quién era?
Un catedrático de arte que venía a dar una charla.
¿Tenemos algo?
Sobre la mesita estaba esta nota.
La maleta la hemos encontrado perfectamente ordenada.
No había ningún signo de violencia.
El cadáver tenía su reloj y su cartera.
Todo indica que ha sido un suicidio.
¿Llevaba teléfono móvil?
No lo sabemos.
¿Habéis hablado con el personal del hotel?
Sí, en principio nadie ha oído nada.
¿Nada más?
No.
Sí.
Esta nota estaba en su pantalón.
Hola, buenos días. ¿Carmen Fernández?
Sí, soy yo.
Tiene que acompañarnos al cuartel.
¿Qué ha pasado?
El señor Tony Alemany ha aparecido muerto esta mañana.
¿Puedo coger mi bolso?
Si. Por favor no olvide la documentación.
Le recomiendo que se calce.
Lo dejé sobre las ocho en el hotel en el hotel y me fui a casa.
¿Le comentó algo de carácter personal que pudiera explicar lo del suicidio?
No, fue una conversación cordial.
Con permiso.
Adelante.
Mi teniente, ya tenemos los resultados de la científica.
En la nota aparecen huellas de dos personas.
Vuelvo a insistirle.
¿No hubo nadie más con ustedes?
No, ya se lo he dicho.
¿Y nadie preguntó por él durante la conversación?
No.
Bueno, ahora que recuerdo.
Justo antes de irme lo llamaron por teléfono.
Yo supuse que era su jefe, o algo así.
Su actitud cambió drásticamente.
¿Una llamada?
¿A la habitación del hotel?
No, estuvimos todo el tiempo en el patio.
Lo llamaron al móvil.
¿Entonces llevaba móvil?
Hoy en día todo el mundo lleva móvil.
¿Tendría algún inconveniente en que le tomásemos la reseña dactilar?
Para cotejarlas con las de la nota.
No, no tengo incoveniente.
Pero...
Sigo sin entender qué hago yo aquí.
Usted fue la última persona que lo vio con vida.
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