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UNA PELÍCULA DE CLAUDE CHABROL
LOCURAS DE UN MATRIMONIO BURGUÉS
BASADA EN LA NOVELA DE LUCIE FAURE LE MALHEUR FOU
Me he sentado en uno de tus barcos.
Navíos.
No son barcos, son navíos.
Te torpedean en alta mar.
Quiero dos dedos de whisky.
A sus órdenes.
No ha sido culpa mía.
¿Sabes que tu hermano me pidió elaborar un libro sobre la OTAN?
André planeaba sus próximas maniobras diplomáticas
en una servilleta que llevaba en el puño.
¿Desde cuándo es André diplomático?
¿Te acuerdas de Lully Schultz?
El agente alemán de Salzburgo.
¿Me podrías traer ese whisky?
¿Por favor, podrías servirme un whisky?
Con o sin favor, tráelo.
¿Lully no se casó con Von Krit?
La condesa, la mujer que tuvo la regla a los 40 años,
Lully se dedica ahora a los pasaportes.
Veinte mil dólares y eliges el país.
Guatemala, Honduras, Nicaragua.
Pobre Nathalie, no me extraña que deteste a su padre.
Espero que destinen a André
a un lugar romántico, tipo San Marino.
-Con hielo, William. -Sí, Claire.
Gracias, señora.
Willy el holgazán, siempre delgado y apuesto.
Eres más bajito sin tacones.
Eres una listilla, Nathalie.
¿Está lista mi anciana tía?
No soy tu anciana tía.
Eres más alto que Claire.
¿Logras besarla cuando...?
No le veo ni la cara.
En serio, Willy.
Le pasa lo mismo a un hombre bajo con una mujer normal.
Y lo mismo a los hombres normales con las mujeres bajitas.
Solo hay que inclinarse.
¿Está lista Claire?
Está bañándose.
Se entretiene con la tripulación de mis navíos.
¿Le has puesto hielo?
Tú me lo pediste.
Demasiado tarde.
Esa guarra de Rangeri, esa actriz vieja.
No me votará a mí, soy demasiado masculino.
-¿Por qué te enfadas? -No me enfado, quiero el premio.
Seré el primer escritor americano que gana el Zola. ¿Qué te parece?
Zola, Zola, Zola
Dame un valium, please.
-No estés nervioso, cariño. -Eso me dijiste en Nueva York.
Hace años, cuando ligué contigo. ¿Lo recuerdas?
Sí, es cierto.
Una princesa francesa,
a miles de kilómetros de su mansión de origen.
Que encontró al hombre de su vida en el Wolfy's Delicatessen.
Y Willy se ganó su corazón con un sándwich de pastrami.
Eso es el destino.
El problema es que vendo demasiados libros.
No...
Seguramente piensen... Es verdad.
Seguramente piensen, de verdad,
que debo hacer mierda para las masas.
Es justo lo que piensan.
¿Cómo podemos ayudarlo, tía?
Puedes dejar de llamarme tía.
Aquí está.
Jacques, mi editor y amigo.
Tu pasaporte a la fortuna.
Y tu visado a la ruina.
Ve a comer algo, Nathalie.
Mira cuántos amigos.
Qué asco.
Hola, Francia.
Han venido todos por ti, Billy.
Y créeme, me ha costado muy caro.
Lo recuperarás con mis derechos.
-¿Sabemos algo del jurado? -Nada, solo pronósticos.
Mi éxito obligará a Billy a adoptar huérfanos
para evitar pagar impuestos.
Este ha sido un mensaje del Ministerio de Salud Pública.
La respuesta es no.
Prefiero pagar impuestos a tener hijos.
Eres odioso.
-¿Odioso yo? ¿Por qué? -Odioso, eso es.
Perdone.
¿Cómo estás, querida?
Mi madre.
Deberías vestirla mejor, parece una paleta.
Me incomoda su presencia.
No digas eso.
Estoy hecho de tal manera que prefiero enfermar en un asilo
o tener una enfermedad horrible
antes que ceder al placer de otros una parcela del objeto de mi amor.
No al placer, para el uso de otros...
Creo recordar que soy su mujer.
Pero no olvides lo que hago por ti... y por ese americano.
Por favor.
Podríamos...
-Ven, debajo. -¿Bajo el piano?
No, te dejarías llevar, no entenderías...
Siempre te horrorizó la idea de tocar el piano.
Charlie, ¿conoces a...? ¿Se conocen?
Claire de La Tour Piquet, Sra. William Brandels,
Miss Charlie Minerva.
Charlie Minerva.
Gracias.
Charlie traduce las obras de Billy al italiano.
Ha aceptado acompañarme...
...acompañarme en la oscuridad.
Qué encantador es.
¿Claire, has visto?
PREMIO ZOLA
Qué emocionante.
-¿Emocionante? -¿Sí?
Tenemos 50 000 ejemplares así.
Soy supersticiosa, escóndelo.
-¿Bajo el piano? -No, bajo el león.
¿William?
Un poco de champán para Charlie.
Y una copa bien fría para Claire.
¿Se conocen ustedes dos?
Somos como las hermanas Brandels.
¿De verdad?
¿Íntimas?
A decir verdad, somos amigas desde hace poco.
Jacques acaba de presentarnos.
Creía que Jacques se pasaba la vida mirando a los ojos del jurado.
Esos bellos ojos azules de Jacques.
-¿Sabes qué? -¿Qué?
Ha mandado imprimir ya la cinta especial del Bâtard.
¿Sabes?
Creo que eso es un error
que no debe hacerse a alguien supersticioso como yo.
Eres exquisita, sí, sí.
-Perdone. -No, no.
Ven, suegra. Baila un tango con tu tía.
He leído Le Bâtard. Me ha gustado mucho, ¿y a usted?
No está mal.
¿Por qué le interesa tanto el Zola?
Querida, el premio Zola es una maravillosa consagración.
Para un sacerdote, es el parnaso moderno.
Además, está bien tener un premio.
Charlie es una maravillosa adaptadora.
Su Bâtard en italiano es más potente que el original.
Tú no sabes ni una palabra de italiano.
Por eso lo aprecia.
Toma otra copa o mejor, toma dos o tres copas.
Menuda manera de aceptar una crítica negativa.
Billy, tranquilo. El jurado sigue deliberando.
¿Dónde vas?
¿Dónde va?
-Hemos perdido. -¿Perdido?
Nueve votos para Billy y trece para Beauregard.
-Dios mío. -El premio se queda en Francia.
Vamos, reponte, no pasa nada.
Has sobrevivido hasta ahora
-sin medalla ni trofeo. -Pobre William.
Oye, ¿sabes lo que me ha dicho esa vieja ballena?
"William es uno de los grandes talentos de la época".
Tiene un...
Qué buen tiempo.
Oye, espera. Le he dicho...
No le he dicho nada.
Pero debí haberle dicho.
¿Qué tiene, 100 años?
No, está lejos de los cien.
Sí.
No, no, máximo 96 años.
Sí.
¿Tal vez 99 años? Pero no 100.
-Tiene 100 años. -No tiene 100 años.
Te voy a decir cuál ha sido el fallo.
El error ha sido... Has sido tú.
Has dado demasiadas ruedas de prensa.
Demasiadas entrevistas, demasiada publicidad.
Hablabas demasiado de Bâtard.
Han terminado hastiados de Le Bâtard, esos bastardos.
La decadencia de un país.
Decadencia de un pueblo.
Oye, Claire.
¿Por qué no limpias la cómoda?
La cómoda está asquerosa.
Lo único que sé hacer
es ordenar tus calcetines.
¿Qué? ¿Has ordenado mis calcetines?
¿Ordenas mis calcetines?
Ni eso.
Es culpa mía que no te hayan dado el Zola.
Me da igual el Zola.
Lo único que me da miedo
es caminar por el campo gritando como un burro:
"La suerte de una mujer está entre sus piernas.
"La fortuna de una mujer está entre sus piernas".
Balzac dijo: "No es cierto".
Solo he pasado, he mirado, he tocado,
he palpado y no he encontrado nada interesante.
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