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By NOZZ
ORGULLO Y PREJUICIO CUMBRES BORRASCOSAS
UNIVERSIDAD CORNELL
No viajé tanto para pasar mi primer día en Inglaterra
con una sabelotodo de Weehawken, Nueva Jersey.
Mejor busca "Oxford" en internet, mamá.
¡Ahí está!
- Te vamos a extrañar, Anna. - Volveré muy pronto.
¿Se lo imaginan?
La hermosa Inglaterra.
Aunque dicen que llueve mucho.
MI AÑO EN OXFORD
El poeta Henry David Thoreau se fue al bosque
para, como él dijo, "vivir deliberadamente".
Inspirada por la idea de vivir una vida planeada,
estudié mucho, me gradué con honores
y pospuse un trabajo que obtuve en Wall Street
para poder tomarme un año para mí
estudiando poesía victoriana en la Universidad de Oxford.
Un año para vivir mi sueño.
Todo iba exactamente según lo planeado.
Hasta que eso cambió.
PRIVADO
Bien.
Tu belleza se apagará, al igual que mi interés.
Hola.
Soy Anna de la Vega.
- ¿Quién es? - Una estadounidense.
Rostro hermoso. Calzado espantoso.
EDIFICIO CLARENDON
¡Pendejo!
Llueve, ¿no?
No exactamente.
Hola.
Quisiera pescado con papas fritas.
¿Abadejo?
¿Aparejo?
No. Pescado.
Sí, abadejo. O bacalao. ¿O salchicha?
No sé... Yo...
¿Pescado con papas?
- ¿Grande? - ¡Grande! ¡Sí!
- Serían 8.50. Cinco minutos. - Genial.
EL BACALEIANO PESCADO Y PAPAS
Jamie, no es el lugar más lujoso de Oxford.
Está entre los mejores. Hola, amigo.
¿Me das dos bacalaos grandes, guisantes, cebollas encurtidas y papas fritas?
¿Papas fritas?
¿Te parece?
Tienes razón. "Tu cuerpo es un templo", ¿no?
Dos porciones de papas fritas extragrandes.
Ignore a la dama. Aún no sabe cómo vivir deliberadamente.
No soy yo quien te dice que...
¿Qué haces?
¿Te escondes?
No. Lucho contra un cordón rebelde.
¡Te escondes de Jessica Borne!
Es un milagro que camines tranquilo con las mujeres que dejas a tu paso.
Ya se fue. Seguramente reconoció tu auto.
Sí. Es la contra de tener un auto raro. Es como un faro.
Bond se equivocó en eso. Un Ford Focus era mejor.
¡No lo puedo creer!
¡Fuiste tú!
¿Yo?
Sí, tú eres el pendejo. Me empapaste con el auto.
Bueno, yo... ¡Mierda!
Tu pedido, querida.
Lo lamento mucho.
De verdad.
Sí, yo también.
- ¡Oye! - ¡No!
¡Está aquí!
Escondiéndose de ti.
No.
- Hola, Jessica. - ¿Todo bien, Jessica?
POSPONER ALARMA
Bienvenidos
a la Universidad de Oxford,
una institución con cientos de años de historia
que, en todos y cada uno de esos años,
ha recibido a un nuevo grupo de jóvenes.
Grandes líderes, científicos y visionarios literarios
han pasado por estas mismas puertas.
Olvidarán las fiestas que tendrán aquí
y a los amigos que harán aquí,
pero nunca olvidarán lo aprendido y lo estudiado en este lugar.
Su tiempo aquí es muy valioso.
Pasará en un abrir y cerrar de ojos.
Aprovéchenlo.
Tranquila. Llegas a tiempo.
Claro, sí. Estaba...
Estaba en lo de...
- Soy Maggie Timbs. - Hola. Soy Anna de la Vega.
- ¿Eres estadounidense? - Sí. De Queens, Nueva York.
Buenos días. Ya llegué.
¡Charlie! ¿Cómo estuvo tu verano?
Sin amor. Estaba tras ese Adonis remero con mirada seductora y pectorales...
Ella es Anna.
- Hola, nueva. - Nos vimos.
Tu vecina. La del calzado espantoso.
Qué raro que alguien tan divino esté sin amor.
Sin amor, no sin sexo.
Y esa sonrisa compensa el calzado.
Hola a todos.
No puede ser. Es la profesora Styan. Es mi heroína.
Vine aquí por ella.
Tengo una mala noticia.
Dirigiré el Departamento de Posgrados. Ahora soy muy importante para enseñarles.
Mi suplente está muy capacitado. Es alumno mío del doctorado en Filosofía.
Yo calificaré y él enseñará. Me beneficio por partida doble.
No es explotación laboral.
Él quiere enseñar. Es su problema.
Así que los veré por ahí, alumnos.
Todo tuyo, Jamie.
Gracias.
Hola.
Dios. No lo puedo creer.
Qué guapo que es.
Como esta es mi primera clase,
me gustaría empezar ofreciéndoles un soborno.
Es...
un pastel enorme.
En fin...
sírvanse.
Prefiero comérmelo a él.
Sí.
Hace cinco años, estaba sentado donde están ustedes ahora.
La profesora Styan entró, y pensé:
"Esta es la mujer que me aburrirá a más no poder los próximos meses".
Hola.
Eres tú.
Hola.
Hola.
Damas y caballeros, aquí tenemos una estudiante que vino de...
- Nueva York. - Nueva York, Nueva York. Bienvenida.
Veo que no tienes pastel. Tenemos que hacerte sentir como en casa.
Y dicen que todo es más grande en Nueva York.
En realidad, eso es en Texas.
Sea como sea...
- No quiero. Gracias. - ¿No?
- No. - De acuerdo. Sí.
Es que lo preparó la señora Mackenzie en nuestra cocina.
Es una ofensa a la universidad, a todos aquí y a todo Oxford...
- Lo comeré. - No te voy a obligar a comer.
- Es raro... - Lo quiero.
- Sé que sí... - Insisto.
Exquisito.
Bien. Pasemos a la poesía.
Me gustaba la poesía, pero la victoriana era para mi papá.
Que unos tipos rancios hablen de guerras extranjeras
no parece lo más emocionante del mundo,
pero nunca jamás imaginé encontrar en las obras de los victorianos
semejante desesperanza,
semejante terror, semejante belleza,
sabiduría, lujuria.
Si no te molesta,
me encantaría que nos leyeras este poema.
Lo escribió una estadounidense,
y creo que a todos nos gustaría oírlo con la cadencia original.
"Mi vela arde por ambos lados.
No durará toda la noche,
pero, ah, mis enemigos y, oh, mis amigos:
da una luz tan hermosa".
Gracias.
Esa era Edna St. Vincent Millay.
Hay diversas interpretaciones, pero este es mi aporte.
Para mí, lo que dice
es que una vida bien vivida puede tener un precio,
pero mierda que vale cada centavo.
Nada es permanente.
Nuestras pasiones, nuestras parejas o nuestras vidas
podrían ser efímeras,
pero si las aprovechamos al máximo mientras podamos,
diremos que hemos vivido de verdad.
La poesía se puede enseñar, pero, en verdad, hay que probarla.
Hay que experimentarla. Hay que interactuar con ella.
Hay que aceptarla y dejar que te cambie la vida.
Por eso, en esa línea, me esforzaré para enseñarles una sola cosa en mi clase.
¿Imaginan qué podría ser?
¿Comer pastel?
Cada vez que puedan.
Envíenmelos por correo para organizar una tutoría.
¿Podemos hablar?
Así que eres mi becaria estadounidense.
Y tú no eres el profesor por el que vine.
No, pero solo supliré a la profesora Styan cuando no quiera venir.
Es bastante vaga. Lamento decepcionarte.
Sí, qué decepción.
El otro día...
- No suelo esconderme en tiendas. - Ni empapar a la gente con charcos.
Metí la pata.
No tenía la menor intención de empezar una competencia de camisetas mojadas.
Pero habrías ganado.
Mejor no hablemos de esas competencias.
Nunca fui a una.
Obviamente.
Una vez...
Soy muy maduro.
Bueno, eso me deja más tranquila.
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