The Celluloid Closet

The Celluloid Closet

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The Celluloid Closet 1995 DVDRip XviD VH-PROD
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Published on: 2014-11-29
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The first 200 lines.

Tommy, tócala. Lo tenemos.

- ¿Puedo interrumpir? - Por supuesto.

Los chicos siempre serán chicos.

No todas las niñas despotrican en contra de las malditas lesbianas, ¿sabes?

Esa es una desgracia de la que estoy perfectamente consciente.

Dice que pienso más en ti que en ella.

Bueno, lo haces, ¿no?

Bueno, no entremos en eso.

Sigan adelante, chicos. No se preocupen por mi.

Pero tú no eres chica. Eres un tipo.

- ¿Por qué querría un tipo casarse con otro tipo? - Seguridad.

Creo la mujer correcta podría reformarte.

Sabes, creo que la mujer correcta también podría reformarte a ti.

Ésta no es mi ropa.

Bueno, ¿por qué llevas esa ropa?

Simplemente porque de pronto me volví gay.

En cien años de cine,

la homosexualidad rara vez ha sido retratada en la pantalla.

Las veces que se la presentó, fue sólo como algo de lo que reírse

o algo de lo que sentir lástima

o incluso algo a lo que temer.

Estas fueron imágenes fugaces, pero inolvidables

y dejaron un huella duradera.

Hollywood, ese fenomenal fabricante de mitos,

le enseñó a los heterosexuales qué pensar de los gay

y a los gay qué pensar de si mismos.

Nadie se libró de su influencia.

El cine forma parte de mi vida,

forma parte de la vida de todo el mundo.

Allí es donde aprendemos acerca de la vida.

Mirar a Cary Grant me enseñó cómo comportarme con una mujer,

cómo vestirme por la noche, cómo ir a un restaurante y ordenar la cena.

Es nuestro cuenta-cuentos. Es la fibra de nuestras vidas.

Nos muestra que es lo glorioso

y lo trágico y lo maravilloso y lo gracioso,

de las experiencias cotidianas que todos compartimos.

Cuando tú eres gay

y no ves eso reflejado de ninguna manera en las películas,

empiezas a sentir que algo está realmente mal.

Te sientes invisible.

Te sientes como un fantasma

y un fantasma en el que nadie cree.

Hay una sensación de aislamiento.

Únete al club, hombre.

Hay todo un grupo

que no está representado.

Estamos patéticamente hambrientos de imágenes de nosotros mismos,

hasta el punto en que un amigo te llamará

y dirá: "Hay una película que debes ver."

Me ha pasado.

"Tienes que ver esta película. Hay una relación lesbiana increíble.

Hay una escena de amor fenomenal. Está bien, son vampiros.

Pero debes verla. Es fenomenal."

El arte satisface muchas necesidades.

La más importante es la de ser espejo

de nuestras propias vidas y nuestra propia existencia.

Yo sentí ese hambre cuando como niño miraba imágenes de gays

para no estar solo.

Mi madre me llevó a ver películas mudas

con aire de ostentosa superioridad.

Dijo que no se parecían en nada a la vida

y que no debía creer en ellas.

Estaba equivocada.

Todos los que viajan de Inglaterra a América y regresan,

lo primero que dicen es:

"Se parece a las películas más de lo que podrías imaginarte."

Y es así.

Desde el principio el cine pudo contar con la homosexualidad

como segura fuente de humor.

Tus ideas acerca de quien eres no se originan sólo en tu interior.

Vienen de la cultura.

Y en esta cultura, vienen especialmente de las películas.

De las películas aprendemos qué significa ser un hombre o una mujer,

qué representa tener sensualidad.

Las películas nos proveen una especie de historia

de cómo la sociedad concebía a los homosexuales.

'Me preguntaba si hoy saldrías con los muchachos.'

Un muy buen ejemplo es una película de Chaplin,

'Detrás de la pantalla.'

Hay un momento en el que Chaplin besa a alguien que parece un hombre.

Él sabe que es una mujer.

Otra persona llega y lo ve, e inmediatamente

empieza a moverse alrededor de forma manifiestamente afeminada.

Lo fascinante es que esos estereotipos estaban tan en su sitio,

que una película dirigida a un público popular podía asumir

que la audiencia sabría lo que significaba toda esa mímica.

- ¡Sr. Ernest! - Ernest.

¡Querido Ernest!

Querida Lady Grayston.

Ernest, estoy tan feliz de que pudieras venir.

Discúlpame por venir con mi ropa pueblerina,

pero tu chofer dijo que no había que perder ni un momento,

así que vine tal como estaba.

Entra la mariquita,

el primer personaje gay típico de Hollywood.

La mariquita hizo que todos se sintieran más varoniles o más femeninas...

ocupando el espacio intermedio.

Parecía no tener sexualidad...

así que Hollywood le permitió prosperar.

Eran mariquitas. Nunca fueron identificados como homosexuales.

Era una convención totalmente aceptada.

Se los percibía como homosexuales sólo subliminalmente.

Este tema no se discutía

en privado y sin duda tampoco públicamente.

No se discutía, pero lo sabías.

Eran todos muy remilgados...

estos delgados hombres blancos con pequeños bigotes que caminaban así.

Paren. Paren. ¡Chicas, chicas, chicas! Cuidado con mis sombreros.

Tenemos que bajar al escenario.

No me importa. No permitiré que los arruinen.

Te dije que eran demasiado altos y demasiado anchos.

Bueno, mujer.

Diseñé los trajes para el show, no las puertas para el teatro.

Lo sé. Si lo hubieras hecho serían color lavanda.

Esto está rasgado. ¿Con quién estuviste anoche?

- El Estrangulador Lewis. - Pescas los que puedes, ¿hmm?

Si triunfamos con esta función estas damas obtendrán sus medias

y yo podré cancelar el segundo pago de mi kimono.

Clarence, pon esto en el maletero.

Y no te lo pongas.

Egoísta.

Eran un cliché, y no me importa si era un cliché gay o qué,

me parecían desagradables...

sin gracia, no había razón para que estuvieran,

y nunca comprendí por qué la gente se reía.

Es lo mismo que con los estereotipos humillantes para los negros.

Me gustaban las mariquitas.

¿Se usaba de forma ofensiva?

Sí, pero...

mi punto de vista siempre ha sido el de la visibilidad a toda costa.

Mejor una imagen negativa que ninguna.

Es sólo mi opinión personal, y además yo soy una mariquita.

En una película incluso se podían ver mariquitas moviéndose entre las mesas...

en el primer vistazo de Hollywood a un bar de homosexuales.

Si un marinero en pijama debo ver

sé que me matará del susto

Y en un gran acorazado te gustaría estar

trabajando como camarera.

En las películas las mariquitas

siempre fueron un chiste.

No hay pecado como ser mujer.

Cuando un hombre se viste de mujer, el público se ríe.

Cuando una mujer se viste como hombre, nadie se ríe.

Sólo piensan que se ve estupenda.

Vi a Marlene Dietrich en 'Marruecos' cuando era adolescente.

Tan sólo estaba cambiando canales y la vi...

y decidí quedarme viendo una película vieja.

Hay una escena en la que...

entra en un club nocturno, y está simplemente despampanante

en ese esmoquin.

- ¿Puedo quedármela? - Por supuesto.

La cámara se queda. No es que esto ocurra en un extremo de la pantalla.

Está justo en el centro.

En esa película tiene un romance con Gary Cooper,

pero yo pasé por alto ese romance.

Yo pensaba, "¿Quién es esa mujer? ¿Qué ocurrió?"

Empecé a escribir otro guión acerca de lo que realmente estaba ocurriendo.

El asunto tenía el mismo efecto en todo el mundo de todos los sexos.

Lo que es asombroso, es que no creo que hayan hecho algo

tan deliciosamente sensual como eso desde entonces.

No pretendieron que fuera otra cosa que lo que era.

Lo estaba haciendo para excitar tanto a la mujer como al hombre

y resulta atractivo para todo el mundo, como debe ser.

Era tan libre.

¡Ebba! ¡Entra!

No coquetee ahora, Su Majestad.

Tiene un día ocupado.

Buenos días, Ebba.

- ¿Qué estás haciendo levantada tan temprano? - No podía dormir.

La película 'Queen Christina' estaba basada

en la vida de una verdadera monarca sueca, y lesbiana.

Hollywood cambió la historia, pero parecen quedar vestigios de la verdad.

Hay rumores de que Su Majestad está planeando un matrimonio en el extranjero.

Son infundados.

¡Pero, Su Majestad, no puede morir como una solterona!

No tengo ninguna intención de hacerlo, Canciller.

¡Moriré como un soltero!

Esperamos que no sea necesario

cerrar todas las salas de cine,

por culpa de algunos indeseables,

sino que tengamos películas más limpias

y mejores, de modo que pueden permanecer abiertas.

Lo que ocurrió, por supuesto, fue que en los 20s y 30s

cuando empezaron a ponerse muy lascivos,

la Iglesia Católica y los fundamentalistas protestantes se les vinieron encima.

Hubo mucho sermoneo acerca de los elementos orgiásticos

de lo que estaba ocurriendo en la pantalla.

El gran cambio ocurrió cuando los magnates del cine se unieron.

"Salvemos Hollywood. Debemos traer a alguien de afuera."

"Preferiblemente algún político

que esté libre de toda sospecha."

Así que buscaron en el gabinete de Warren G. Harding.

En ese momento, había algunos miembros de su gabinete intachables.

Escogieron al Director General de Correos, Will Hays de Indiana,

que no era muy distinto al Ratón Mickey.

El código establece altos estándares de realización

para los productores de cine.

Estable consideraciones por el buen gusto y los valores comunitarios,

necesarios en esta forma universal de entretenimiento.

Will Hays encabezó el primer esfuerzo voluntario de autocensura en el cine.

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