The first 200 lines.
Buenas noches, señor.
Por aquí.
¿Champán?
MI NAVIDAD CON BOB
BASADA EN UNA HISTORIA REAL
-¡Bob! Qué preciosidad. -Sí.
¡Es el gato Bob!
Fíjate.
Es él.
Por aquí. Gracias.
UN GATO CALLEJERO LLAMADO BOB
Atención, por favor.
Gracias.
Bienvenidos a nuestra fiesta navideña anual de autores.
Algunos sois habituales y otros sois nuevos.
Es un placer teneros a todos aquí hoy.
Va a ser una noche fantástica...
Sí, gracias.
Me gustaría dar la bienvenida...
-Toma, Bob. -...a un nuevo autor, James Bowen,
y a su compañero, Bob.
La historia de dos almas perdidas que se conocieron y se salvaron
aquí, en las calles de Londres,
ha conmovido a lectores de todo el mundo.
Y nos complace anunciar
que James está trabajando duro en otro libro sobre sus aventuras.
¿A que sí, James?
Estamos deseando publicarlo en agosto.
¿Qué pintamos aquí, colega?
Bueno, Sr. Bowen, ¿qué tiene pensado hacer en Navidad?
Lo de siempre, comer pavo mientras vemos la tele.
Y hojaldres de salchicha para él.
-¿Nada especial, entonces? -Para nosotros eso es muy especial.
Claro. Perdone, no pretendía...
-¿Puedo saludar a Bob? -¡Vaya! Jacqueline Wilson.
Hola, Jacqueline.
-Hola. -Por supuesto.
Gracias. Hola, Bob.
-Me encantan sus libros. -Qué amable.
A Bob no, obviamente, porque no sabe leer...
Veo que intentas escapar. No te culpo.
No pude negarme, pero es demasiado.
Lo sé... Enhorabuena por tu nuevo libro.
¿O debería darte el pésame?
-He reconocido la expresión de tu cara. -¿De verdad?
Aún no lo has empezado, ¿a que no?
Todavía no. No me decido por una historia.
Conozco esa sensación.
Seguro que muy pronto se te ocurrirá una idea.
Pasa cuando menos lo esperas.
Bueno, te deseo mucha suerte con ello.
-Gracias. Encantado de conocerla. -Lo mismo digo.
¡Feliz Navidad, Jay!
¡Vino caliente! Prueben un vaso. La receta de la abuela.
Bonito gato, tío.
¡Feliz Navidad!
Acérquense, damas y caballeros.
-¡Soltadme! -Agarradle de las piernas.
No he hecho nada. Soltadme.
-Sujetadlo. -No he hecho nada.
Estás montando un número. No te muevas.
-No he hecho nada. -Quédate quieto.
Te vas a hacer daño.
-¿Qué pasa aquí? -Soltadme.
¿Por qué le retienen así? ¿Son necesarias tres personas?
Fíjate...
Si es el chico del gato. Cuánto tiempo sin verte.
Así que eras tú... Sigues tan encantador como siempre.
Puedes irte por donde has venido.
-¿Qué está pasando? -Lo de siempre, cielo.
Un músico callejero ilegal. Hemos conseguido reducirlo.
-Pero ¿qué dice? -Disculpe, agente.
Te he dicho que te largues.
-¿Lo conoce? -No, pero no estaba infringiendo la ley.
Estaba tocando ahí, en Camden, no en el barrio de Westminster.
¿Y?
En Westminster hace falta permiso, pero en Camden, no.
Consúltalo.
Tonterías... ¿Podemos multar a este tipo e irnos a casa?
¿Multarle por qué? ¿Por tocar? Ya sabías que era legal.
-Control. Confirmado. -Tiene razón. Suéltale.
¿Que le suelte?
-Es increíble. -Me han agredido. Quiero denunciar.
-Vámonos. Hazme caso. -Tranquilo. No ha hecho nada malo.
-¡Que se va! -He dicho que te tranquilices.
¿Tú de dónde sales? ¿Eres el abogado de Harry Potter?
-¿Cómo dices? -Como sabías todo eso...
Lo de los barrios. Y vas con un gato al hombro.
Digamos que sé de leyes.
Qué gato tan tranquilo.
Casi siempre.
Ya. Antes le he visto mirando mal a ese imbécil.
-Sí. -Le conoces, ¿verdad?
Sí. El fantasma de las navidades pasadas.
Bob, él y yo tenemos nuestra historia.
Bob.
Una hamburguesa de la casa.
-Y la cuenta, por favor. -Ahora mismo.
Y un platito. Gracias.
En los albergues dan algo parecido a comida, ¿sabes?
¿Tanto se me nota?
No voy a albergues desde esto.
Lo hicieron con una navaja. Atravesaron mi saco de dormir.
-Al menos solo se llevaron el dinero. -Vale...
¿Has probado en la calle Monmouth?
Hay una rejilla de aire caliente sobre la cocina del hotel.
¿Eres trabajador social?
¿No? ¿Cristiano evangélico?
Estuve en tu misma situación. También fui sintecho.
Me metía heroína.
Yonquis... Los odio.
Más se odian ellos a sí mismos.
¿Y cómo saliste de ello? ¿Con el gato mágico?
Me ayudó a dejarlo. Aprendí varias lecciones importantes.
Como esa. Si te caes siete veces, levántate ocho.
A veces no se puede.
No hay nada por lo que levantarse.
No eres nadie, no tienes nada que ofrecer.
-Lo sé, lo sé. -¿Tú qué vas a saber?
No sé por qué he venido. ¿Para que me suelten un sermón?
Es lo único que hace la gente, sobre todo en estas fechas.
-Debí dejar que me encerraran por Navidad. -Oye, siéntate. Acábate la comida.
Dame cinco minutos. Nada de sermones, te lo prometo.
Te contaré una historia.
¿De acuerdo? Siéntate.
Cinco minutos.
Fue hace unos años, después de dejar las drogas.
La última Navidad que Bob y yo trabajamos en la calle.
UNA NAVIDAD PASADA
Ya... No te culpo, amigo.
¿Qué se dice?
Lo siento, colega, no nos queda nada.
No, no, no... Oye, tú.
Quédate ahí. Adentro, ¿vale?
Vuelvo pronto.
Cierra, que se va el calor.
¿Y mi buen amigo Bob?
Me ha mandado a por su desayuno.
Ya te dije que era el más listo de todos.
¿A qué hora cierras? Tengo que comprar una recarga de electricidad.
A las diez. Me llega una pedido tarde. Productos navideños.
Y aún queda otra semana.
Tampoco es mi época favorita del año.
-Es el aniversario. Lo siento, Moody. -No pasa nada.
En fin...
La Navidad no está tan mal.
En algo hay que creer.
Navidad, Krishna...
Críquet.
Yo soy una especie de budista.
-¿Budista? -Sí.
Creo en el budismo, en el karma y ese tipo de cosas.
El karma...
"Se recoge lo que se siembra".
-Como el pobre mantequero. -No sé por qué me huelo una historia.
Él era ganadero.
Su mejor cliente era un tendero que pedía un kilo de mantequilla al mes.
A cambio, él pagaba al ganadero
con harina, judías y...
un kilo de azúcar.
-Vale. -Un día, el tendero pesó la mantequilla
y solo pesaba 900 gramos, no un kilo.
Se enfadó muchísimo. "Voy a denunciarte a la policía".
El ganadero no perdió la compostura.
Dijo que era un hombre pobre y no podía permitirse comprar pesas,
así que comparaba la mantequilla con lo único que tenía.
-El kilo de azúcar. -Exactamente.
Si haces el bien, se te recompensará.
-Si haces el mal... -Te quedas sin mantequilla.
Toma. Para Bob.
Feliz Krishna.
Gracias.
Feliz Navidad a todos.
Feliz Navidad a todos...
¡Sorpresa!
-Joder. -He usado el duplicado de la llave.
¿Te gusta? No te vendrá mal algo de espíritu navideño.
Hay tantas cosas que no me vendrían mal...
Como recargar el gas y el agua caliente.
Llevo tres días sin ducharme.
Ya decía yo que olía raro.
Ahí tienes. Buen chico.
Mi abuela siempre hacía esto en casa. Perlas de sabiduría, oraciones,
deseos para el nuevo año...
Escribes cosas por las que estás agradecido y las cuelgas.
"Gracias por la amistad de James".
¿Ves? No es tan horrible.
"Los ángeles existen, solo hay que saber dónde buscar".
¿En serio?
Sí que odias la Navidad, ¿eh? Eres peor que el Grinch.
Tengo que pensar cómo vamos a salir adelante Bob y yo este mes.
Quince...
Venga, Grinch, habla.
Necesito 200 libras para llegar a fin de mes.
¿Cómo?
Quince para restablecer el gas y la luz más cuatro libras por día.
Luego 40 para transporte.
Periódicos para vender en fiestas
y comida para dos semanas. Otras 50.
-Vale. -Y llevo mucho sin hacerle un chequeo.
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