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¿Qué quieres?
Cerveza.
Sólo tengo Chango, tibia como meados.
Esa es mi marca.
Es rica.
Es la mejor cerveza que he tomado.
La verdad...
¿Necesitan algo?
...es que estoy contento de estar vivo.
Estaba a unos cuantos pueblos de aquí. ¿Zaragoza?
Estaba en una cantina como ésta. Sirven cerveza.
No tan buena como ésta, pero casi.
Y vi algo que no va a creer.
Estoy sentado ahí, solo en una mesa.
La cantina...
estaba llena de maleantes.
No como este lugar.
Hablo de gente mala. Con malas intenciones.
Yo estaba solo. Así me gusta.
Mientras tanto, están pasando cosas.
Cosas debajo de la mesa. No demasiado obvias, pero...
tampoco demasiado secretas.
Así que...
ahí estoy sentado...
y entra...
el mexicano más grande que he visto en mi vida...
caminando a sus anchas.
Nadie sabía cómo reaccionar ni qué pensar.
Pero ahí estaba y entró por la puerta.
También era oscuro.
No quiero decir de piel oscura.
Esto era diferente.
Parecía que siempre caminaba en una sombra.
Con cada paso que daba hacia la luz esperabas ver sucara...
pero no la veías.
Parecía que las luces se atenuaban... sólo para él.
Entonces, el tipo...
se sienta en la barra, pide un refresco y no dice nada.
- ¿Pidió un refresco? - No me interesaba su bebida.
Me interesaba lo que traía.
Una especie de valija, Bastante pesada.
La sentó junto a él, Como si fuera su querida.
Luego, de repente, el hijo de puta habló.
Era algo de negocios porque el cantinero se turbó.
Especialmente cuando mencionó...
Dijo algo como:
Bicho o...
Bucho.
Eso es lo que dijo. ¡Bucho!
El cantinero se encabronó mucho.
Algunos de esos tipos detestables...
no como los presentes, sino unos mierdas, también se enojaron.
Empezaron a sacar pistolas y cuchillos. Buscaban líos.
Ahora, el extraño...
salta de su banco.
Se echa un clavado hacia la mitad del cuarto con su valija.
No sé qué hace ahí, pero en 2 segundos, la valija está abierta...
y saca el cañón de mano más grande que jamás he visto.
Y ése fue sólo el principio.
¿Y tú te quedaste parado? ¿No corriste o te uniste a la pelea?
Estaba paralizado de miedo.
Lo único que pude hacer fue ver a esa...
cosa despedazar el lugar.
Fue increíble.
Los idiotas se le acercaban y encontraban su muy merecida muerte.
Claro, no era un grupo de gente distinguida como la presente.
En lo absoluto.
No, eran unos mierdas de calibre mundial.
Recibieron lo que se merecían.
Fue su Noche de Juicio Final.
Agarra a uno de ellos...
el único que quedaba vivo.
Empieza a sacarle información. Y yo sé, por los cuchicheos...
que el tipo está cantando.
Soltó todo. Confesó el mundo. Le dijo todo al tipo.
¿Todo?
¿Me da un tarro limpio? Este está sucio.
Vete al carajo.
Es el más limpio que tengo.
Así que, bueno...
sin advertencia, sin dar la menor señal...
el extraño se da la vuelta, y...
me ve.
¿Le viste la cara?
¿La cara? No.
Los ojos.
¿Y no te hizo nada?
No. Volteó a ver al tipo en el piso.
El extraño lo mató.
Caminó hacia el cantinero, Pagó y se fue.
¿El cantinero salió vivo?
Nunca matan al cantinero.
Pero...
ya estaba saliendo...
No, hombre. Al cantinero le fue peor que a nadie.
Toma. Cortesía de la casa...
- ...si recuerdas su cara. - Gracias, pero no, gracias.
Yo me voy de aquí.
Porque creo que...
viene para acá.
Gracias.
¡Cuídense todos!
Atrás.
¿Quién es?
Tu único amigo.
¿No crees que eres demasiado precavido?
Un día te acuestas en eso y te vuelas los sesos.
¿Qué quieres?
Está aquí.
Mencioné su nombre y se espantaron.
¿Bucho está aquí?
Un segundo no estaban escuchando nada de lo que decía...
y cuando lo mencioné...
escucharon.
De repente les entró mucha curiosidad sobre ti.
Les conté el cuento, bien aumentado.
- ¿Qué tan aumentado? - Bastante aumentado.
Les dije que eras un mexicano gigante.
Exageré, pero me creyeron.
Están cagándose de miedo.
¿Adónde voy?
Empieza por la Cantina Tarasco.
No hagas otra matanza, como la última vez.
- Esa vez no fue mi culpa. - Claro que no.
- Ellos empezaron. - No importa. Sólo recuerda...
Bucho tiene muchos matones, pero sin ellos, está muerto.
- Guarda tus balas. - De repente...
eres mi hermano mayor.
Sí siento cierta responsabilidad contigo.
¿Te puedo preguntar algo?
¿Qué pasará cuando lo mates?
Cuando Bucho esté muerto...
se acabó.
Es el último.
Fin de la venganza. ¿Vas a quedar satisfecho al fin?
Creo que sí.
Espero que sí.
Ya no puedo seguir tragando esto.
Nunca lo has tragado.
Ni tú tampoco.
Acabo de llamar a la Cantina Oro Verde de Zaragoza.
Nadie contestó.
Avísame si sabes algo.
Quiero que tengas muy vigiladas las operaciones.
Revisa 2 ó 3 veces todo, hasta con los clientes de siempre.
Yo me encargo.
¿Ya acabaron mi auto? ¿Cuánto más tengo que esperar?
Lo regresé.
¿Otra vez? Yo podía haberlo hecho solo en este tiempo.
- ¿Qué es esto? - El sobrino de mi hermana.
Necesita trabajo. Quería enseñarte cómo pelea.
¿Llamas a esto una audición, pelear contra Pipón?
Si no le puede ganar a Cristos, no me interesa. ¡Cristos! ¡Pipón!
¡Sal de ahí!
No le veo nada de especial.
¡Pártele la cara!
Así está mejor. ¡Dale, cabrón!
Nunca volverá a bailar.
Se acabó Cristos. ¿Ves? Te dije.
Mira. Esto es lo que quiero que hagas:
Coloca más hombres cerca de la Tarasco y La Azteca.
Los colombianos no saben si puedo con más volumen.
Nos tienen muy vigilados.
- Oye. - ¿Qué?
¿Y él?
Que te enyesen esa pierna y bienvenido a la familia.
Tengo que pagar mi casa.
Disculpe, pero...
yo trabajaba en una cantina y sé cómo se debe atender a la gente.
Y le quería decir que el servicio de aquí...
necesita mejorar urgentemente.
¿Qué quieres decir?
¿Qué quiero decir?
Nuestro mesero...
¿dónde está?
¿Todavía está en el baño?
Jamás regresó a preguntar si queríamos otra cosa.
Jamás nos trajo la cuenta. La queríamos para poder largarnos de aquí.
Tome.
Con esto debe de alcanzar.
Y no espere una propina.
Trátame bien o no te invito a salir.
Y su cerveza sabe a orina.
- ¡Ya lo sabemos! - ¡Porque nos meamos en ella!
¡Y eso no es todo!
Cerveza y servicio malos.
¿Cómo se les ocurre entrar?
Estas son para ustedes.
Un momento.
Quería ver la guitarra.
- ¿Tocas? - Sí, ¿y usted?
Un poco.
Toque algo.
No, en este momento, no.
Esta es de mi papá, pero él ya no toca.
No hay mucho trabajo para mariachis. Ahora sólo ve la tele.
Es una lástima.
Nunca fue muy buen músico.
No tan bueno como yo voy a ser. Escuche.
Suelta un poco los dedos.
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