Comment je me suis disputé... (ma vie sexuelle)
The first 200 lines.
Paul Dedalus tiene 29 años.
Es profesor asistente de filosofía en la universidad de París.
Habiendo llegado a profesor sin gran entusiasmo,
ansía abandonar este trabajo "temporal",
pero no puede permitírselo.
En consecuencia, no ha terminado su doctorado
que le permitiría ser un profesor de pleno derecho.
Debido a esto,
con sus modestas ganancias, vive una vida a medias,
esperando lo que él llama vivir "como un hombre".
Paul vive con su primo Bob.
Durante 10 años ha salido con la misma chica, Esther.
No se llevan bien. Durante casi 10 años
han intentado romper.
Durante 2 años, Paul ha estado viendo a otra chica.
Pero sucede que es la novia de su mejor amigo.
Paul considera imposible levantarle a alguien la chica.
Aquí es donde empiezan sus problemas.
- ¿Para quién es el gran despacho? - Para un nuevo profesor.
¡No! ¿Quién?
No lo sé. Lo pone aquí.
Dirección Departamento Epistemología Mr. Rabier.
COMO ME PELEÉ...
Ayer me acordé de la primera vez que empecé una novela.
Fue un domingo por la tarde en casa de mis abuelos.
Tenia 10 años... quizás 11.
Habíamos visitado Brujas con mis padres, mi hermano...
mi hermana y yo tocaba "Venecia".
Puedo recordar una ventana en un muro de ladrillo,
la mesa de cocina de la abuela... Todo muy preciso.
Quería escribir a lo Stevenson, algo aventurero. Sentía
que escribía una falsa autobiografía.
No se porqué, pero lo sentía como algo mucho mejor,
más creíble, que si me basaba en mi vida real.
No se lo que me proponía: piratas y tesoros, sin duda.
Pero al imaginar esas aventuras,
yo retorcía el pescuezo
a la vida real. Al escribir mi vida imaginaria,
tuve que empezar por criticar mi vida real.
Por eso yo empecé con mi propia historia.
Fue una forma de... venganza.
Mi tenacidad literaria
finalizaría a las 10 lineas, probablemente ni 5.
Abandone mi "libro"
para ir a jugar con mi hermano y hermana.
Debió ser algo del tipo:
"Tengo 10 años y nací en provincias.
"Viendo a mis padres, ¿quién hubiera esperado mi destino?
"Gasté mi juventud viviendo en un terror infinito.
"Mi padre, un honesto burgués..."
No: "un cobarde burgués, temeroso de su propia sombra
"y aliviado al ver como cada desolado día se repetía sin cesar.
"Aquella triste casa me sofocaba.
"En esas ventosas noches, cada uno en su habitación
"tembloroso, agitado como una hoja.
"Pero yo temblaba con alegría.
"Rezaba para que el desastre nos golpeara y despertara a todos.
"Deseaba lo que temían mis padres: ¡La Aventura!"
Que estaba presta a empezar. No sabía como continuaría.
Entonces me fui y jugue.
Mi madre encontró lo que escribía
mientras yo jugaba en otro lado.
Lo leyó, por supuesto. La privacidad no existía para ella.
Poco después me convocó.
Estaba en el comedor.
Mi padre estaba sentado. Mi madre de pie, gritando.
Mis abuelos pudieron haber estado allí, avergonzados.
Entonces empezó a leer mi historia a voces.
Yo estaba abochornado.
Ella pidió una explicación.
¿Por qué había escrito cosas malas sobre mi padre?
¿Por qué pensaba que era un cobarde?
¿Por qué le encontraba apocado? ¿También le encontraba sumiso?
Lo negué todo.
Era solo el principio de un libro.
Ella no había leído el resto.
No se lo que dije, pero ella seguía insistiendo.
Mi padre intentó hacerla parar.
Me sonrió, como diciendo:
"Ahora ves que mi vida no es una novela...
a causa de esta mujer".
Pero aunque no le había elegido, era mi madre.
Y continuó durante media hora.
"Así que el negocio de tejidos de tu padre,
¿no es suficientemente heroico para ti?"
Pero ahora quiero pensar
que a mi padre le gustaba esto, de cierta amarga manera.
Pienso que en cierta forma estábamos unidos
por ese estúpido trozo de papel.
Era penoso. Me di cuenta,
al leerlo mi madre en voz alta, de lo penoso que era.
Pero quizá lo ayudó a él. Sin intención,
quizás lo hice por él, puesto que él no se atrevía:
Denuncié la interminable cruzada de castración
que mi madre llevaba a cabo contra él.
Mi madre, siempre con los pies en suelo.
Mi padre, tan solo en sus sueños adolescentes,
tan fuera de la realidad.
Tan fuera, ¡qué me puso furioso!
Si mi padre sonrió,
fue su manera de hacer una pregunta en silencio.
No a mí, sino a mi madre:
"¿Cómo puedo disfrutar mi vida contigo
"cuando un niño puede ver lo horrible que es?
"Cómo puedes estar segura de lo que me hace feliz
"cuando mi hijo puede ver lo que es mi vida realmente:
"Constante sumisión al orden femenino de las cosas."
Me hubiera gustado decirle
que no escribiría la historia de un hombre de su edad
que tiene todo tipo de escapadas y aventuras.
Estúpidamente quise escapar yo primero.
Olvidé que el precio a pagar
era su deshonor. Y no podía vivir
con ese peso sobre mi espalda.
No está mal...
sino horrible.
Eso es por lo que lo conté.
Ahora me siento avergonzado.
Quizás fue demasiado largo.
¿Van a la plaza Jean-Jacques?
- ¿Qué dices? - ¿Quieres ir?
Podemos comer allí e ir despues a la fiesta.
Pero no les conocemos.
Él es su hermano.
Y es el cumpleaños de Eve. ¿Está bien?
Llamaré a Valérie.
Sylvia tenía una entrevista de trabajo.
Sus historias son embarazosas.
No, eran muy instructivas.
Creo que su madre era terrible.
Su madre era una perra. Como la mía.
Las hermanas violentas.
Ahora cuéntame algo vergonzoso de tus padres.
Pareces tener tanta clase.
Creo que soy el único con una avergonzada memoria.
La compartiría de inmediato,
así no la llevaría cargándola en mi espalda.
Prefiero dirigir mi caída.
Así puedo calcular dónde lo haré.
Paul tiene miedo de una mala caída.
¿Sientes haberme invitado?
Del todo.
Ahí están tus compañeros.
Bob esta aquí.
¿Te averguenzas de mí?
Llegas increíblemente tarde. Es molesto.
Tuve que maquillarme yo misma, como una puta.
Espléndido.
- ¿No habíais roto Esther y tú? - En realidad no estamos juntos.
Ya sé que no me crees nunca...
Esther no está mal.
¿Estás viendo a otra?
¿Qué?
No lo sé. Necesito trabajo. Rompimos.
Ahora hemos vuelto. Funciona.
¡Mierda! Es el cumpleaños de Eve y yo estoy con Esther.
Paul admira a Nathan.
Lo hace de tal modo que no hay envidia.
Le gusta tener un amigo a quien admirar.
Nathan es una roca en la que Paul puede apoyarse si se cansa.
Esta admiración sin rivalidad
les hace parecer distantes a ambos o, al menos, reservados.
Nathan es el único con quién Paul es reservado.
Cada uno tiene su territorio,
sus propias habilidades que el otro reconoce.
Tratan asuntos profesionales, revelando su intimidad...
sólo si hay seguridad de que no hay peligro.
Comparten una "a-intimidad" que les permite
escenificar mutuas confesiones.
No importa lo que se digan,
el cemento de la cercanía nunca puede estropear
esta armoniosa "a-intimidad".
¿Que espera Paul de Nathan?
Esta sensación de una camaradería no histérica
que siempre buscó pero nunca pensó merecer.
Lo que Paul quiere, y que recibe tan emocionado,
es sentirse digno de su estima.
Nathan remarca con amable indiferencia
como Paul le respeta.
Paul siente que es su deber de amistad "pensar" en sus amigos.
Para él, pensar en ellos es una forma de cariño.
Cree que sus pensamientos positivos protegen a sus amigos del peligro.
Si parara de pensar, vería que sus amigos nos llevamos bien.
Pero "parar de pensar" es justo lo que nunca será capaz de hacer.
A la larga, los amigos de Paul
se rinden al cariñoso discurso con el que les envuelve.
Solo Nathan resiste el encanto de la imagen que refleja Paul.
Paul intenta contarle a Nathan lo que aprendió esa tarde.
Frédéric Rabier va a ir a enseñar a su universidad.
Antiguo compañero de clase,
Rabier se enamoro del retrato que Paul dibujo de él.
En el tercer año, su amistad acabo abruptamente.
- Soy yo. - Hola.
Hola, colegas.
¿He dicho algo raro?
Asi que J-J...
conoces a Paul... Esther...
Bob, el primo de Paul.
Y... lo siento.
Patricia.
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