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[Esta película está inspirada en hechos y figuras históricas reales.]
¡Suyang, el traidor maldito, ahora ocupa el trono!
[En 1452, Lee Hong Gui ascendió al trono a la edad de 12 años.]
[Un año después, su tío, el príncipe Suyang, lo derrocó y se volvió rey.]
Por deshonrar a Su Majestad y corromper el reino,
enfrentarás la ira del cielo.
¡Han Myeong Hoe, traidor!
¡Tú y los otros traidores que han usurpado el trono
serán castigados por el cielo!
Su Majestad.
Por favor, coma.
Retira
todo esto.
Su Majestad,
por favor, coma.
Retira todo esto.
Debe comer, señor.
¡Llévatelo!
Su Majestad,
el ministro Han Myeong Hoe está aquí.
Su Majestad, el rey emérito, soy Han Myeong Hoe.
Puedes
entrar.
Ya han pasado dos días.
¿Por qué ordenas que retiren la comida?
¿Al fin
has venido por mí?
¿A qué te refieres?
¿Es mi turno
de sufrir como ellos?
Ellos son criminales que planearon una traición a tus espaldas.
Está bien que sufran.
Ya que tú no has hecho nada malo,
¿por qué serías castigado?
No sabías de la traición que planearon
e incluso, si lo hubieras sabido,
no lo habrías permitido.
¿No es así?
Sin duda alguna
no lo habrías permitido, ¿verdad?
Ahora
¿adónde iré?
¡Ahora!
¡Mierda!
¡Se escapará!
¡Maldita sea!
- ¡No me grites! - ¡El ciervo escapó!
- ¡Persíganlo! - ¡Mejor lánzala con la mano!
- ¿Adónde fue? - ¿Pueden dejar de pelear?
Mierda.
- ¡Sepárense! - Corran.
Mierda.
Le dije que se callara, pero nunca escucha.
¡Nadie me respeta como jefe de la aldea!
Jefe, ¿dónde está?
¡Jefe!
Mierda, ¿qué le pasa?
Es el rey...
¡Ayuda!
¡Oye!
¿Qué haces ahí tirado?
¿Estás durmiendo?
Maldición.
Nosotros estamos intentando atrapar al ciervo,
¡y este está tomando una siesta!
¡Cielos, le pegaría!
No pasa nada.
Siempre hace lo mismo. Vámonos.
El tigre... Hay un tigre.
- Descansa, papá. - ¡Mierda! ¿Por qué duerme ahora?
Ayuda.
Mierda.
Ayúdenme.
¿Señor?
¡Señor!
¿Dónde estoy?
¿Esto es real?
¿Arroz blanco?
Seguro que morí
y terminé en el paraíso.
¿Es real?
¡Despertaste!
Qué bien.
Te encontré en el valle. Me alegra que estés bien.
Gracias, señor.
No te tengo de cara.
¿De dónde eres?
Soy de Gwangchungol.
¿Gwangchungol?
- ¿Cómo se llama esta aldea? - Norugol.
¿Norugol?
¿Qué hacías aquí?
Estaba cazando ciervos.
- Luego fui... - ¿Cazando
- ciervos? - Sí.
¿Por qué los cazas?
Para comerlos, por supuesto.
- ¿Los cazas y los comes? - Sí.
La carne de ciervo apesta, pero ¿en su aldea la comen?
Nosotros ya no.
Haríamos lo que fuera por esa carne.
¿Están celebrando algo? ¿A qué se debe la fiesta?
Bueno, hoy es el cumpleaños de mi hijo.
¿Haces una fiesta por su cumpleaños?
Es algo muy común.
¿Desde cuándo los mocosos tienen fiestas tan grandes?
Es un día especial, bebe algo con nosotros.
- Come algo de carne también. - ¿En serio?
- No sé si debería. - Por favor.
No es carne de ciervo.
Gracias.
Está comiendo con las manos.
Disculpen, estoy famélico.
La gente de otras aldeas
no tiene nada para comer.
¿Cómo pueden tener tanta comida aquí?
Como pareces no tener idea, te contaré un secreto.
Hace mucho, vino un anciano con una barba larga.
Era el ministro de Justicia.
Bienvenido, señor.
Era un hombre poderoso en la capital,
pero algo debió haber hecho
y terminó exiliado aquí.
Tuvimos que prepararle una casa.
Tráiganme comida todos los días y que alguien me sirva.
Aunque nos moríamos de hambre, teníamos que servirle sus comidas.
Atrapen eso y sírvanmelo, ¡de inmediato!
El anciano aún se creía poderoso
y trataba a los aldeanos como esclavos.
Pero un día...
- ¡Sírvanme carne en cada comida! - algo llegó.
- ¿Qué? - Burros.
- ¿Burros? - Sí.
¿Burros?
Un montón de burros con cargas enormes llegaron a Norugol.
Astas de ciervo de Dongnae.
Carne, arroz, caquis secos y sábanas de seda.
Los nobles de la capital son listos.
Sabían que el ministro
- pronto sería restituido en la corte. - Debes aprender.
Pero el anciano estaba tan aburrido que comenzó a darles clases a los niños.
Los niños que no sabían leer aprendieron el Clásico de los mil caracteres
y las enseñanzas de Mencio y Confucio.
Tal como pensaban los nobles,
el anciano pronto regresó a la capital.
Se llevó a los chicos más listos y les enseñó.
Uno de ellos hasta fue el mejor en el examen estatal.
Fue como si la aldea hubiera hallado una mina de oro.
¡Hurra!
¿Mina de oro?
¡Sí!
Esa mina de oro también puede caer aquí en Gwangchungol.
¿Cómo?
Hace poco hubo un caos en la capital.
El rey fue derrocado y uno nuevo asumió el trono.
Entonces, muchos funcionarios serán exiliados, ¿no?
Un noble de alto rango vendrá exiliado a Yeongwol.
- No digan nada. - ¿Quién es?
Debe ser un funcionario de alto rango con hombros anchos,
un gran sombrero y una barba larga.
Seguro irá a Norugol como todos los demás.
¡No!
Pase lo que pase,
debemos hacer que venga a nuestra aldea.
Si lo servimos bien,
los nobles vendrán en fila como corvinas.
Cielos, unas corvinas.
- Qué rico. - Sí.
¡Ni hablar!
Mierda.
¿Crees que los nobles exiliados se arrepentirán y serán buenos aquí?
Solo se emborracharán y acosarán a las mujeres.
Si se enojan, nos denunciarán a la oficina del pueblo
- y nos castigarán. - ¡Tiene razón!
Tendríamos que preparar una casa, servir al noble exiliado
y vigilarlo para que no escape.
Si sale herido o muere,
¡toda la aldea será reducida a cenizas!
- ¡Ya olvídalo! ¡Mierda! - Pero...
¿Pueden escucharme?
¿Qué comen en los cumpleaños de Mak Dong?
Como no hay nada,
solo la saludas, le das agua y la mandas a dormir.
- ¡Oye! - En Norugol, por el cumpleaños de un niño,
todos se juntaron a comer carne y arroz.
¡Estaban repletos!
¡Tenían pollo, cerdo, de todo,
solo por el cumpleaños de un niño!
Y el arroz blanco...
Mierda.
El vapor subía como espíritus danzantes.
Mierda.
Era tan rico y cremoso
que sentí que estaba en el paraíso.
Piénsenlo.
¿Cuándo fue la última vez que comieron arroz?
¿Siquiera lo recuerdan?
Creo que el día de mi boda, solo esa vez.
Al principio será difícil tener a un extraño aquí,
pero después
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